El DJ y cantante, hijo de Isabel Pantoja, explicó que el primer ictus ya fue «fuerte», pero que el segundo lo superó en intensidad. Según relató, los síntomas comenzaron la noche de la final del Mundial, cuando celebró la victoria de la selección española poco antes de actuar en Vigo. «Mi mujer me hablaba y yo como que me costaba reaccionar», describió sobre las primeras señales, que atribuyó entonces a un cansancio pasajero.
A la mañana siguiente despertó con el lado izquierdo del cuerpo dormido, algo que achacó a una mala postura. «Nunca pensé que la vida me fuera a castigar dos veces», admitió, reconociendo que después, ya en el avión, sintió lo que describió como «el zambombazo» mientras dormía por efecto de la presión en la cabina.
Al bajar del vuelo, según su propio relato, caminaba con dificultad evidente. «Cuando me bajé del avión, andaba como nuestro querido amigo El Langui. Y ahí ya dije: 'Se me ha acabado el chollo. Aquí me quedo en el sitio'», desveló el cantante en el plató. Contó que pensó que se quedaba «en el sitio».
Rivera señaló que, aunque parte de su recuperación fue rápida, continúa arrastrando efectos físicos y cognitivos. La pierna y el brazo izquierdo le fallan, y en conversaciones prolongadas experimenta episodios de desconexión, según detalló él mismo.
«No estoy bien del todo. La pierna me falla, también el brazo izquierdo. Y hay veces que, cuando me pego mucho rato hablando con alguien, desconecto. Y la verdad es que, aunque aparentemente no tenga ninguna secuela visible, internamente estoy jodido», desveló Kiko Rivera, cantante y DJ, en 'El Hormiguero'.
La experiencia marcó el germen de su nuevo single, que calificó como «el proyecto más importante» de su vida y el primer corte de su primer álbum de estudio, un trabajo que asegura haber compuesto íntegramente. Rivera precisó que utiliza inteligencia artificial como herramienta de producción, pero no para sustituir su autoría. «Es decir, la inteligencia artificial no siente por mí», puntualizó ante Motos.
El segundo ictus trajo consigo una diferencia respecto al primero: la presencia de su madre, con quien llevaba seis años sin hablarse. «El abrazo de una madre no lo iguala a nada», reconoció el cantante, que calificó el distanciamiento como «malditos seis años» de tiempo perdido. La reconciliación con Isabel Pantoja se produjo mientras él permanecía hospitalizado.
A partir de esa experiencia, Rivera lanzó un mensaje a quienes atraviesan conflictos familiares similares, en una reflexión que, según explicó, inspira el título de su nueva canción. «Si hay alguien por aquí que está pasando por algún problema familiar y no se habla con su madre, por favor, den el paso porque están perdiendo el tiempo», afirmó en el programa.
