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El CSIC identifica una molécula que reactiva la defensa del cerebro contra el Alzheimer

Un estudio liderado desde el Instituto de Neurociencias de Elche muestra en animales que la molécula OLE reduce placas de amiloide y mejora la memoria, según SciTechDaily.

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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Un equipo dirigido por José Vicente Sánchez Mut, investigador del Instituto de Neurociencias (IN), centro mixto del CSIC y la Universidad Miguel Hernández de Elche, ha identificado una molécula experimental —denominada OLE— capaz de restaurar parte de la capacidad natural del cerebro para combatir el Alzheimer.

Cómo actúa la molécula OLE

Según la explicación difundida por los investigadores y recogida por SciTechDaily, el mecanismo se centra en la microglía, un tipo de célula inmunitaria especializada del sistema nervioso central cuya función es, entre otras, eliminar los depósitos tóxicos de proteína beta-amiloide que se acumulan en el cerebro de los pacientes con Alzheimer. A medida que la enfermedad progresa, la microglía pierde eficacia y deja de contener esas placas, lo que favorece el deterioro cognitivo característico de la patología.

La molécula OLE demostró, en los experimentos con animales descritos en el artículo, la capacidad de reactivar parcialmente esa función protectora de la microglía, reduciendo la carga de placas amiloides y mostrando una mejora en pruebas de memoria. Se trata, según el resumen del estudio, de un mecanismo distinto al de otros tratamientos en desarrollo, centrados sobre todo en anticuerpos que atacan directamente al amiloide sin pasar por la respuesta inmunitaria propia del cerebro.

Una investigación con sello español

El Instituto de Neurociencias de Elche, que coordina el trabajo, forma parte de la red de centros mixtos del CSIC con universidades españolas, un modelo de colaboración público-académica consolidado en el sistema español de ciencia. La colaboración con la EPFL, una de las instituciones tecnológicas de referencia en Europa, aporta la dimensión internacional del hallazgo. Conviene precisar que la información disponible procede, por el momento, de una única fuente periodística especializada, SciTechDaily, que a su vez recoge el contenido del artículo científico original publicado en Cell Death and Disease.

El Hemiciclo no ha podido corroborar de forma independiente los detalles metodológicos completos del estudio, y no consta todavía una segunda cabecera científica o generalista que haya verificado o ampliado los datos con fuentes propias. Esta cautela es especialmente pertinente en un campo donde los anuncios preliminares han precedido, en muchas ocasiones, a resultados que no se sostuvieron en fases posteriores.

Un siglo de esperanzas y frustraciones

El Alzheimer fue descrito por primera vez en 1906 por el psiquiatra alemán Alois Alzheimer, y desde entonces la investigación ha atravesado sucesivas oleadas de expectativa seguidas de decepción. En las últimas dos décadas, numerosos ensayos clínicos centrados en eliminar directamente las placas de amiloide mediante anticuerpos monoclonales han mostrado resultados modestos o contradictorios. Solo un reducido grupo de fármacos —como lecanemab o donanemab— ha logrado autorización en agencias reguladoras, con eficacia limitada y efectos secundarios que han generado debate entre especialistas.

La aportación diferencial del trabajo del IN, según su resumen, reside precisamente en no atacar el amiloide de forma directa, sino en restaurar la maquinaria inmunitaria del propio cerebro, una vía que hasta ahora ha recibido menos atención en la carrera terapéutica contra la enfermedad.

El marco regulatorio y sus tiempos

El tránsito desde un hallazgo de laboratorio hasta un tratamiento disponible en consulta atraviesa fases preclínicas —experimentos en modelos animales, como los aquí descritos— y, posteriormente, ensayos clínicos en humanos divididos en fases I, II y III, que pueden interrumpirse en cualquier momento si aparecen problemas de seguridad o de eficacia no detectados en los modelos animales. Solo tras superar ese itinerario procede la evaluación de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y, para el mercado español, de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

La incorporación de los fármacos ya autorizados contra el Alzheimer al Sistema Nacional de Salud ha sido gradual y objeto de controversia por su coste y por la necesidad de diagnóstico precoz mediante biomarcadores, un procedimiento que no todos los centros hospitalarios españoles pueden garantizar de forma homogénea.

Las cautelas de los propios autores

Los autores del estudio, de acuerdo con el resumen difundido, insisten en que los resultados corresponden a fases preclínicas y no a pacientes humanos. Ni el Instituto de Neurociencias de Elche ni el CSIC han emitido, hasta la fecha de esta pieza, un comunicado oficial propio detallando calendario de próximos ensayos o posibles socios industriales para el desarrollo de OLE como fármaco, más allá de lo recogido en el artículo científico y en su difusión mediática inicial.

Tampoco se ha pronunciado públicamente la Sociedad Española de Neurología sobre este hallazgo concreto, por lo que su valoración clínica dentro de la comunidad médica española está aún por conocerse. El Hemiciclo mantiene abierta la vía de réplica para todas las partes implicadas.

Qué esperan pacientes y asociaciones

Asociaciones de pacientes y familiares, como la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) o la Fundación Alzheimer España, no han emitido todavía declaraciones específicas sobre el hallazgo de la molécula OLE. En pronunciamientos anteriores ante hitos similares, este tipo de entidades ha reiterado la necesidad de que la investigación básica vaya acompañada de inversión sostenida y de una mejora en el diagnóstico precoz, condición para que cualquier futuro tratamiento module el curso de la enfermedad antes de que el daño neuronal sea irreversible.

Los próximos pasos del proceso científico

El itinerario habitual tras un hallazgo de este tipo pasa por la replicación de los resultados por parte de otros laboratorios independientes, la solicitud de financiación para ensayos en humanos —en Europa, a menudo a través de programas como Horizonte Europa o convocatorias del Instituto de Salud Carlos III— y, en caso de superar esas fases, la evaluación regulatoria de la EMA y de la AEMPS. Ninguno de esos hitos se ha producido todavía en relación con la molécula OLE, por lo que cualquier expectativa sobre su llegada a la práctica clínica debe entenderse, por ahora, como una posibilidad de investigación y no como un tratamiento inminente.

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