Riquelme convierte la titularidad del club en eje de campaña
El candidato a la presidencia del Real Madrid Juan Román Riquelme ha enmarcado los próximos comicios de la entidad como una disyuntiva binaria: los socios deberán elegir, según su planteamiento, entre mantener la propiedad colectiva del club o abrir la puerta a una eventual venta. La votación está convocada en un plazo inferior a una semana.
La operación de encuadre consiste en elevar unas elecciones ordinarias a la categoría de consulta sobre el modelo de propiedad. Si el electorado social asume ese marco interpretativo, cualquier victoria del adversario quedará revestida, al menos en el relato del propio candidato, de un mandato implícito favorable a explorar una transferencia de la entidad. La estrategia eleva la apuesta electoral y dificulta lecturas intermedias del resultado.
El modelo asociativo que ampara a los grandes clubes españoles
El Real Madrid está constituido como asociación de socios, forma jurídica que comparte con el FC Barcelona, el Athletic Club y el Osasuna, los otros tres clubes de primera división que conservan esa estructura tras la conversión forzosa al modelo de sociedad anónima deportiva establecida por la Ley del Deporte de 1990 —hoy derogada y sustituida por la Ley 39/2022, de 30 de diciembre, del Deporte—. Bajo ese régimen, el patrimonio de la entidad pertenece a los asociados y no puede ser enajenado como si se tratara de una sociedad mercantil ordinaria.
La Ley 39/2022 regula en su título VIII el régimen jurídico de las entidades deportivas y establece que cualquier modificación estructural relevante —incluida una eventual transformación del modelo de propiedad— requiere la aprobación de la asamblea de socios con las mayorías cualificadas que fijen los estatutos de cada club, además de la comunicación o autorización, según el caso, ante el Consejo Superior de Deportes. Este marco normativo es el telón de fondo sobre el que Riquelme construye su argumento.
Un precedente en la historia reciente del fútbol europeo
La utilización de elecciones internas como escenario de un debate sobre la propiedad del club tiene precedentes en el fútbol europeo. El caso más citado por la literatura especializada es el del Manchester United: la campaña de los accionistas minoritarios y grupos de aficionados contra la familia Glazer —propietaria desde 2005 tras una operación de apalancamiento— convirtió cada junta y cada proceso de renovación institucional en una votación simbólica sobre la conveniencia del modelo propietario, sin que ello se tradujera en un cambio efectivo de titularidad. La diferencia estructural es relevante: el United opera como sociedad cotizada, mientras que el Real Madrid, como asociación, otorga a sus socios una capacidad de decisión directa sin equivalente en el modelo mercantil.
Las posiciones declaradas y las que faltan
El material disponible recoge únicamente la posición de Riquelme, quien según la información facilitada defiende que el voto del próximo comicios equivale a pronunciarse sobre la continuidad del modelo asociativo. No constan, en la información facilitada, declaraciones públicas de otros candidatos a la presidencia ni de la actual dirección del club en respuesta a este planteamiento concreto.
La ausencia de respuesta pública de la candidatura o candidaturas rivales deja por ahora sin contrastar si el resto de aspirantes comparte, refuta o simplemente ignora el marco propuesto por Riquelme. La actitud que adopten en los días previos a la votación determinará si el debate electoral pivota efectivamente sobre la propiedad o si se reconducen hacia otros ejes de gestión deportiva, económica o institucional.
Una semana para fijar el relato
Con los comicios a menos de siete días, el impacto real de la estrategia de encuadre depende de dos variables: la capacidad de Riquelme para que su lectura se instale en la conversación de los socios y la disposición de sus adversarios para disputar ese terreno o desplazar el debate. En elecciones de clubes con censos amplios, la agenda de la última semana suele ser determinante para la formación del voto.
El resultado de la votación ofrecerá una primera lectura sobre la solidez del argumento. Si Riquelme obtiene una victoria holgada, el relato del referéndum sobre la propiedad quedará reforzado como interpretación canónica del proceso. Si el resultado es adverso o ajustado, sus propios términos de campaña podrían ser utilizados por los vencedores como legitimación de una agenda distinta para el club.

