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El Mallorca, en Segunda, ingresa 64,2 millones por ventas este verano

El club balear, descendido la pasada temporada, encabeza los ingresos por traspasos del fútbol español en el mercado estival de 2026.

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
4 min de lectura
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El Real Club Deportivo Mallorca, descendido a Segunda División al término de la temporada 2024–2025, ha ingresado ya 64,2 millones de euros en ventas de jugadores durante el mercado de fichajes del verano de 2026. La cantidad situaría al club balear como el equipo español que más dinero ha recaudado por traspasos hasta la fecha —por delante incluso de conjuntos de Primera—, un hecho inédito para una entidad recién descendida.

El descenso obligó al club presidido por Andy Kohlberg a replantear su estructura deportiva y económica. Lejos de traducirse en una liquidación forzosa a la baja, como suele ocurrir con los equipos que bajan de categoría, la entidad ha logrado colocar a varios de sus futbolistas con mayor proyección en clubes de ligas de más poder adquisitivo, principalmente en Turquía, Arabia Saudí y Bélgica.

El caso más llamativo es el del delantero kosovar Vedat Muriqi, que la pasada temporada disputó la pugna por el Trofeo Pichichi frente a Kylian Mbappé antes de que el descenso truncara la posibilidad de retenerlo en la élite. Muriqi fichó por el Fenerbahçe turco por 15 millones de euros.

El traspaso de mayor cuantía ha sido el del centrocampista Samu Costa, cuya salida hacia el Al Nassr saudí dejó al club 22 millones de euros, la segunda operación más cara de la historia del Mallorca según los datos de mercado disponibles.

A esas dos ventas se suman la del extremo Jan Virgili al Brujas belga por 12 millones, la del portero Leo Román al Deportivo de La Coruña por 9 millones, la del lateral Pablo Maffeo al Olympiacos griego por 2,7 millones y la del delantero canadiense Cyle Larin al Southampton inglés por 3 millones. El conjunto de las operaciones alcanza los 64,2 millones de euros.

Un patrón que rompe con lo habitual en los descendidos

El fenómeno resulta inusual en el fútbol español. Habitualmente, un descenso de categoría provoca una fuga de futbolistas a precio de saldo, dado que los clubes venden bajo presión financiera y con menor capacidad de negociación. En el caso del Mallorca, varios de los traspasados mantenían un valor de mercado elevado pese a la caída, lo que ha permitido a la entidad negociar desde una posición menos débil de lo habitual.

La Segunda División española, integrada en la competición profesional gestionada por LaLiga, no cuenta con el mismo reparto de derechos audiovisuales que la máxima categoría, lo que suele restringir el margen económico de los clubes descendidos. En ese contexto, unos ingresos de esta magnitud contrastan con el comportamiento de otros equipos que bajaron de Primera en la última década, cuyas ventas tras el descenso fueron sensiblemente inferiores.

Clubes históricos como el Deportivo de La Coruña o el Real Zaragoza afrontaron sus respectivos descensos de las últimas dos décadas con ventas de urgencia que, de forma conjunta, rara vez alcanzaron el volumen que ahora exhibe el conjunto balear. El precedente refuerza el carácter excepcional de la operación mallorquinista.

Reinvertir con el techo de gasto como límite

El objetivo del club sería emplear estos ingresos para reforzar la plantilla que afrontará el ascenso a Primera División en la temporada 2026-2027, ya sea por la vía directa o a través del playoff. La dirección deportiva no ha detallado públicamente su plan de reinversión y ha mantenido la discreción habitual hasta la oficialización de las operaciones por los canales institucionales de los clubes implicados.

Cualquier reinversión estará condicionada por el límite de gasto salarial que LaLiga fija para los clubes, un mecanismo de control económico que restringe la capacidad de contratación en función de los ingresos y de la estructura financiera de cada entidad, y que se aplica también en Segunda División. Un ingreso extraordinario por traspasos no se traduce, por tanto, en libertad plena de gasto.

La comparación con conjuntos de Primera resulta pertinente en volumen económico, aunque no equivalente en repercusión deportiva. Equipos como el Girona o el Rayo Vallecano han manejado en mercados recientes cifras de venta de magnitud similar, pero sin un descenso previo de por medio, lo que subraya la singularidad del ejercicio mallorquinista.

De cara a las próximas semanas, el foco estará en si el Mallorca destina parte de esos 64,2 millones a incorporar futbolistas capaces de liderar el ascenso y en si se oficializan operaciones adicionales que modifiquen el balance final del mercado, cuyo cierre está fijado para el 31 de agosto.

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