El crecimiento interanual de quienes compaginan dos o más ocupaciones superó ampliamente el avance del empleo general, un contraste que apunta a un cambio en los patrones del mercado laboral más allá del ciclo estacional del verano, tradicionalmente favorable a la contratación en hostelería, comercio y turismo. La particularidad del episodio actual es que el repunte del pluriempleo convive con una tasa de paro históricamente baja y con un récord de ocupados, lo que sugiere que el impulso no procede de la falta de empleo, sino de la insuficiencia de ingresos de un único puesto.
El grueso de los pluriempleados procede del sector servicios, la rama que concentra el mayor volumen de ocupación en España desde hace décadas y también la que registra salarios medios más bajos. Esa coincidencia alimenta la hipótesis de que la pérdida de poder adquisitivo de los salarios está detrás del fenómeno. La brecha remite a la distancia acumulada entre la evolución de los salarios pactados en convenio y la inflación: el Banco de España ha señalado en sus informes de proyecciones macroeconómicas que, aunque los precios se han moderado desde los picos de 2022 y 2023, buena parte de los hogares no ha recuperado el nivel de renta real previo a la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania, iniciada en febrero de 2022.
Salarios estancados frente a decisiones voluntarias
Las organizaciones sindicales del sector servicios atribuyen el repunte a la combinación de salarios estancados en determinadas ramas, jornadas parciales no siempre voluntarias y un coste de la vida encarecido de forma sostenida, especialmente en la vivienda en alquiler. Desde estas organizaciones se reclama una revisión de los convenios colectivos que incorpore cláusulas de garantía salarial ligadas al Índice de Precios de Consumo (IPC).
Las organizaciones empresariales matizan que el pluriempleo también puede responder a decisiones voluntarias de trabajadores que combinan actividades por cuenta propia y ajena, o que buscan diversificar ingresos en sectores con alta flexibilidad horaria, como la economía de plataformas digitales. Este segmento, no desagregado como categoría propia en la EPA, ha crecido en paralelo al auge de las aplicaciones de reparto y transporte bajo demanda en la última década.
El pluriempleo no es un fenómeno nuevo en la estadística española, pero sí lo es su magnitud actual. Durante la crisis financiera de 2008-2013, la cifra de personas con más de un trabajo se mantuvo en niveles muy inferiores, en un contexto de destrucción masiva de empleo en el que la prioridad de buena parte de la población activa era conservar una sola ocupación. La reducción del paro hasta el 9,8% sitúa la tasa en un nivel que no se registraba desde antes de aquella crisis, según la comparación de series del propio INE.
El marco normativo permite, con carácter general, que un trabajador mantenga varios contratos siempre que no exista una cláusula de exclusividad pactada expresamente y compensada económicamente, conforme al artículo 21 del Estatuto de los Trabajadores. La Seguridad Social contempla mecanismos de cotización para quienes figuran en situación de pluriactividad o alta múltiple, con reglas específicas sobre los ingresos procedentes de más de una relación laboral.
El contraste entre máximo histórico de ocupación y máximo histórico de pluriempleo de forma simultánea resulta relevante para valorar la calidad del empleo. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha advertido en informes previos sobre la necesidad de vigilar no solo el volumen de empleo creado, sino su calidad, como variable determinante para la sostenibilidad del modelo de crecimiento.
En el contexto europeo, España mantiene una de las tasas de paro más altas de la Unión Europea, según Eurostat, pese a la reducción de los últimos trimestres. La brecha con la media comunitaria, varios puntos por debajo, sigue evidenciando debilidades estructurales del mercado laboral español, marcado por la temporalidad, la estacionalidad turística y una elevada proporción de empleo a tiempo parcial no siempre deseado, según los indicadores armonizados de la oficina estadística europea.
El Ministerio de Trabajo y Economía Social no ha realizado, hasta la fecha, valoraciones específicas sobre el repunte del pluriempleo detectado en la EPA. El departamento ha venido subrayando la evolución del Salario Mínimo Interprofesional, con subidas sucesivas desde 2018, como palanca principal para mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos.
La próxima referencia para calibrar si la tendencia se consolida o responde a un efecto estacional será la EPA del tercer trimestre de 2026, que el INE tiene previsto publicar en los primeros días de noviembre. Esa entrega permitirá comprobar si el pluriempleo mantiene su ritmo de crecimiento una vez concluida la temporada alta turística o si, por el contrario, desciende junto con la contratación estacional en hostelería y comercio.

