El dato marca un punto de inflexión para una industria que durante años funcionó como un mercado de nicho, reservado a situaciones de estrés o carteras heredadas. Según Lazard, el crecimiento interanual del volumen de operaciones secundarias se sitúa en el 28%, hasta los 260.000 millones de dólares acumulados entre julio de 2025 y julio de 2026, una cifra que duplica el nivel de 2021, año que hasta ahora constituía el techo histórico del sector.
El mercado secundario se divide tradicionalmente en dos segmentos. El primero, conocido como GP-led (liderado por el gestor del fondo), representó aproximadamente el 49% del volumen del semestre según Lazard. Dentro de él, los llamados fondos de continuación —vehículos que permiten a un gestor mantener activos que de otro modo tendría que vender al vencer el fondo original— concentraron el 84% del capital desplegado, consolidándose como el instrumento dominante de esta modalidad. El segundo segmento, el LP-led (en el que un inversor institucional vende su participación a un tercero), copó el 51% restante.
El equilibrio casi perfecto entre ambos segmentos es en sí mismo una novedad: hasta hace pocos años el mercado LP-led dominaba con claridad, mientras que el crecimiento de las operaciones GP-led es un fenómeno más reciente, ligado a la maduración del capital privado tras la década de bajos tipos de interés posterior a la crisis financiera de 2008. Ese periodo dejó a los fondos con abundantes activos difíciles de vender por la escasez de compradores estratégicos o de ventanas bursátiles favorables, terreno abonado para las operaciones secundarias.
De la tecnología al ladrillo industrial
Por sectores, la fotografía cambia respecto al ejercicio anterior. La tecnología, que en 2025 representaba el 27% del volumen del mercado secundario, retrocedió hasta el 20% en la primera mitad de 2026, aunque mantiene el liderazgo sectorial a escala global, según el informe. Lazard vincula ese descenso a los ajustes recientes en las valoraciones de las compañías de software, un fenómeno que ha introducido cautela entre compradores y vendedores.
En sentido contrario, el sector industrial duplicó su peso en el volumen de fondos de continuación de un solo activo, del 9% al 18%, reflejo del interés de los inversores por compañías con ingresos recurrentes, mercados finales resistentes a los ciclos y palancas identificables de creación de valor operativo, según describe Lazard. Los servicios empresariales avanzaron del 13% al 17% y la sanidad, del 12% al 17%, dos sectores que comparten con el industrial la característica de ofrecer flujos de caja más predecibles que el software puro.
El auge del mercado secundario no se produce de forma aislada. Lazard lo enmarca en una recuperación más amplia de los mercados de capitales privados: el volumen global de fusiones y adquisiciones (M&A) alcanzó los 3,2 billones de dólares en el primer semestre de 2026, un 45% más que en el mismo periodo de 2025, superando ya el máximo de 2021. Se trata, según el banco de inversión, de uno de los semestres más activos jamás registrados en ese mercado.
Las salidas a bolsa también han repuntado: el capital captado mediante estas operaciones ascendió a 205.000 millones de dólares en el semestre, impulsado por un número reducido pero significativo de grandes debuts bursátiles en Estados Unidos. La combinación de M&A al alza, OPV reactivadas y un mercado secundario en máximos dibuja, según el informe, un ecosistema en el que la liquidez fluye con mayor facilidad entre las distintas vías de salida del capital privado. El propio informe describe el mercado secundario como una fuente estructuralmente creciente de liquidez y gestión de carteras para gestores e inversores institucionales.
No todo apunta en una sola dirección. Lazard reconoce que los ajustes en las valoraciones del software y la incertidumbre geopolítica —sin precisar episodios concretos— moderaron la actividad durante el segundo trimestre. Pese a ello, la firma prevé una aceleración en la segunda mitad del año hasta un volumen total de 275.000 millones de dólares para el conjunto de 2026, cifra que, de cumplirse, superaría con holgura el récord de 2021.
La previsión se apoya en un patrón histórico: el despliegue de capital en operaciones GP-led se ha concentrado tradicionalmente en el segundo semestre. Los participantes consultados por Lazard para elaborar el informe indicaron que sus objetivos de inversión en ese segmento aumentarán, en promedio, un 20% respecto al primer semestre, lo que refuerza la expectativa de un cierre de año al alza.
El antecedente de referencia es 2021, cuando los tipos de interés en mínimos y la abundancia de liquidez tras la pandemia dispararon simultáneamente las fusiones, las salidas a bolsa y el propio mercado secundario. El ciclo se enfrió bruscamente en 2022 con el giro monetario de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, que endureció la financiación y congeló las ventanas de salida. La recuperación que describe Lazard sugiere el regreso a niveles de actividad no vistos desde aquel pico previo al alza de tipos.
Para el inversor institucional medio —fondos de pensiones, aseguradoras o fondos soberanos— el crecimiento de este mercado representa una herramienta adicional de gestión de riesgo: permite ajustar la exposición a un activo históricamente ilíquido sin esperar a que los fondos completen su ciclo de vida natural, que suele oscilar entre ocho y doce años. Esa flexibilidad explica en parte por qué la industria ha pasado de mover decenas de miles de millones de dólares hace una década a cifras que se acercan ya al cuarto de billón anual.
La próxima referencia llegará con el informe anual completo de Lazard sobre el mercado secundario, que la firma publica habitualmente a comienzos de año y que permitirá confrontar la previsión de 275.000 millones con el cierre real de 2026. Hasta entonces, la evolución de las valoraciones del software y la trayectoria de los tipos de interés a ambos lados del Atlántico marcarán si el segundo semestre confirma la aceleración anticipada por los gestores consultados.

