Pasados unos minutos del inicio de la sesión, el Ibex 35 se dio la vuelta y a las 9.20 horas subía un 0,2%, acercándose de nuevo al umbral de los 19.900 puntos, en una jornada marcada por la volatilidad y la atención puesta en la escalada en el golfo Pérsico. Los mayores ascensos entre los componentes del selectivo correspondían a Repsol (+1,46%), beneficiada por el alza del crudo, seguida de Acciona Energía (+0,65%), Endesa (+0,64%) y Naturgy (+0,34%). En el lado opuesto, ArcelorMittal (-1,19%), Acerinox (-1,07%), Indra (-1,02%) e IAG (-0,83%) lideraban los retrocesos, penalizadas la siderúrgica y la aerolínea por su exposición a los costes energéticos y a la incertidumbre geopolítica.
La tensión de fondo tiene su origen en el intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán registrado en las últimas jornadas. La Guardia Revolucionaria iraní confirmó el martes una oleada de acciones contra objetivos estadounidenses en la región, en respuesta, según Teherán, a los bombardeos ejecutados por el Ejército de Estados Unidos en distintas zonas del país persa, la mayoría en las proximidades del estrecho de Ormuz, el paso marítimo entre Irán y Omán que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por el que transita una porción sustancial del petróleo comercializado a escala mundial.
El presidente estadounidense, Donald Trump, insistió el martes en que Washington mantiene un control «casi total» del estrecho, y sostuvo que le resulta indiferente que Irán suscriba un acuerdo que, a su juicio, «para ellos no vale nada». «Me gusta mucho más nuestra posición actual, con un control casi total del estrecho de Ormuz y su economía en pleno colapso. Simplemente están viviendo lo inevitable», escribió el mandatario en un mensaje difundido en redes sociales. Por parte iraní, la Guardia Revolucionaria justificó su ofensiva como reacción a los bombardeos estadounidenses, sin que hasta el momento se hayan producido pronunciamientos oficiales adicionales que matizaran ambas posiciones.
Ormuz, un punto de fricción recurrente
El estrecho de Ormuz constituye desde hace décadas uno de los principales puntos de fricción geopolítica en Oriente Próximo. Ya durante la llamada «guerra de los petroleros», en los años ochenta y en el marco del conflicto entre Irán e Irak, la zona fue escenario de ataques a buques mercantes que elevaron temporalmente los precios del crudo, un precedente que los analistas energéticos citan de forma recurrente cada vez que se reaviva la tensión en la región. Cualquier amenaza al tránsito por ese corredor tiene un efecto inmediato sobre la cotización del petróleo por el temor a una interrupción del suministro.
Como consecuencia de este pulso, el petróleo Brent, de referencia en Europa, subía un 0,2% en la apertura de las Bolsas del continente, hasta situarse en los 94,8 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, se encarecía ligeramente hasta los 90,3 dólares. Una eventual consolidación del Brent por encima de los 95 dólares reavivaría las presiones inflacionistas en las economías importadoras netas de energía, entre ellas España, que cubre con importaciones la práctica totalidad del crudo que consume.
Al margen del frente energético, la jornada bursátil española estuvo condicionada por la publicación de los datos de paro y afiliación a la Seguridad Social correspondientes a agosto. El desempleo registrado aumentó en 44.419 personas respecto a julio, un 1,92% más, el mayor repunte para un mes de agosto desde 2019, según los datos difundidos este miércoles por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. El dato rompe la tónica de moderación de los últimos veranos y coincide con el final de la campaña de contratación estival ligada al turismo.
La afiliación media a la Seguridad Social retrocedió en más de 162.000 personas en el mes, el menor descenso registrado en un mes de agosto desde 2021. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones atribuyó esta moderación en la caída estacional del empleo al proceso de regularización de personas migrantes en curso, que habría amortiguado parcialmente el habitual repliegue del mercado laboral tras el pico de contratación del verano.
En el plano corporativo, el grupo español de juego Cirsa y la firma italiana Lottomatica formalizaron un acuerdo vinculante de fusión transfronteriza intracomunitaria, por el que la compañía española será absorbida por la italiana. La operación dará lugar a un grupo de dimensión mundial en el sector del juego y las apuestas deportivas, con un negocio combinado valorado en 34.000 millones de euros. Una fusión de este tipo debe superar el escrutinio de las autoridades de competencia comunitarias y de los reguladores de los mercados en los que ambas compañías operan antes de completarse.
El resto de las plazas europeas cotizaba con signo mixto en los primeros compases de la sesión: Milán avanzaba un 0,1%, mientras que Fráncfort y París retrocedían un 0,1% y Londres cedía un 0,3%. En el mercado de divisas, el euro se depreciaba frente al dólar hasta un tipo de cambio de 1,1573 dólares por unidad, mientras que el rendimiento del bono español a diez años escalaba hasta el 3,831%, un movimiento al alza en la rentabilidad exigida a la deuda soberana que coincide con el repunte de la prima de riesgo geopolítico y la digestión de los datos de empleo.
La combinación de tensión en Oriente Próximo, encarecimiento del petróleo y un dato de paro peor de lo habitual para la época configura un escenario de incertidumbre que los mercados seguirán vigilando en las próximas sesiones. El Banco Central Europeo y la Reserva Federal, que en los últimos meses vienen orientando su política hacia una senda de moderación de los tipos de interés, tendrán que calibrar el efecto de un crudo más caro sobre la inflación: un encarecimiento sostenido del Brent por encima de los 95 dólares el barril reabriría el debate sobre las presiones de precios a ambos lados del Atlántico y condicionaría las próximas reuniones de ambos organismos.


