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El Ibex 35 sube un 15,8% en 2026 y lidera entre las Bolsas occidentales

El selectivo español encadena su cuarto ejercicio consecutivo de fuertes ganancias, apoyado en la banca, pese a la crisis política y la inflación

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Fotografía de archivo · Bolsa de Madrid con fachada neoclásica de columnas dóricas y reloj, rodeada de árboles en otoño
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El Ibex 35 acumula una revalorización del 15,8% en lo que va de 2026, según la cotización del propio índice, lo que lo sitúa entre los mejores parqués de Occidente, solo por detrás del Nasdaq estadounidense (17,4%) y la Bolsa de Milán (17,1%). El selectivo español supera al DAX alemán (8,5%), al CAC francés (3,1%), al FTSE 100 británico (9%) y a los índices estadounidenses Dow Jones (11,4%) y S&P 500 (12,9%).

La fortaleza del Ibex 35 no es un fenómeno puntual de este ejercicio. En 2025, el índice firmó su segundo mejor año de la historia, con una subida cercana al 50%, la mayor entre las principales plazas occidentales. Antes, en 2023, se había revalorizado un 22,7%, y en 2024, casi un 15%, en un contexto de recuperación económica tras la pandemia y a pesar de la crisis inflacionaria que golpeó a Europa desde 2021. Esa racha de cuatro años consecutivos de ganancias ha llevado a algunos analistas a hablar de un cambio estructural más que de una coyuntura pasajera.

Javier Molina, analista de mercados de eToro, sostiene que la explicación no responde a un único factor. «España ha crecido claramente por encima de la eurozona y el Ibex tenía precisamente la composición adecuada para aprovechar este ciclo, con mucho peso en banca, utilities e infraestructuras», señala. Según sus cálculos, la banca explicaría más del 65% de la subida acumulada por el índice en este periodo, gracias a los tipos de interés elevados, una fuerte rentabilidad y una elevada remuneración al accionista vía dividendos y recompras de acciones.

El peso de la banca invierte su signo

Ese protagonismo bancario marca un giro respecto a la década anterior. Durante los años de tipos de interés cero y negativos que siguieron a la crisis de deuda soberana europea de 2010-2012, la banca española convivió con márgenes de intermediación reducidos y rentabilidades modestas, lo que penalizaba al conjunto del selectivo dada su elevada ponderación. Javier Cabrera, analista de XTB, lo recuerda como un lastre estructural: «El Ibex 35 tiene una gran dependencia del sector bancario, ya que tiene una ponderación que actualmente supera el 30%. Esto había lastrado al índice porque la banca estaba en pleno periodo de tipos de interés negativos en la eurozona», explica.

Un sector financiero con resultados débiles arrastraba entonces al resto del índice y contagiaba de pesimismo a otros valores, según el mismo análisis. El giro llegó cuando el Banco Central Europeo inició su ciclo de subidas de tipos en 2022 para contener la escalada de precios derivada de la guerra en Ucrania y las disrupciones en las cadenas de suministro. Desde entonces, entidades como Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell, Bankinter o Unicaja han encadenado resultados récord, con beneficios e ingresos sin precedentes en algunos ejercicios.

El caso de Banco Sabadell ilustra el recorrido bursátil del sector en el último lustro: su cotización acumularía una revalorización próxima al 500% desde los mínimos de la pandemia, según la evolución de su precio en el mercado continuo, una trayectoria que resume el vuelco experimentado desde el fin de la era de tipos negativos.

A ese motor se suma la valoración relativa de la Bolsa española y europea frente a otras plazas globales. Pese a las sucesivas subidas, los múltiplos de valoración del Ibex 35 seguirían siendo inferiores a los de índices como el S&P 500 o el Nasdaq, lo que mantendría el atractivo del mercado español para inversores institucionales que buscan rentabilidad sin asumir las valoraciones más exigentes de Wall Street.

El crecimiento económico español, superior al promedio de la eurozona en los últimos ejercicios según las estimaciones del Banco de España y de la Comisión Europea, actúa como respaldo adicional para las cotizadas nacionales, en especial las de mayor exposición al mercado doméstico, como las utilities y las constructoras de infraestructuras. El nuevo ciclo de inversión en redes eléctricas, electrificación y modernización de infraestructuras, impulsado en parte por los fondos europeos de recuperación surgidos tras la pandemia, habría contribuido a extender las ganancias bursátiles más allá del sector financiero.

Los mercados al margen del ruido político

La disociación entre la evolución bursátil y el escenario político constituye uno de los rasgos más comentados del ejercicio. España afronta en 2026 una crisis política de calado, con varios casos de corrupción que afectan al entorno del Gobierno de Pedro Sánchez y al Partido Socialista, sin que ello se haya trasladado, de momento, a un deterioro visible en el comportamiento de las grandes cotizadas.

Ese distanciamiento entre la coyuntura política y los mercados no carece de precedentes en la historia económica reciente de España. Durante la crisis catalana de 2017, o en los meses de mayor inestabilidad parlamentaria de la pasada década, el Ibex 35 mostró episodios de volatilidad acotada que no llegaron a traducirse en caídas prolongadas, en la medida en que los inversores internacionales tienden a valorar más los fundamentales macroeconómicos y empresariales que el ruido político de corto plazo.

De cara a los próximos meses, los analistas coinciden en señalar dos frentes que condicionarán la evolución del selectivo: la trayectoria de los tipos de interés que fije el Banco Central Europeo en su reunión de septiembre y la evolución de la tensión en Irán, cuyo impacto en los precios de la energía podría reactivar las presiones inflacionarias que preocupan a los bancos centrales europeos. Ambos vectores determinarán si el Ibex 35 mantiene el pulso alcista que lo ha situado en la parte alta de las Bolsas occidentales durante cuatro ejercicios consecutivos.

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