El Ibex 35 nació el 14 de enero de 1992 con un valor de referencia de 3.000 puntos, en sustitución de índices anteriores del mercado español. Desde entonces ha atravesado episodios de fuerte volatilidad: la crisis de las puntocom de 2000-2002, la Gran Recesión de 2008-2009, la crisis de deuda soberana europea de 2011-2012 y el shock de la pandemia en marzo de 2020. El nivel que ahora rebasa duplica con creces el techo previo a la crisis financiera global, cuando en noviembre de 2007 el índice rozó los 15.900 puntos, una cota que tardó más de una década en recuperar.
La revalorización sostenida de los últimos ejercicios se ha apoyado en la fortaleza relativa de sectores como la banca, las energéticas y las infraestructuras, con peso destacado de compañías como Iberdrola, Banco Santander, BBVA, Inditex o Repsol en la composición del índice. El Banco de España, en sus informes de estabilidad financiera, ha venido señalando la mejora de los balances bancarios como uno de los factores que sostienen el atractivo inversor del mercado nacional.
Que el Ibex haya batido, según esta información, a índices como el EuroStoxx 50, el DAX alemán o el S&P 500 estadounidense resulta significativo: el mercado español ha sido tradicionalmente más sensible a los vaivenes de la economía doméstica y a la prima de riesgo periférica que sus homólogos centroeuropeos o el estadounidense, que concentra buena parte del capital invertido en las grandes tecnológicas protagonistas del actual ciclo alcista ligado a la IA.
El sustrato de la economía real
Detrás de la evolución bursátil hay datos macroeconómicos que la contextualizan. El Instituto Nacional de Estadística (INE) situó el crecimiento del Producto Interior Bruto español en el entorno del 3% interanual en sus estimaciones para 2025, por encima de la media de la eurozona calculada por Eurostat, que ha rondado el 1% en el mismo periodo. Esta divergencia de ritmos habría contribuido a sostener el atractivo relativo de los activos españoles frente a otros mercados del euro. El sector turístico, con llegadas de visitantes internacionales que el INE ha situado en máximos históricos, y la resiliencia del mercado laboral, con tasas de paro que según la Encuesta de Población Activa han descendido de forma sostenida desde los picos de la pandemia, forman parte del sustrato que suele citarse para explicar ese comportamiento relativo.
La superación del nivel psicológico tiene, más allá de su valor simbólico, un componente técnico: la ruptura de umbrales redondos suele activar órdenes automáticas de fondos que operan con niveles de precio predefinidos, lo que puede generar un efecto de refuerzo a corto plazo, aunque esos mismos episodios también pueden preceder a fases de toma de beneficios. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) no ha emitido comunicación específica sobre el hito, si bien mantiene su seguimiento habitual de la volatilidad y de los volúmenes de contratación del mercado continuo, en línea con las funciones de vigilancia que le atribuye la Ley del Mercado de Valores.
El contexto internacional matiza el optimismo. El Fondo Monetario Internacional, en sus informes de estabilidad financiera global, ha advertido del riesgo de correcciones abruptas si las expectativas de rentabilidad de las compañías tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial no se cumplen en los plazos previstos. A ello se suman los conflictos armados abiertos que los mercados incorporan a sus valoraciones de riesgo geopolítico desde 2022.
El Banco Central Europeo, por su parte, ha insistido en sus comunicados tras las reuniones del Consejo de Gobierno en que su política monetaria se guía por el objetivo de estabilidad de precios y no por la evolución de la renta variable, aunque reconoce que las condiciones financieras —incluidas las valoraciones bursátiles— figuran entre las variables que analiza para calibrar sus decisiones sobre tipos de interés.
Qué queda por confirmar
El precedente de 2007 se cita con frecuencia como argumento de cautela: los máximos históricos no siempre anticipan una trayectoria lineal, y aquel techo dio paso a un largo periodo de caídas. La primera clave a seguir será si el récord se confirma también al cierre de sesión y no solo en términos intradiarios, distinción relevante para los indicadores técnicos que emplean gestores e inversores institucionales.
A medio plazo, la atención se dirigirá a la temporada de resultados empresariales del segundo semestre, a las próximas decisiones de política monetaria del Banco Central Europeo y de la Reserva Federal, y a la evolución de los conflictos abiertos en Ucrania y Oriente Próximo, factores que podrían condicionar la sostenibilidad de este nuevo nivel del Ibex 35 en las semanas venideras.


