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El holding de Emilio Botín entra en pérdidas por el deterioro de su banco

Miralta, la patrimonial del hijo del expresidente del Santander, registró 614.415 euros de números rojos en 2025 tras rebajar el valor de su participación en Miraltabank.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El holding patrimonial de Emilio Botín, hijo del que fuera presidente del Santander Emilio Botín Sanz de Sautuola y hermano de la actual presidenta del banco, Ana Botín, cerró el ejercicio 2025 con pérdidas de 614.415 euros, según la memoria depositada por la sociedad, denominada Miralta.

El ajuste no responde a una decisión discrecional de la familia, sino a las conclusiones de una inspección del Banco de España sobre las cuentas de Miraltabank. El supervisor remitió sus valoraciones finales en marzo de 2026 y, a raíz de ellas, el consejo de administración del banco acordó en junio reformular los estados financieros correspondientes a 2025. Esa reformulación obligó, a su vez, a Emilio Botín a modificar los números de su sociedad de cabecera, con derivadas fiscales que la memoria describe como relevantes.

Miraltabank ha sostenido que estos cambios contables no alteran su perfil de solvencia. La entidad señaló que su situación financiera «se mantiene prácticamente sin cambios —incluso mejora ligeramente— y continúa ampliamente por encima de los requerimientos regulatorios». Esos requerimientos los fija el Banco de España en coordinación con el Mecanismo Único de Supervisión europeo, que fiscaliza a las entidades de crédito de la zona euro desde la creación de la unión bancaria en 2014.

Las inspecciones del supervisor español sobre entidades de tamaño reducido suelen derivar en ajustes de provisiones o en revisiones de las metodologías de valoración de activos, sin que ello implique necesariamente un problema de solvencia. El caso de Miraltabank, sin embargo, adquiere relieve por tratarse de una sociedad de un miembro del linaje Botín, apellido asociado durante décadas a la presidencia del Santander, el mayor banco español por activos según los datos que el Banco de España publica trimestralmente.

La reformulación de las cuentas de Miraltabank tuvo un efecto directo en dos partidas del balance de Miralta. Por un lado, la patrimonial se anotó una reversión parcial del deterioro sobre su participación en el banco por 179.855 euros, que suavizó el golpe inicial. Por otro, ajustó a la baja el valor de las opciones de compra suscritas en diciembre de 2025 con tres socios de Miraltabank, que pasaron de valorarse en 736.000 euros a apenas 103.936 euros.

Ese acuerdo de opciones, firmado en el último mes de 2025, resulta clave para entender la estrategia de Emilio Botín a medio plazo. El pacto contempla la adquisición de 1.050 acciones adicionales de Miraltabank, con un precio de ejecución fijado en 1,2 millones de euros y la contratación de un derivado financiero para materializar la operación. La ejecución está prevista a lo largo de un plazo de cinco años, lo que apunta a una voluntad de reforzar progresivamente el control accionarial sobre el banco.

Pese a las pérdidas registradas, Miralta no ha reducido su exposición al proyecto bancario de su fundador. En la misma fecha en que se firmó el acuerdo de opciones, el holding amplió su capital social en 2,8 millones de euros, hasta alcanzar los 4,139 millones, después de que Emilio Botín aprobara en julio de 2026 una inyección adicional de 50.000 euros. El refuerzo patrimonial se produce, por tanto, en paralelo al impacto contable derivado de la inspección del Banco de España.

La retribución del propio Emilio Botín como gerente único de Miralta no se vio afectada por el resultado negativo del ejercicio: percibió 45.000 euros, la misma cantidad que en 2024. El mantenimiento de la cifra coincide con la naturaleza contable del ajuste, ligado a una revisión de valoración de la participación y no a un deterioro del negocio ordinario, según se desprende de la propia memoria.

Del giro de 2022 a la competencia con el Santander y Bankinter

El recorrido de Emilio Botín como banquero independiente arrancó en junio de 2022, cuando decidió transformar Rentamarkets —su gestora de fondos y valores— en una entidad con ficha bancaria propia, rebautizada como Miraltabank. Aquel giro supuso un alejamiento explícito del Santander, el banco que su padre, Emilio Botín Sanz de Sautuola, presidió entre 1986 y su fallecimiento en 2014, año en que asumió la presidencia su hija Ana Botín.

La decisión de operar en solitario colocó a Emilio Botín en una posición singular dentro del mapa bancario español: compite, aunque en segmentos de negocio y volumen muy distintos, con el Santander de su hermana y con Bankinter, entidad vinculada a la rama familiar de su primo Alfonso Botín. La banca privada y la gestión patrimonial de nicho, ámbitos en los que se ha especializado Miraltabank, conviven así con los grandes conglomerados que dominan el sector, un mercado en el que, según los datos del Banco de España, Santander, BBVA y CaixaBank concentran la mayor parte de los activos totales del sistema.

Desde su constitución, Miraltabank ha ido ampliando progresivamente su oferta comercial más allá de la gestión de fondos original. En el verano de 2023 constituyó una filial de crédito, un paso enmarcado en su estrategia de diversificación hacia nuevos productos de crédito e inversión, con el objetivo de consolidar un modelo de banca boutique orientado a clientes de alto patrimonio, un segmento donde la competencia entre entidades españolas e internacionales se ha intensificado.

El episodio se suma a otros movimientos recientes en el entramado empresarial de la familia Botín, que ha reestructurado en los últimos meses el pacto que rige su presencia accionarial en el Santander para incorporar a una nueva generación y que mantiene intereses diversificados en sectores como el arte y las energías renovables a través de otras ramas familiares. Los precedentes de segregación de patrimonios dentro de grandes familias bancarias españolas no son nuevos: la propia historia del sector, desde la Transición, muestra cómo distintas ramas de un mismo apellido han operado vehículos financieros diferenciados y en ocasiones competidores.

A partir de ahora, la atención se centrará en si el Banco de España da por cerrado el proceso de supervisión sobre Miraltabank tras la reformulación de cuentas ya ejecutada o si exige nuevos ajustes en ejercicios futuros. También será relevante observar si Emilio Botín continúa ampliando el capital de su holding y ejecutando las opciones de compra pactadas con sus socios, un proceso que, de completarse en el plazo de cinco años previsto, reforzaría de forma notable su control sobre la entidad que ha convertido en el eje de su carrera bancaria independiente.

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