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El paro sube en julio a su mayor ritmo desde 2008 pese al récord de afiliación

La Seguridad Social supera los 22,5 millones de cotizantes, pero el desempleo repunta impulsado por la regularización de inmigrantes que acceden al SEPE.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El Ministerio de Trabajo ha reconocido que el paro registrado subió en julio de 2026 a su mayor ritmo desde el inicio de la crisis financiera de 2008, pese a que la Seguridad Social alcanzó un máximo histórico de afiliación por encima de los 22,5 millones de cotizantes.

El dato correspondiente a julio rompe una pauta histórica. Se trata de un mes que tradicionalmente registra descensos del paro por el tirón del turismo y la contratación estival: desde que las series homogéneas del actual sistema estadístico se consolidaron, julio ha sido casi siempre un mes de caída del desempleo registrado, sostenido por la campaña de verano en hostelería, comercio y agricultura. Que este año el indicador suba en pleno verano es, en sí mismo, una anomalía respecto al patrón estacional.

La explicación oficial remite a un fenómeno estadístico conocido pero de efecto inusualmente intenso este verano. La regularización de residentes extranjeros, muchos de ellos ya presentes en el país en situación irregular, les ha permitido inscribirse como demandantes de empleo en las oficinas del SEPE. Esa alta computa en las estadísticas de paro registrado aunque la persona nunca hubiera figurado antes en ningún registro público, de modo que el indicador capta un cambio de estatus administrativo más que una pérdida de empleo real.

La afiliación a la Seguridad Social —el indicador que el Gobierno suele preferir para medir la salud del mercado laboral— sí ha reflejado crecimiento, al superar la barrera de los 22,5 millones de cotizantes, un nuevo máximo histórico de la serie. Ese incremento, según los datos difundidos por el propio Ministerio, se ha sostenido en buena medida por la incorporación de trabajadores extranjeros, mientras que la afiliación de nacionales habría mostrado un comportamiento más plano. El contraste entre ambos indicadores al alza resulta inhabitual y ha obligado al departamento de Díaz a ofrecer una explicación pública para evitar que el dato se interprete como un giro brusco del ciclo económico.

El paro registrado del SEPE y la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) miden realidades distintas: el primero cuenta inscripciones administrativas en las oficinas de empleo; la segunda estima el desempleo mediante encuesta a los hogares siguiendo la metodología de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Un mismo mes puede arrojar lecturas divergentes según se atienda a uno u otro, algo que Trabajo ha subrayado en anteriores episodios de contradicción aparente entre las cifras.

El precedente de 2008 y el marco de extranjería

La referencia a 2008 no es casual. Aquel verano marcó el inicio de la Gran Recesión en España, con la destrucción de empleo en construcción y sectores dependientes del crédito. La comparación, sin embargo, exige matices: la subida de 2008 respondía a una contracción real de la actividad económica, mientras que la de julio de 2026 tiene, según la versión oficial, un origen administrativo ligado a la regularización migratoria, no a un deterioro del tejido productivo. El paralelismo se limita a la magnitud proporcional del repunte, no a sus causas.

España mantiene desde hace años un régimen de extranjería regulado por la Ley Orgánica 4/2000 y sus sucesivas reformas, que contempla vías de regularización como el arraigo social, laboral y familiar. El Gobierno aprobó en 2024 una reforma reglamentaria que amplió y simplificó esas vías, con el objetivo declarado de aflorar empleo sumergido y garantizar derechos a personas ya residentes en el país. Como esos procesos administrativos se prolongan meses, sus efectos afloran ahora en las estadísticas de forma progresiva.

Los agentes sociales ofrecen lecturas distintas. Las organizaciones sindicales han defendido en procesos similares que la regularización corrige una situación de informalidad que perjudicaba tanto a los propios trabajadores extranjeros como a la sostenibilidad del sistema de pensiones, dado el papel compensador de la inmigración frente al envejecimiento poblacional. Las organizaciones empresariales, por su parte, suelen subrayar la necesidad de mano de obra en sectores con déficit estructural de trabajadores, como la construcción, el campo o los cuidados.

Desde la oposición, el Partido Popular y Vox han empleado en el pasado los datos de paro para cuestionar la gestión económica del Ejecutivo de coalición, por lo que el repunte de julio podría reabrir el debate parlamentario en las próximas semanas, especialmente en la Comisión de Trabajo del Congreso, donde la ministra comparece a petición de los grupos.

El diferencial europeo y la calidad del empleo

Conviene situar la cifra en su contexto europeo. Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, sitúa históricamente la tasa de paro española entre las más altas del bloque, por encima de la media de la eurozona, un diferencial estructural que se explica por factores como la elevada temporalidad, el peso del turismo estacional y una tasa de actividad femenina que, aunque ha convergido en los últimos años según series del INE, todavía muestra recorrido de mejora.

La afiliación extranjera a la Seguridad Social ha sido, según los boletines mensuales del organismo, uno de los motores más constantes del crecimiento del empleo desde la pandemia. El Banco de España ha señalado en sucesivos informes de proyecciones macroeconómicas que la inmigración es un factor determinante para sostener el PIB potencial español en un contexto de baja natalidad. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha advertido, por su parte, sobre la necesidad de vigilar la calidad del empleo generado, más allá de su volumen, en sectores intensivos en mano de obra extranjera como la hostelería o el trabajo doméstico, donde la temporalidad y el tiempo parcial siguen siendo relevantes.

El Ministerio de Trabajo publicará en los próximos días el desglose completo de los datos de julio, con la distribución por sectores, comunidades autónomas y nacionalidad, lo que permitirá contrastar con mayor precisión la magnitud del efecto regularización frente a otros factores coyunturales. La atención se dirige también hacia la EPA que difunde el INE con metodología distinta y que en ocasiones anteriores ha matizado las lecturas iniciales del paro registrado.

El debate sobre cómo medir e interpretar estas cifras seguirá abierto mientras coincidan en el calendario la campaña de regularizaciones en curso y la estacionalidad propia del verano español, dos fenómenos que este julio se han solapado con una intensidad que, según el Ministerio, no se registraba desde hacía más de tres lustros. El desglose oficial de los próximos días será la primera prueba para verificar hasta qué punto la anomalía responde al cambio administrativo apuntado por el Gobierno.

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