El Banco de España ha elevado ligeramente su previsión de crecimiento del PIB para España al tiempo que advierte de que el conflicto armado en Oriente Medio —con Irán como epicentro— puede recortar hasta medio punto porcentual esa expansión y derivar en un escenario de estanflación suave. La economía española creció un 2,3% en el último dato disponible, mientras la inflación repunta hasta el 3,4% y el Euríbor cierra la semana en el 2,739%, lo que se traduce en un encarecimiento medio de 47 euros mensuales en las hipotecas referenciadas a ese índice. La patronal CEOE ha reclamado al Gobierno medidas de choque antes de que la desaceleración derive en contracción.
Por qué importa ahora
La confluencia de tres vectores simultáneos —ralentización del crecimiento, presión inflacionaria y tensión geopolítica con impacto directo en el precio de la energía— configura el escenario más delicado para la economía española desde el ciclo de subidas de tipos iniciado por el Banco Central Europeo en 2022. La particularidad del momento radica en que el freno llega cuando el mercado laboral aún sostiene el pulso, lo que reduce el margen político para aplicar estímulos sin agravar la inflación. Cualquier decisión de política económica queda así atrapada entre dos fuegos: reactivar sin recalentar.
La advertencia del Banco de España
El organismo supervisor, cuyas previsiones tienen carácter oficial y sirven de referencia para los Presupuestos Generales del Estado, ha formulado un doble mensaje. Por un lado, corrige al alza —aunque de forma marginal— su estimación de PIB, señal de que la actividad resiste por encima de lo esperado. Por otro, condiciona ese optimismo a que el conflicto en Oriente Medio no escale. Si lo hiciera, el impacto sobre los precios del petróleo y el gas podría erosionar medio punto de crecimiento, un efecto que los modelos del banco sitúan en el umbral entre desaceleración y estancamiento técnico. El Banco de España no cifra un escenario de recesión, pero sí lo aproxima cuando habla de 'estanflación suave', término que combina crecimiento débil con inflación persistente.
Qué es la estanflación y por qué preocupa
La estanflación —contracción de 'estancamiento' e 'inflación'— describe una situación en que los precios suben mientras la economía no crece o crece por debajo de su potencial. Es el escenario más difícil de gestionar para los bancos centrales porque sus herramientas convencionales operan en sentidos opuestos: subir tipos frena la inflación pero deprime la actividad; bajarlos reactiva el crecimiento pero alimenta los precios. Europa lo vivió de forma aguda tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando la ruptura de los flujos energéticos disparó la inflación hasta máximos de cuatro décadas. El BCE respondió con la secuencia de subidas de tipos más rápida de su historia, que llevó el precio del dinero del 0% al 4,5% en poco más de un año.
El impacto en las hipotecas
El Euríbor, índice al que está referenciado la mayoría del crédito hipotecario a tipo variable en España, cerró la semana en el 2,739%. Ese nivel, inferior al pico de 2023 pero aún muy por encima del terreno negativo que mantuvo durante años, encarece en 47 euros al mes las cuotas de los préstamos sujetos a revisión. Para los hogares con hipotecas a tipo variable —segmento especialmente extendido en España frente a la media europea—, la revisión periódica de la cuota actúa como un drenaje directo sobre la renta disponible, con efecto inmediato en el consumo privado, principal motor del crecimiento en los últimos trimestres.
El mercado laboral, última línea de resistencia
El empleo mantiene por ahora el tono, según recoge el propio diagnóstico del Banco de España, pero el supervisor anticipa que perderá fuelle a medida que la desaceleración se consolide. En economías de servicios como la española, el mercado laboral tiende a acusar el freno con retardo respecto a los indicadores de actividad, lo que puede inflar artificialmente la sensación de solidez durante meses antes de que los datos de afiliación y paro reflejen el deterioro real. Ese desfase histórico es precisamente el que justifica la urgencia con que la CEOE interpreta la situación.
La posición de la patronal
La Confederación Española de Organizaciones Empresariales ha instado al Gobierno a adoptar medidas de choque antes de que la curva de desaceleración cruce el umbral de la contracción. La patronal no ha detallado públicamente el contenido concreto de esas medidas en el material disponible, pero su demanda se inscribe en un patrón recurrente en los ciclos de enfriamiento: presión para reducir cargas fiscales o laborales sobre las empresas y acelerar la ejecución de la inversión pública. El Ejecutivo no ha respondido de forma explícita a ese requerimiento según los datos disponibles.
Contexto geopolítico y energía
El conflicto en Irán al que alude el Banco de España introduce una variable exógena de primer orden. Irán es uno de los principales productores de crudo del mundo y cualquier escalada militar en su entorno inmediato —el estrecho de Ormuz concentra aproximadamente un quinto del petróleo que se comercia globalmente— dispara las primas de riesgo en los mercados de materias primas energéticas. España, con una dependencia del exterior para cubrir sus necesidades de petróleo y gas que supera el 70%, es especialmente vulnerable a esos choques de oferta. El precedente de 2022 mostró que un shock energético puede trasladar varias décimas de inflación en pocas semanas.
Qué puede ocurrir a partir de ahora
El escenario central que maneja el Banco de España sigue siendo de crecimiento positivo, aunque más moderado. El margen para evitar la estanflación depende en gran medida de tres factores que escapan al control de Madrid: la evolución del conflicto en Oriente Medio, las decisiones de política monetaria del BCE —que tiene la potestad exclusiva de fijar los tipos en la eurozona— y la demanda de los principales socios comerciales de España, con Alemania y Francia en situación de debilidad estructural. Si esas presiones externas se suavizan, el crecimiento del 2,3% puede sostenerse; si se intensifican, la horquilla se estrecha hasta el umbral donde el empleo empieza a deteriorarse de forma visible.

