La promesa se remonta a una entrevista radiofónica de junio, cuando el periodista Juanma Castaño preguntó a Cucurella, entre risas, si de verdad se tatuaría la cara del seleccionador en caso de que España levantara el trofeo. «Creo que está bien, creo que es un buen recuerdo», respondió entonces el jugador, sin descartar la idea pese al tono jocoso de la pregunta. Cumplida la palabra, acompañó las fotografías del proceso con la leyenda «promesa cumplida».
La reacción de sus compañeros se produjo en la propia red social. Mikel Merino y el jugador identificado en la publicación como Olmo calificaron el gesto de «histórico», mientras que Pedro Porro escribió un escueto «eres show». Ni la Real Federación Española de Fútbol ni el Real Madrid, club que oficializó su fichaje el 15 de junio procedente del Chelsea, se han pronunciado sobre un asunto de carácter estrictamente personal del futbolista.
El episodio no es aislado. Otros internacionales asumieron apuestas públicas antes de la final; entre ellos, el centrocampista del FC Barcelona Gavi, que también habría empezado a cumplir su compromiso de teñirse el pelo de rosa en caso de título, según las mismas informaciones. Este tipo de gestos, anecdóticos en lo deportivo, se han intensificado en la era de las redes sociales, en la que los futbolistas manejan audiencias propias millonarias.
España se proclamó campeona el 19 de julio tras imponerse a Argentina en la final. El torneo se disputó conjuntamente en Estados Unidos, México y Canadá con un formato ampliado a 48 selecciones, el primero de esas características en la historia de la competición organizada por la FIFA. Fue el segundo título mundial de la selección española, después del logrado en Sudáfrica 2010 bajo la dirección de Vicente del Bosque, un precedente que este equipo iguala en el palmarés.
Cucurella disputó la fase final como titular en el lateral izquierdo, una de las piezas fijas del esquema del seleccionador. Su llegada al Real Madrid coincide con el mejor momento de su carrera: firmó su traspaso semanas antes del desenlace del Mundial y afronta ahora la temporada como campeón del mundo.
Luis de la Fuente dirige a la selección desde 2022, tras sustituir a Luis Enrique Martínez. Antes del Mundial había conquistado la Eurocopa de 2024 en Alemania, de modo que el título mundial encadena su segundo gran trofeo al frente del combinado nacional. En julio, el seleccionador afirmó que no «vende humo» y sostuvo que los jugadores «se motivan con su comportamiento», declaraciones que reflejan el vínculo personal que cultiva con el vestuario.
El tatuaje se produce en un verano de mercado intenso para varios campeones del mundo, con movimientos como el propio traspaso de Cucurella al conjunto blanco. El título ha funcionado como escaparate añadido para futbolistas ya asentados en las principales ligas europeas.
La temporada 2026-2027 arrancará en las próximas semanas. Cucurella debutará como jugador del Real Madrid en LaLiga y la selección afrontará a partir de septiembre los primeros compromisos de clasificación para la Eurocopa de 2028, cita en la que De la Fuente buscará prolongar el ciclo ganador iniciado en 2024.

