El repunte estacional de la ocupación es una constante del mercado laboral español. Junio, julio y agosto concentran la mayor parte de la contratación de refuerzo en restaurantes, hoteles, playas y piscinas, así como en logística, distribución, retail y alimentación, sectores que también aceleran sus incorporaciones en los meses de más calor. Según las estimaciones de Adecco, los perfiles más buscados son camareros, personal de cocina y de limpieza, junto a repartidores, dependientes y preparadores de pedidos.
Los datos de cierre de 2025 confirman la magnitud del fenómeno. El empleo turístico alcanzó entonces un máximo histórico de 2.752.942 afiliados a la Seguridad Social, un 2,4% más que el año anterior. La tendencia se ha mantenido en 2026: durante el segundo trimestre del año, el sector turístico registró 3,18 millones de trabajadores ocupados, y en junio los afiliados vinculados a actividades turísticas superaron los tres millones, según cifras de TurEspaña que integran desde la hostelería hasta el alquiler de vehículos.
Salarios ligados al mínimo y con fuertes diferencias regionales
Las condiciones salariales de estos empleos distan de ser homogéneas, y arrastran un marcado componente regional. Según la plataforma especializada Socojob, un socorrista de piscina en España cobra de media entre 1.200 y 1.600 euros brutos mensuales, en función de la provincia o comunidad autónoma. Quienes trabajan en la playa, con mayor exposición a riesgos del entorno natural, pueden llegar a los 2.000 euros brutos al mes. La disparidad responde a la ausencia de un convenio único estatal para esta profesión, que deja la negociación en manos de administraciones locales y autonómicas.
En hostelería, el marco regulador básico —jornada máxima, descansos y vacaciones— está fijado en el Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería, pero los salarios reales dependen de los convenios provinciales o autonómicos de cada territorio. Esta fragmentación normativa explica que un camarero pueda percibir retribuciones distintas según trabaje en una comunidad u otra, incluso realizando funciones idénticas.
El SMI actúa como suelo de referencia para buena parte de estos puestos base. Desde enero de 2026 se sitúa en 1.221 euros brutos mensuales repartidos en 14 pagas, equivalentes a 17.094 euros brutos anuales. A partir de ese umbral, los sueldos varían al alza en función de la responsabilidad del puesto, o a la baja si la jornada contratada no es completa, una circunstancia habitual en el empleo estacional.
El sector turístico en su conjunto presenta, sin embargo, salarios medios superiores a los de los puestos base. Según el portal de empleo turijobs, el salario medio del sector en 2025 superó por primera vez los 22.000 euros anuales, una cifra que refleja la heterogeneidad de categorías que engloba la actividad, desde personal de limpieza hasta cargos de dirección. Los guías turísticos cuentan con un marco más definido: el Convenio Colectivo Estatal de Agencias de Viajes establece que un guía por cuenta ajena percibe entre 18.057,76 y 21.528,64 euros brutos al año, una banda por encima del SMI pero acotada.
La inmensa mayoría de los contratos generados durante la campaña se formalizan bajo la modalidad de circunstancias de la producción —para atender el refuerzo puntual ante la mayor afluencia de público— o como fijos discontinuos, trabajadores que solo prestan servicio de temporada a temporada. Este modelo, reforzado tras la reforma laboral, ofrece flexibilidad a las empresas pero interrumpe la relación laboral fuera de los meses de mayor actividad.
Denuncias de precariedad y escasez de mano de obra
Distintas asociaciones de personal de limpieza de hoteles llevan años denunciando en toda España condiciones que consideran precarias, tanto salariales como de carga de trabajo, un malestar que ha protagonizado movilizaciones del colectivo de camareras de piso en los últimos años. Las patronales del sector, por su parte, sostienen que los convenios vigentes se ajustan a la normativa laboral aplicable. El debate se enmarca en una discusión más amplia sobre el modelo productivo español, fuertemente dependiente del turismo desde la apertura económica de los años 60.
Los últimos datos de paro conocidos, correspondientes a julio de 2026, mostraron que la Seguridad Social ganó 41.727 afiliados, un incremento que se explica tanto por la regularización de trabajadores inmigrantes como por una temporada turística que las agencias de colocación describen como récord, sostenida en gran medida por el sector servicios. Pese a ese balance, el mercado afronta dificultades para cubrir determinados puestos, en un contexto en el que logística, distribución, retail y alimentación compiten con la hostelería por perfiles similares.
De cara a los próximos meses, la atención se centrará en si los datos de afiliación de agosto y septiembre confirman la tendencia al alza registrada hasta junio, y en la evolución de los convenios provinciales y autonómicos de hostelería, que fijan las retribuciones reales y marcarán las condiciones de la campaña de verano de 2027.

