Según la KCNA, las fuerzas norcoreanas emplearon "nuevos sistemas de combate como drones de ataque de varios tipos, misiles tácticos de crucero, lanzacohetes múltiples termobáricos de gran calibre y misiles balísticos tácticos". La agencia estatal no precisó el lugar exacto de las maniobras, aunque Seúl reportó que ese día se lanzaron varios misiles balísticos desde la zona de Wonsan hacia el mar del Este, la denominación que usa Corea del Sur para el mar de Japón.
La KCNA sostuvo que las armas empleadas "demostraron el enorme poder destructivo del fuego concentrado al alcanzar los objetivos con una precisión de 100%". Esa afirmación fue difundida únicamente por la propia agencia estatal norcoreana.
El ejercicio norcoreano llegó apenas dos días después de que Corea del Sur cerrara el viernes el ejercicio marítimo conjunto con Estados Unidos y Japón enfocado en el Norte. La secuencia reproduce un patrón que se ha repetido en la península coreana: cada maniobra aliada suele ir seguida de una respuesta militar de Pionyang, en un ciclo de acción y reacción que se remonta al armisticio de 1953, que puso fin a la Guerra de Corea sin firmar un tratado de paz definitivo.
No es la primera vez este año que Corea del Norte responde con lanzamientos a la actividad militar de sus vecinos. El 20 de agosto, el país ya había disparado una andanada de cohetes al mar mientras Corea del Sur y Estados Unidos ejecutaban una versión reducida de sus maniobras anuales "Ulchi Freedom Shield", recortadas por orden del presidente estadounidense, Donald Trump. Aquel lanzamiento se produjo pese a que Trump había expresado su intención de reunirse este año con Kim Jong Un, en una posible reedición de la diplomacia directa que ambos líderes ensayaron durante el primer mandato del republicano.
La promesa de una marina con armas nucleares
Días antes del ejercicio de artillería, Kim Jong Un había prometido dotar a la marina norcoreana de armamento nuclear. Según la KCNA, el líder hizo el anuncio durante una ceremonia de relanzamiento del Kang Kon, un buque militar que había naufragado parcialmente, celebrada en la ciudad portuaria de Wonsan.
"Debemos asegurar que la operación diversificada y efectiva de nuestros sistemas de combate nuclear estén preparados para una guerra real mediante el desarrollo de nuestra marina en una fuerza con armas nucleares", declaró Kim Jong Un durante la ceremonia, según la KCNA.
En la misma intervención, el mandatario norcoreano se refirió al papel que deberán cumplir los nuevos navíos de guerra del país. "Los buques destructores de nueva generación deberán asestar un golpe retaliatorio contra los enemigos, al tratarse de una fuerza involucrada en el sistema estatal de respuesta nuclear", agregó, en declaraciones recogidas por la agencia estatal.
La escalada verbal y militar de Pionyang se produce mientras Washington mantiene presión sobre otros frentes internacionales, como reflejó recientemente el propio Trump al pedirle a Volodímir Zelenski que frene los ataques al petróleo ruso. Corea del Norte, que posee armamento nuclear desde hace más de una década, se retiró formalmente del Tratado de No Proliferación Nuclear en 2003.
