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La avispa asiática lleva 22 años expandiéndose por Europa desde un único foco

Los indicios genéticos sitúan el origen de la invasión en una reina llegada a Francia en 2004; la especie está ya presente en al menos siete países europeos.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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La avispa asiática (Vespa velutina), especie invasora originaria del sudeste asiático, se ha extendido durante las dos últimas décadas por buena parte de Europa occidental a partir de un único punto de entrada: un cargamento de mercancías procedente de China que llegó a la zona de Burdeos, en el suroeste de Francia, en 2004.

El caso de la Vespa velutina se ha convertido en un ejemplo de manual sobre cómo una sola introducción accidental puede derivar en una invasión biológica de escala continental. Según la reconstrucción disponible, todo arrancó cuando una reina fecundada, escondida en un envío de mercancías desde China, sobrevivió al transporte y logró establecerse cerca de Burdeos en 2004. A partir de esa colonia inicial, la especie inició una expansión que combinó el vuelo autónomo de nuevas reinas fundadoras con saltos a larga distancia facilitados por vehículos, embarcaciones y mercancías.

Los análisis genéticos realizados sobre poblaciones europeas de esta avispa han hallado un patrón que respalda la hipótesis del origen único: las muestras analizadas en distintos países comparten un mismo linaje invasor, lo que apunta a que no hubo múltiples introducciones independientes desde Asia, sino una progresiva colonización desde aquel primer foco francés. El hallazgo resulta relevante porque descarta —de momento— que las poblaciones ibéricas, italianas o británicas procedan de nuevas llegadas directas desde el continente asiático. Como resume el material, Europa «no necesitó recibir cientos de avispas reinas desde Asia» para sufrir la invasión.

De Burdeos a Navarra: la ruta de una colonización

Tras consolidarse en el suroeste de Francia, la especie avanzó hacia el norte y el sur del país, favorecida por un clima templado similar al de su hábitat original y por la abundancia de recursos alimenticios, en especial las colmenas de abejas melíferas. En España, la primera detección confirmada se produjo en Navarra en 2010, seis años después del foco inicial francés. Desde entonces, la presencia de la avispa se ha extendido por buena parte del norte peninsular y ha avanzado hacia otras comunidades autónomas, en un patrón de dispersión que las administraciones autonómicas monitorizan mediante trampeo y planes de vigilancia entomológica.

La progresión hacia Portugal, Bélgica, Alemania, Italia y Reino Unido se ha producido con distintos ritmos y grados de asentamiento. En algunos de estos países la especie mantiene poblaciones estables y en expansión; en otros, como Reino Unido, las autoridades fitosanitarias han priorizado la detección temprana y la destrucción de nidos aislados para evitar el asentamiento permanente, aprovechando su condición insular, que en teoría facilita el control frente a la vía terrestre.

Uno de los elementos que los primeros estudios no valoraron en su justa medida es la capacidad de la avispa asiática para recorrer distancias que superan con creces su radio de vuelo natural gracias al transporte humano involuntario, un fenómeno que la literatura científica denomina dispersión accidental o hitchhiking. Las reinas fecundadas buscan refugios protegidos donde pasar el invierno y no distinguen entre una grieta en un tronco y el hueco de un contenedor, un palé de madera o el maletero de un vehículo. Recorren así, según el material, «una distancia jamás pensada».

La Organización Europea y Mediterránea de Protección de las Plantas (EPPO), organismo intergubernamental encargado de coordinar la vigilancia fitosanitaria en el continente, ha documentado episodios que ilustran este mecanismo. En 2024, cinco reinas de Vespa velutina fueron interceptadas en la República Checa, ocultas en listones de madera transportados por carretera desde Francia, país donde la especie lleva dos décadas asentada. El hallazgo confirmó que el transporte comercial terrestre constituye una vía activa de dispersión capaz de introducir la especie en territorios alejados de su frontera de expansión natural.

El transporte marítimo de mercancías representa otro mecanismo plausible de introducción, dado que los contenedores y las bodegas de los buques ofrecen refugios oscuros y protegidos que pueden albergar reinas hibernantes durante trayectos de miles de kilómetros. Aunque la documentación de estos casos es más escasa que la de los episodios detectados en transporte terrestre, los organismos fitosanitarios consideran los puertos comerciales puntos de vigilancia prioritarios para la detección temprana de nuevos focos.

Impacto en la apicultura y riesgo para las personas

El principal motivo de preocupación no es tanto el riesgo directo para la salud humana como el impacto sobre la apicultura y los ecosistemas locales. La Vespa velutina caza abejas melíferas en vuelo estacionario frente a las colmenas, lo que ha generado pérdidas para el sector apícola en las zonas donde está más asentada, particularmente en Francia y el norte de España, según han denunciado de forma reiterada asociaciones de apicultores en ambos países.

En cuanto al riesgo para las personas, el material recoge que su picadura contiene un veneno «fuerte» y provoca un dolor intenso, y que las avispas pueden atacar en grupo si perciben una amenaza cerca del nido. Los expertos alertan de que el desenlace puede ser mortal ante un ataque con más de cincuenta picaduras, o incluso con una sola picadura si la persona es alérgica, en cuyo caso puede desencadenarse una reacción anafiláctica que exige atención médica inmediata.

Las administraciones afectadas han desarrollado protocolos de destrucción de nidos, habitualmente mediante empresas especializadas que emplean insecticidas específicos o métodos físicos, así como campañas de trampeo selectivo dirigidas a capturar reinas fundadoras en primavera, el momento más vulnerable del ciclo biológico de la especie. Sin embargo, estas medidas tienen un alcance limitado frente a un fenómeno de dispersión continental que se retroalimenta a través del transporte comercial. Como señala el material, «el punto de inflexión no está en matar una colonia», porque otra reina puede llegar desde cientos de kilómetros y repetir el proceso.

La Unión Europea incluyó a la Vespa velutina en el listado de especies exóticas invasoras preocupantes para la Unión, en aplicación del Reglamento (UE) 1143/2014 sobre prevención y gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras, lo que obliga a los Estados miembros a adoptar medidas de vigilancia, control y, cuando sea viable, erradicación. Ese marco normativo ha servido de paraguas para coordinar los protocolos nacionales, aunque su aplicación efectiva varía entre países según los recursos destinados a la vigilancia entomológica.

De cara a los próximos años, los organismos fitosanitarios europeos prevén mantener y reforzar los sistemas de trampeo y vigilancia en las zonas de frontera de expansión, especialmente en el centro y el este del continente, donde la especie aún no está plenamente asentada. La experiencia acumulada desde 2004 sugiere que, salvo un cambio sustancial en los controles al transporte comercial de mercancías forestales, la progresión de la Vespa velutina por el territorio europeo continuará en las próximas temporadas, a un ritmo que dependerá tanto de factores climáticos como de la eficacia de las medidas de contención aplicadas en cada país.

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