Según el relato de Tello, el ingreso se produjo tras detectarse «una infección muy grande en el pulmón», que en las primeras horas generó preocupación en el entorno del torero. La respuesta al tratamiento antibiótico habría sido rápida: la infección se redujo prácticamente a la mitad en apenas un día y continuó remitiendo en las jornadas siguientes, hasta el punto de que, según sus palabras, Curro Romero «prácticamente ha vencido la infección». «Ayer estaba fenomenal», ha asegurado, y ha manifestado su confianza en que, de mantenerse esta evolución, el diestro pueda recibir el alta médica en los próximos días.
Ni la familia ni el hospital han concretado una fecha para el regreso a domicilio, algo habitual en pacientes de edad avanzada con patologías crónicas, donde la prudencia clínica prevalece sobre cualquier previsión de calendario. El Hospital Universitario Virgen Macarena, uno de los centros de referencia del Servicio Andaluz de Salud en Sevilla, no ha realizado declaraciones públicas sobre el estado clínico del paciente, en línea con la práctica habitual de reserva sobre la situación de salud de personas ingresadas salvo autorización expresa de la familia. Toda la información disponible procede, por tanto, de las declaraciones de Carmen Tello ante los medios.
La neumonía por aspiración que ha motivado este ingreso es una complicación bien documentada en pacientes con Parkinson avanzado. La enfermedad neurodegenerativa afecta progresivamente a la musculatura implicada en la deglución, lo que facilita que alimentos, líquidos o incluso saliva pasen accidentalmente a las vías respiratorias en lugar del esófago. Cuando esto ocurre, el material aspirado puede provocar infecciones pulmonares que, en personas de edad avanzada o con el sistema inmunitario debilitado, revisten especial gravedad.
No es la primera vez que Curro Romero atraviesa una situación de este tipo. En abril de este mismo año fue hospitalizado por otro episodio similar, del que logró recuperarse y regresar a su domicilio. El historial clínico reciente del torero incluye además, a lo largo de 2025, un ingreso por una infección urinaria que derivó en afectación renal, fiebre alta y bajada de tensión, así como una crisis respiratoria posterior a un atragantamiento que también desembocó en neumonía por aspiración.
Una fortaleza que sorprende a los médicos
Pese a la reiteración de estos episodios, Tello ha querido destacar la capacidad de recuperación que su marido ha mostrado en cada uno de ellos. «Los médicos no entienden cómo, con todas las patologías que tiene y los años que tiene, sigue adelante», ha declarado, subrayando lo que considera una fortaleza física y anímica excepcional. «Tiene una fortaleza tremenda, muchas ganas de vivir», ha añadido, en referencia a la actitud que atribuye a su marido como una de las claves de su resistencia.
La esposa del diestro ha detallado también algunas de las secuelas que el deterioro progresivo asociado al Parkinson y a los sucesivos ingresos está dejando en su día a día. «Le cuesta hablar y ha perdido mucha vista», ha revelado, en referencia a limitaciones que condicionan su autonomía cotidiana.
A pesar de estas dificultades, Tello insiste en que Curro Romero conserva una actitud vital que, según ella, resulta determinante en su recuperación. «Él es muy positivo, no pierde la ilusión, tiene mucho mundo interior», ha explicado, añadiendo que el cariño del público sigue siendo un estímulo emocional: «Se siente útil en esta sociedad porque le quiere mucha gente y se siente orgulloso de ver que despierta emociones en los demás».
Curro Romero, considerado una de las figuras más singulares de la tauromaquia española de la segunda mitad del siglo XX, se retiró de los ruedos en 2001 tras una dilatada trayectoria marcada por su estilo estético y por una relación intensa con el público aficionado. Desde entonces ha mantenido un perfil público discreto, si bien sus problemas de salud en los últimos años le han devuelto de forma recurrente a la actualidad informativa.
El Parkinson es una de las enfermedades neurodegenerativas más prevalentes en España, con una incidencia que aumenta de forma marcada a partir de los 65 años según las sociedades científicas especializadas. La dolencia suele agravarse con el paso del tiempo y multiplica el riesgo de complicaciones respiratorias en fases avanzadas. La neumonía por aspiración figura, de hecho, entre las principales causas de hospitalización y mortalidad en pacientes con Parkinson de larga evolución, lo que explica la especial vigilancia médica que rodea cada nuevo episodio infeccioso en personas con este perfil clínico.
En el caso de pacientes de edad muy avanzada, el manejo clínico combina el tratamiento de la infección con la valoración del riesgo de nuevos atragantamientos, para lo que suele recurrirse a la adaptación de la dieta y de la textura de los alimentos. Es una intervención habitual en la práctica geriátrica y logopédica cuando la deglución se ve comprometida, orientada a minimizar la probabilidad de que el episodio se repita a corto plazo.
De confirmarse la evolución favorable descrita por la familia, el protocolo habitual en este tipo de cuadros contempla completar el ciclo de antibióticos intravenosos, comprobar mediante pruebas de imagen la resolución de la infección pulmonar y evaluar la capacidad de deglución del paciente antes de autorizar el alta, con el fin de reducir el riesgo de una recaída inmediata. Será en los próximos días cuando se conozca si Curro Romero puede finalmente regresar a su domicilio, como espera su entorno más cercano.

