La secuencia de acontecimientos que ha provocado el desplome se ha desarrollado con la velocidad de un dominó geopolítico. A las 06:47 CET, la agencia Reuters ha difundido un flash informando de que Israel y Hezbolá han alcanzado un acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos y Francia que incluye la retirada de las fuerzas israelíes del sur del Líbano en un plazo de 60 días y el despliegue de 15.000 cascos azules de la UNIFIL. El mercado del crudo, que abría en Londres a las 08:00 en 99,42 dólares, ha comenzado a caer de inmediato, pero el verdadero desplome se ha producido a las 09:15 cuando el ministerio de Asuntos Exteriores iraní ha emitido un comunicado en el que, sin mencionar explícitamente la reapertura del estrecho, ha afirmado que 'la República Islámica está dispuesta a facilitar el comercio internacional en el Golfo Pérsico como gesto de buena voluntad ante los avances diplomáticos en la región'. La frase, interpretada por los operadores como una señal inequívoca de desescalada, ha desencadenado una avalancha de órdenes de venta que ha llevado el Brent a un mínimo intradía de 88,74 dólares a las 11:30 antes de recuperarse parcialmente hasta el cierre de 90,10.
El impacto en el Ibex 35 ha sido asimétrico y ha reflejado con precisión la dualidad del índice español, que combina valores energéticos muy expuestos al precio del crudo con bancos que se benefician del ciclo de bajada de tipos. El selectivo ha cerrado en 18.207 puntos, una subida marginal del 0,12% que esconde movimientos internos brutales. Repsol ha sido el gran perdedor de la jornada con un desplome del 7,3% —su peor sesión desde octubre de 2023— que le ha llevado a 12,84 euros por acción, un nivel que no se veía desde marzo de 2025. La petrolera española, que obtiene el 68% de sus ingresos de la producción y refino de crudo, es la cotizada del Ibex más sensible a las variaciones del Brent y ha visto evaporarse 2.400 millones de euros de capitalización en una sola sesión. En el lado opuesto, Bankinter ha subido un 3,1%, CaixaBank un 2,4% y Sabadell un 2,8%, impulsados por la expectativa de que la caída del petróleo acelere la bajada de la inflación y permita al BCE un recorte adicional de tipos antes de lo previsto.
Wall Street, por su parte, ha celebrado la distensión geopolítica con una fiesta alcista que ha llevado al S&P 500 a un nuevo máximo histórico intradía de 6.873 puntos antes de cerrar en 6.847, una subida del 1,64% que eleva la ganancia acumulada del año al 14,2%. El Nasdaq 100 ha avanzado un 2,1% liderado por las tecnológicas —Nvidia +4,3%, Apple +2,7%, Microsoft +1,9%— que se benefician de la caída de los costes energéticos para sus centros de datos. El Dow Jones ha sumado un 1,2%. Lo más significativo desde el punto de vista macroeconómico es que el rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha caído al 4,12%, su nivel más bajo desde diciembre de 2024, una señal de que el mercado descuenta que la caída del petróleo aliviará las presiones inflacionarias y dará margen a la Reserva Federal para recortar tipos en la reunión de junio. Los futuros sobre los Fed Funds implican ahora una probabilidad del 78% de un recorte de 25 puntos básicos el 18 de junio, frente al 52% de hace una semana.
El Euríbor a 12 meses, el índice que determina la cuota hipotecaria de más de cuatro millones de familias españolas, ha cerrado la jornada en el 2,756%, 3,2 puntos básicos por debajo del cierre del jueves y en su nivel más bajo desde enero de 2024. La caída refleja la expectativa del mercado interbancario de que el BCE recortará tipos al menos una vez más antes del verano, una hipótesis que la caída del petróleo ha reforzado al aliviar la presión sobre la inflación subyacente que Christine Lagarde ha citado repetidamente como el principal obstáculo para una relajación monetaria más rápida. Para una hipoteca media española de 150.000 euros a 25 años referenciada al Euríbor, la diferencia entre el nivel actual del 2,756% y el 3,18% de hace tres meses equivale a un ahorro de 42 euros mensuales, o 504 euros anuales. El ahorro acumulado desde el pico del Euríbor en octubre de 2023 (4,16%) asciende a 127 euros mensuales, una cifra que representa un alivio tangible para las familias hipotecadas pero que sigue lejos de compensar la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante el ciclo de endurecimiento monetario.
Goldman Sachs ha emitido una nota a las 16:00 en la que mantiene su previsión de que el Brent cerrará 2026 en 95 dólares por barril, argumentando que 'la reapertura de Ormuz, si se confirma, eliminará la prima de riesgo geopolítico pero no alterará los fundamentales de oferta y demanda, que siguen apuntando a un mercado ajustado'. JP Morgan, por su parte, ha rebajado su previsión de 105 a 92 dólares pero advierte de que 'el mercado está descontando un escenario de paz permanente que la historia de Oriente Medio no avala'. La única voz discordante ha sido Citibank, que ha publicado un informe agresivamente bajista en el que sitúa el Brent en 75 dólares para diciembre de 2026 si se cumplen tres condiciones: reapertura completa de Ormuz, mantenimiento del alto el fuego en Líbano y reanudación de las exportaciones iraníes a niveles pre-sanciones de 3,8 millones de barriles diarios.
El mercado de divisas ha reflejado los movimientos del crudo con la precisión de un sismógrafo. El dólar canadiense, la corona noruega y el rublo ruso —las tres divisas más correlacionadas con el precio del petróleo— han perdido entre un 1,2% y un 2,8% frente al euro, mientras que el yen japonés, la divisa refugio por excelencia en tiempos de distensión geopolítica, ha cedido un 0,8% frente al dólar. El euro se ha mantenido estable en 1,0842 contra el billete verde, un nivel que los analistas técnicos consideran 'neutral' y que refleja que el mercado de divisas está esperando señales más claras del BCE antes de tomar posiciones direccionales. El oro, tradicionalmente refugio en tiempos de incertidumbre, ha caído un 2,1% hasta los 2.287 dólares la onza, confirmando que los inversores interpretan la jornada como una sesión de 'risk on' en la que los activos de riesgo ganan terreno frente a los refugios.
Para la economía española, la caída del petróleo tiene implicaciones ambivalentes. Por el lado positivo, España importa el 99,7% del petróleo que consume y un Brent más barato reduce directamente la factura energética, alivia la presión sobre la inflación y mejora el saldo de la balanza comercial energética, que en 2025 registró un déficit de 38.400 millones de euros. El Ministerio de Economía ha calculado que cada caída sostenida de 10 dólares en el barril de Brent supone un ahorro de 4.800 millones de euros anuales para la economía española, una cifra equivalente al 0,35% del PIB. Por el lado negativo, la caída del crudo castiga a Repsol —el mayor contribuyente del Ibex al impuesto de sociedades— y amenaza la viabilidad de los proyectos de biocombustibles en los que España ha invertido 2.300 millones de euros en los últimos tres años. El balance neto es positivo, pero la magnitud del beneficio depende de una variable que nadie controla: la duración de la distensión geopolítica. Si el alto el fuego en Líbano se sostiene y Ormuz se reabre, la caída del crudo podría convertirse en un estímulo macroeconómico de primer orden; si la diplomacia falla, el rebote del Brent podría ser tan violento como la caída.
La jornada ha dejado una última señal que merece atención: el índice VIX de volatilidad, conocido como 'el indicador del miedo', ha caído un 18% hasta los 12,4 puntos, su nivel más bajo desde enero de 2020. Cuando el VIX baja de 15, los mercados están diciendo que no ven riesgos significativos en el horizonte inmediato, un diagnóstico que contrasta con la complejidad del panorama geopolítico real. Los operadores más experimentados saben que los mínimos del VIX suelen preceder a correcciones bruscas porque reflejan una complacencia que el mercado castiga tarde o temprano. La pregunta que sobrevolaba las mesas de operaciones de Madrid, Londres y Nueva York al cierre de la sesión era reveladora: ¿es esta la calma que precede a una nueva fase de crecimiento sostenido, o el silencio que antecede a una tormenta que nadie quiere nombrar?

