Banco Sabadell llegó a estudiar la adquisición y tanteó una oferta, pero renunció a continuar, fundamentalmente por el coste de la operación. BBVA tampoco entró en la puja. CaixaBank e ING quedan así como los dos aspirantes que examinan en profundidad la cartera de la entidad, en una operación que permitiría al comprador acceder de golpe a esa base de clientes.
La apertura de los libros marca el arranque de la due diligence: los interesados podrán conocer la calidad de los activos de Cetelem, su cartera de préstamos, la rentabilidad del negocio y las contingencias que asumirían si se quedan con la compañía. El calendario que maneja BNP Paribas es ajustado; su intención es recibir ofertas con rapidez, valorar si alguna alcanza el precio que considera adecuado y dejar cerrada la venta antes de que acabe el ejercicio.
Uno de los factores que más pesará en la valoración es la exposición de Cetelem a los créditos revolving y el impacto de las reclamaciones y litigios asociados a este tipo de financiación. El sector bancario español ha afrontado en los últimos años numerosas reclamaciones judiciales por los tipos de interés y las condiciones de contratación de estos productos, sometidos a un escrutinio creciente de los tribunales.
El problema no paraliza la operación, pero la condiciona. Tanto CaixaBank como ING afrontarían la compra conociendo esa exposición y ajustarían su oferta al coste potencial que la cartera de revolving pueda generar en próximos ejercicios. Según analizan desde el propio sector, ese riesgo ya estaría descontado en el precio que se maneja. Cetelem mantiene los revolving entre su catálogo en España, junto a préstamos personales, financiación en el punto de venta, tarjetas y seguros.
El atractivo principal de la operación reside en el tamaño alcanzado por Cetelem dentro del mercado español de financiación al consumo. Sus alrededor de 3,5 millones de clientes representan una base que un banco tardaría años en construir por crecimiento orgánico y que, para CaixaBank o ING, supondría un salto inmediato de escala en uno de los segmentos más rentables de la banca minorista.
La financiera aporta además una red de acuerdos con concesionarios de automóviles y comercios para financiar compras al consumo, un canal que el comprador podría aprovechar para colocar otros productos financieros mediante venta cruzada. No se trataría solo de una cartera de préstamos, sino de una plataforma de distribución especializada con acceso directo a millones de clientes.
La banca española arrastra una intensa actividad corporativa: la opa de BBVA sobre Sabadell, lanzada en mayo de 2024, mantuvo durante más de un año el foco supervisor del Banco de España, la CNMV y el Gobierno sobre las concentraciones del sector, un precedente que enmarca el interés por adquisiciones que aceleran la cuota de mercado sin años de crecimiento orgánico.
CaixaBank e ING deben ahora traducir esos riesgos y oportunidades en una cifra de oferta. BNP Paribas espera conocer las conclusiones en un plazo breve, con el objetivo de recibir las ofertas, valorar si alguna alcanza el precio que considera adecuado y, si existe acuerdo, cerrar la venta de Cetelem en España antes de que termine el año.

