La investigación en la que se apoya Rojas es un metaanálisis firmado por Ren Y. et al. y publicado en 2019 en el European Journal of Preventive Cardiology, una revista médica revisada por pares especializada en cardiología preventiva. Los metaanálisis combinan los resultados de múltiples estudios previos para extraer conclusiones estadísticamente más robustas que las de una sola investigación aislada, aunque no equivalen a un ensayo clínico controlado capaz de demostrar causalidad directa.
El propio Rojas ha insistido en que la clave no está en el chocolate en general, sino en el porcentaje de cacao. Su recomendación es comprar productos con un contenido de entre el 70% y el 85%, evitando las variantes con leche o con alto contenido de azúcares añadidos, que a su juicio anulan buena parte del efecto beneficioso al incorporar componentes ultraprocesados. «La clave está en elegir chocolate negro con alto porcentaje de cacao y evitar productos ultraprocesados ricos en azúcar», señaló el cardiólogo en su intervención.
El mecanismo biológico que cita el estudio se centra en dos familias de compuestos presentes en el cacao: los flavonoides y los polifenoles. Se trata de sustancias con capacidad antioxidante y antiinflamatoria que, según la literatura científica sobre nutrición cardiovascular, contribuirían a mejorar la función del endotelio, la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos. Rojas ha explicado que favorecerían además la producción de óxido nítrico, una molécula que interviene en la dilatación de las arterias y que el cardiólogo describe como «una molécula clave para proteger nuestro corazón».
El especialista añade que los polifenoles del cacao ayudarían a mantener la tensión arterial dentro de rangos saludables y evitarían la oxidación del colesterol LDL, conocido popularmente como colesterol malo. La oxidación de esta lipoproteína es uno de los procesos que la comunidad científica asocia con la formación de placas de ateroma, precursoras de la aterosclerosis, el endurecimiento y estrechamiento progresivo de las arterias por acumulación de placa.
Un factor de riesgo global
La aterosclerosis es, según la Organización Mundial de la Salud, una de las principales causas de enfermedad cardiovascular en el mundo, y esta a su vez continúa siendo la primera causa de muerte a escala global. En España, según los datos del Instituto Nacional de Estadística sobre defunciones, las enfermedades del sistema circulatorio se mantienen entre las principales causas de mortalidad, disputando el primer puesto a los tumores.
Frente a ese panorama, la comunidad médica ha revisado en las últimas décadas la relación entre dieta y salud cardiovascular, especialmente a raíz de estudios como el PREDIMED, liderado por investigadores españoles y publicado en 2013, que documentó los beneficios de la dieta mediterránea —rica en aceite de oliva, frutos secos y antioxidantes vegetales— en la prevención de eventos cardiovasculares mayores. El cacao con alto contenido en flavonoides se inscribe en esa misma lógica de alimentos con potencial protector cuando se consumen con moderación.
Conviene matizar que la relación entre chocolate negro y menor riesgo de infarto es de tipo observacional y asociativo, no de causalidad demostrada mediante ensayo clínico aleatorizado. Los autores de este tipo de metaanálisis suelen advertir de que factores de confusión —como un estilo de vida global más saludable en quienes consumen chocolate negro de forma consciente— podrían influir en los resultados.
Por ello, Rojas enmarca su recomendación dentro de un conjunto de hábitos saludables y no como una solución aislada. El cardiólogo recuerda que la cantidad importa tanto como la calidad: aconseja no superar los 10 gramos diarios de chocolate negro, el equivalente a una o dos onzas pequeñas, para evitar que el aporte calórico y de grasas saturadas del producto contrarreste sus posibles beneficios.
Las sociedades científicas de cardiología, tanto en España como en el resto de Europa, mantienen como pilares de la prevención cardiovascular el control de la tensión arterial, el abandono del tabaco, la actividad física regular y una dieta equilibrada, sin que el chocolate figure como recomendación de primera línea en sus guías clínicas. El propio divulgador encuadra su mensaje como un complemento a esas pautas, no como sustituto de ellas.
Rojas cierra su intervención con un mensaje dirigido a quienes disfrutan de este alimento: «Buenas noticias, porque oye, un pequeño placer también puede ayudar a tu corazón», y subraya que cuidar la salud cardiovascular no pasa necesariamente por la prohibición estricta de ciertos alimentos, sino por «aprender a elegir mejor».

