La Policía Metropolitana de Cartagena confirmó el hallazgo de los cuerpos dentro del automotor en la vía que atraviesa ese corredor, uno de los puntos de la zona norte cartagenera que en los últimos años ha concentrado denuncias por presencia de estructuras dedicadas al narcomenudeo. Los detalles sobre la identidad de las víctimas y las circunstancias exactas del ataque permanecen bajo reserva mientras avanza la verificación.
Tierrabaja y Puerto Rey son corregimientos ubicados en el extremo norte del distrito, en una franja que combina zonas de expansión urbana, fincas y trochas rurales de difícil acceso para las autoridades. Ese corredor ha sido señalado como ruta de movimiento de estupefacientes hacia zonas costeras y como escenario de enfrentamientos entre bandas que se disputan el control de los puntos de expendio conocidos como "ollas".
La investigación del caso corresponde a la Fiscalía General de la Nación. El seccional de Bolívar de ese organismo ha tramitado procesos similares derivados de disputas por el control territorial en zonas periféricas de Cartagena, causas que suelen enfrentar dificultades probatorias por la escasa cooperación de testigos en corredores rurales con baja presencia institucional permanente.
Periferia turística, violencia recurrente
Cartagena ha registrado en la última década episodios recurrentes de violencia asociada al control de corredores de microtráfico en su periferia, particularmente en la localidad de La Virgen y Turística, donde se ubican Tierrabaja y Puerto Rey. La fragmentación de estructuras criminales locales tras la captura o muerte de cabecillas ha derivado históricamente en disputas armadas entre facciones rivales por el control de los puntos de venta y las rutas de abastecimiento.
El patrón no es exclusivo de la capital de Bolívar. Desde la desmovilización de los grupos paramilitares en 2006, la Costa Caribe ha visto el surgimiento de bandas sucesoras que se disputan rentas ilegales en zonas periféricas de sus ciudades, un fenómeno que autoridades y organismos de seguridad del distrito han documentado en distintos momentos como el principal motor de la violencia homicida urbana.
El distrito depende en buena parte de su imagen turística, pero arrastra en su periferia problemas estructurales de presencia estatal, empleo formal y control territorial que distintas administraciones locales han reconocido sin resolver de fondo. El Concejo Distrital ha debatido en sesiones anteriores planes de seguridad para la zona norte sin que se traduzcan en un control permanente del corredor donde ocurrió el ataque.
