El secretario de Juventud de Medellín, Ricardo Jaramillo, sostuvo que la soledad juvenil constituye ya una de las principales problemáticas que enfrenta la ciudad y que no puede abordarse únicamente desde lo público, sino también desde la sociedad. El funcionario la enmarcó como parte de una «epidemia global» derivada de «las redes sociales, la proliferación de tantos sobre estímulos a los que nos enfrentamos», según las declaraciones difundidas por la administración municipal.
La medición, que consultó 170 variables agrupadas en 12 temas específicos, encontró que el 40 % de los jóvenes encuestados pasa más de seis horas diarias frente al celular y que el 27 % perdió contacto con la mayoría de sus amistades en un periodo de doce meses. Jaramillo relacionó ambas cifras: «estamos en el multiverso, porque los amigos se pierden muchas veces por moverse, y la mitad de los jóvenes nunca ha participado en una actividad cívica o comunitaria», afirmó. La pérdida de socialización presencial entre los 14 y los 28 años es, según su lectura, el reverso de una vida cada vez más volcada a las pantallas.
El estudio documentó además dificultades para sostener vínculos afectivos y expresar emociones dentro del núcleo familiar. Un 23 % de los encuestados afirmó no tener nunca tranquilidad para contar con alguien cuando enfrenta dificultades, mientras que el 13 % dijo no sentirse escuchado al expresar sus emociones en la familia. La Secretaría de Juventud interpretó esos indicadores como brechas en la contención emocional que reciben los jóvenes tanto en el hogar como en su entorno cercano.
No todos los resultados son negativos. El 73 % de los jóvenes consultados manifestó estar satisfecho con las instalaciones culturales, recreativas y deportivas de su barrio, y el 76 % dijo tener un trabajo que le gusta o estar construyendo un camino hacia una ocupación deseada. A ello se suma que nueve de cada diez muchachos creen que en cinco años su situación estará mejor, un dato que la administración destaca como signo de optimismo pese a las cifras de aislamiento.
Un diagnóstico presentado en medio de la Semana de la Juventud
El sondeo se divulgó en el marco de la Semana de la Juventud, que en Medellín incluyó una nutrida programación, entre ella el festival Medayoung, al que —según la administración— asistieron más de 60.000 jóvenes el fin de semana previo a la publicación de los resultados. La coincidencia entre la difusión del estudio y la agenda festiva plantea un contraste entre la amplia oferta de espacios de encuentro y la persistencia de la soledad entre buena parte de la población joven, buena parte de la cual, según la propia medición, no ha tenido aún una primera experiencia de participación comunitaria.
Jaramillo explicó que el propósito de la medición es contar con información representativa por comunas y corregimientos que permita orientar la política pública de juventud. «En la alcaldía de Federico Gutiérrez creemos en el potencial de los jóvenes y promovemos las transformaciones que necesita la sociedad», señaló el secretario al detallar la alianza con la Universidad Eafit. El estudio, sin embargo, no precisa qué programas específicos se derivarán de los hallazgos ni con qué recursos del presupuesto municipal se financiarán.
La discusión sobre el impacto de las pantallas en el bienestar de los más jóvenes no es exclusiva de Medellín. La Organización de las Naciones Unidas ha exigido a las plataformas tecnológicas un diseño más seguro para la infancia y la adolescencia tras una sanción impuesta a Meta, propietaria de Facebook e Instagram, por su relación con patrones de uso adictivo entre menores de edad. El caso antioqueño se inscribe en ese debate internacional sobre el vínculo entre el tiempo de pantalla, la gratificación instantánea de las redes sociales y el deterioro de las relaciones presenciales.
En Colombia, el fenómeno de la soledad juvenil no cuenta todavía con mediciones nacionales periódicas equiparables a la de Medellín, lo que dificulta comparaciones directas con otras ciudades del país o con estándares regionales. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) ha documentado en sus encuestas de calidad de vida el crecimiento sostenido del acceso a internet y a dispositivos móviles entre los hogares colombianos en la última década, aunque sin un indicador específico de soledad que permita contrastar el 25 % divulgado por la administración medellinense.
El antecedente más pertinente se encuentra en la propia historia reciente de la ciudad. Tras los picos de violencia urbana de comienzos de los años noventa, cuando Medellín registró las tasas de homicidio más altas del mundo, la ciudad reconstruyó buena parte de su tejido social mediante programas de cultura ciudadana, ocupación del espacio público e intervención de las comunas, una experiencia hoy referencia para otras ciudades latinoamericanas. La actual medición retoma esa tradición de diagnóstico social, pero desplaza el foco de la violencia física hacia el aislamiento asociado a lo digital como nuevo reto de convivencia.
La Secretaría de Juventud no precisó si la Medición de Bienestar Juvenil se repetirá de manera periódica para establecer una serie histórica comparable, ni si sus resultados se cruzarán con los registros de salud mental de la administración distrital. Sin esa periodicidad, el dato del 25 % de jóvenes con sensación de soledad quedaría, por ahora, como una fotografía puntual de 2026 sin punto de comparación previo dentro de la misma metodología.
Para los próximos meses, la administración de Federico Gutiérrez tendrá el reto de traducir estos hallazgos en programas concretos de acompañamiento juvenil y de definir indicadores de seguimiento que permitan evaluar si las políticas públicas logran revertir la tendencia. La discusión también podría llegar al Concejo de Medellín, donde eventualmente se radicarían proyectos de acuerdo orientados a regular el uso de pantallas en espacios educativos o a ampliar la oferta de actividades comunitarias dirigidas a la población joven.
