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Sismo de magnitud 7,4 con epicentro en Chocó derriba edificios en Cali

El movimiento, originado en San José del Palmar, colapsó estructuras en el barrio Capri y en un motel de la autopista Suroriental, donde sigue la búsqueda de sobrevivientes.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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Un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, sacudió el domingo 10 de agosto el occidente de Colombia y provocó el colapso de al menos dos edificaciones en Cali, capital del Valle del Cauca.

El epicentro del movimiento se ubicó en San José del Palmar, un municipio chocoano de vocación rural situado en la cordillera Occidental, a varias horas por carretera de los principales centros urbanos del suroccidente colombiano. El sismo se sintió con particular intensidad en el occidente del país, y Cali —ciudad que figura entre las más pobladas de Colombia— quedó entre las que registraron mayores afectaciones estructurales.

En el barrio Capri, uno de los sectores donde la emergencia adquirió mayor gravedad, una edificación del sector de Torres de Limonar se desplomó tras el movimiento. Desde las primeras horas posteriores al sismo, socorristas, autoridades y vecinos removieron material con maquinaria pesada. De acuerdo con la información divulgada desde el lugar, se requerían plantas eléctricas, linternas y otros elementos para sostener las operaciones durante la noche, ante la necesidad de continuar la búsqueda en condiciones de oscuridad.

La segunda zona con mayor afectación reportada es la del motel Molino Rojo, sobre la autopista Suroriental a la altura de la carrera 39. La edificación sufrió un severo colapso y buena parte de su estructura quedó convertida en escombros. Las imágenes conocidas tras el sismo muestran una parte del inmueble aún en pie, mientras otras secciones desaparecieron casi por completo. Al lugar llegaron ciudadanos y organismos de atención de emergencias para apoyar las tareas de rescate.

Durante los trabajos, los equipos de búsqueda pidieron guardar silencio en determinados momentos. Se trata de un protocolo habitual en este tipo de operativos: permite a los rescatistas intentar identificar sonidos o llamados de auxilio provenientes de personas que eventualmente puedan encontrarse bajo los escombros.

Las autoridades insistieron en que las labores deben adelantarse con especial precaución, dada la inestabilidad de los restos de las estructuras y el riesgo que representan las réplicas. Estos movimientos secundarios, frecuentes en las horas y días posteriores a un terremoto de gran intensidad, obligan a los equipos a evaluar de forma constante la estabilidad de los escombros antes de intervenir.

Más allá de Capri y el motel Molino Rojo, ciudadanos reportaron afectaciones en otros puntos de Cali, entre ellos sectores de la autopista Sur y áreas cercanas a la calle 43. La magnitud del fenómeno llevó a desplegar equipos para evaluar construcciones y determinar cuáles representan un peligro para sus ocupantes, un procedimiento que en Colombia coordinan cuerpos de bomberos y la Defensa Civil tras eventos sísmicos de gran escala.

Un país sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico

Colombia se ubica sobre el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas de mayor actividad sísmica y volcánica del planeta, lo que explica la frecuencia de terremotos en su territorio. El país ha enfrentado episodios de gran impacto: el terremoto de enero de 1999 que devastó Armenia y otras zonas del eje cafetero dejó más de mil muertos, según los reportes oficiales de la época, y el sismo de marzo de 1983 golpeó a Popayán durante la Semana Santa, con un saldo de centenares de víctimas. Esos precedentes marcaron la creación y el fortalecimiento de la institucionalidad colombiana de gestión del riesgo.

El Servicio Geológico Colombiano es la entidad encargada de monitorear la actividad sísmica y de establecer la magnitud y el epicentro de eventos como el registrado el domingo. Corresponde a esa entidad, junto con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, coordinar la respuesta institucional y consolidar los balances oficiales de afectaciones, un proceso que en las primeras horas tras un sismo de gran magnitud avanza de manera gradual conforme se despliegan los equipos de verificación en terreno.

La alcaldía de Cali tiene la responsabilidad de activar los protocolos municipales de gestión del riesgo, que incluyen la evaluación técnica de edificaciones, la habilitación de alojamientos temporales para las personas evacuadas y la coordinación con bomberos, la Defensa Civil y la Cruz Roja para las labores de búsqueda y rescate. Hasta el momento no se ha dado a conocer un balance oficial consolidado de víctimas ni de estructuras afectadas en el conjunto de la ciudad.

La emergencia trasciende los límites de la capital vallecaucana: buena parte del occidente colombiano sintió el movimiento, lo que abre la posibilidad de afectaciones en municipios del Chocó cercanos al epicentro, una región con menor densidad de infraestructura de atención de emergencias y de más difícil acceso por su geografía montañosa.

En las próximas horas, las autoridades deberán precisar el número de personas atrapadas, heridas o fallecidas, así como el estado estructural definitivo de las edificaciones evaluadas en los sectores más golpeados. La experiencia de sismos anteriores en el país indica que los balances se actualizan de manera progresiva durante los primeros días, a medida que los equipos concluyen la revisión de cada punto crítico y se descarta o confirma la presencia de personas bajo los escombros.

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