«Al cumplir los 40 decidí tomar como referencia a los bailarines: ellos trabajan, practican y ejercitan», recordó De Niro durante la conversación con la emisora británica, situando en esa etapa de su vida el origen de un hábito que mantiene desde entonces.
La elección no es casual. Los bailarines necesitan sostener fuerza, coordinación, movilidad y resistencia para ejercer su oficio, cualidades que el actor neoyorquino trasladó a su propia manera de entender el entrenamiento, sin convertirlo en una obligación impuesta de forma rígida.
«Para mí, la clave del ejercicio es la constancia. No se trata de hacerlo de vez en cuando, sino de mantener la regularidad», explicó Robert De Niro, actor, en su entrevista con BBC Radio 2.
Preguntado por la frecuencia de sus sesiones, De Niro reconoció que no sigue un calendario fijo semana tras semana. «¿Cuántas veces a la semana? Tres, o tal vez cinco o seis, o incluso puedo hacerlo diez días seguidos, depende de lo que esté haciendo profesionalmente en ese momento», señaló, en una respuesta que ilustra una planificación adaptada a cada proyecto más que a una norma universal.
Entre las disciplinas con las que se ha vinculado públicamente al actor figura el tai chi, una práctica de origen chino que combina movimientos lentos y controlados con atención a la postura, el equilibrio y la respiración. A diferencia de entrenamientos más intensos, pone el acento en la coordinación, un aspecto que gana relevancia con la edad, aunque no implica que sea la única modalidad que practica: su preparación ha variado a lo largo de las décadas en función de las exigencias de cada papel.
La dedicación física de De Niro tiene un antecedente central en Toro salvaje, donde dio vida al boxeador Jake LaMotta bajo la dirección de Martin Scorsese. Aquella transformación corporal, una de las más citadas del cine contemporáneo, le valió el Óscar al mejor actor en 1981 y consolidó una forma de entender la preparación de un personaje que mezcla entrenamiento, constancia y adaptación a cada reto.
Es un enfoque que vuelve a reivindicar en entrevistas como la concedida a BBC Radio 2, en un año en el que el cine sigue produciendo relatos sobre resistencia y trayectoria, como recuerda el anuncio que hizo Robert Redford en 2018 sobre 'El viejo y la pistola' como su última gran interpretación.
«Hay que mantenerse físicamente activo y convertir el entrenamiento en parte de la rutina diaria», afirmó De Niro, una idea que resume su planteamiento: no hacer del ejercicio una obsesión, sino incorporarlo como un hábito más entre las tareas cotidianas, sin depender de resultados inmediatos ni de rutinas idénticas cada semana.
