La compañía emitirá un encuentro gratuito por jornada, una fórmula que le permite mantener cierta visibilidad pública del torneo sin renunciar al grueso del contenido como reclamo para sus suscriptores. El resto de partidos quedará reservado a quienes paguen la suscripción a la plataforma.
La incógnita principal afecta a los partidos de la selección española. Netflix busca un acuerdo con una cadena en abierto para ceder la emisión de los encuentros de La Roja, una cesión que replicaría el modelo que otras competiciones han ensayado para no privar al gran público de los partidos de mayor interés nacional. Hasta ahora, los Mundiales se han retransmitido siempre en abierto a través de televisiones generalistas, con Televisión Española como principal referencia histórica.
El precedente más cercano en España es el de la Champions League, cuyos derechos fragmentados entre distintas plataformas de pago han reducido progresivamente la presencia del fútbol europeo en la televisión generalista, salvo contadas excepciones como la final. Este martes, sin ir más lejos, el Atlético recibe al Manchester United en el Metropolitano en un partido que solo pueden seguir los abonados a plataformas de pago.
El Mundial, sin embargo, ha sido tradicionalmente un activo distinto. Su carácter de acontecimiento de interés general ha llevado a organismos como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia a vigilar que determinados eventos deportivos mantengan un mínimo de accesibilidad en abierto, aunque España no cuenta con una lista cerrada de acontecimientos protegidos equivalente a la de otros países europeos.
El Mundial de 2030 será el primero disputado en tres continentes y el segundo con el formato ampliado a 48 selecciones, estrenado en la edición de Estados Unidos, México y Canadá del verano de 2026. El aumento de equipos participantes eleva el número total de partidos hasta 104, frente a los 64 que se jugaban en los formatos anteriores a 32 selecciones.
Esa dimensión convierte los derechos de emisión en un paquete de un volumen sin precedentes para cualquier operador, ya sea de televisión tradicional o de streaming, y explica el interés de una plataforma como Netflix en hacerse con la totalidad del torneo en el mercado español.
La compañía ya ha incursionado en la retransmisión de grandes eventos deportivos en directo en otros mercados, aunque la operación sobre el Mundial 2030 en España representa su apuesta más ambiciosa hasta la fecha en el terreno del fútbol.

