El casco urbano conserva un patrimonio vinculado a las fortunas acumuladas por familias que emigraron a América y regresaron para levantar grandes casas de piedra, muchas con escudos nobiliarios en las fachadas. El ejemplo más representativo es el Palacio de Arizkunenea, construido en 1730 por Miguel de Arizcun, una residencia barroca que hoy alberga la casa de cultura del municipio. En la calle Jaime Urrutia se concentran otras viviendas históricas que reflejan el nivel económico de las familias acomodadas del valle.
El barrio de Txokoto, con las fachadas de sus casas asomadas al río Baztán, es el rincón más fotografiado del pueblo y el de mayor proyección literaria reciente. Dolores Redondo situó allí buena parte de las investigaciones de la inspectora Amaia Salazar en la Trilogía del Baztán, cuya primera entrega, 'El guardián invisible', llevó el nombre de Elizondo a lectores y espectadores mucho más allá de Navarra tras su adaptación cinematográfica.
El empuje literario como reclamo turístico no es nuevo en la península: la novela de Carlos Ruiz Zafón convirtió el Barcelona de posguerra en destino de rutas guiadas, y precisamente una edición ilustrada de 'La sombra del viento' celebra sus 25 años este noviembre. En el caso de Elizondo, la fama novelesca es reciente frente a la historia de sus palacios y las tradiciones que todavía se mantienen en la comarca.
La cascada de Xorroxin y el parque de Bertiz
Fuera del núcleo urbano, el Valle de Baztán ofrece rutas que en octubre cambian de fisonomía por las primeras lluvias y la niebla matinal. Una de las recomendadas por la revista conduce hasta la cascada de Xorroxin, cerca de Erratzu, por un sendero que atraviesa caseríos y zonas de pasto. El caudal suele aumentar tras las precipitaciones otoñales, por lo que se aconseja comprobar las condiciones de acceso: la afluencia de visitantes ha obligado a establecer medidas para regular el aparcamiento y evitar daños en el entorno.
También en las inmediaciones se encuentra el Parque Natural del Señorío de Bertiz, cuyo origen se remonta a 1898, cuando el matrimonio formado por Pedro de Ciga y Dorotea Fernández adquirió la finca y dedicó años a cuidar sus bosques y jardines. La propiedad pasó a la Diputación Foral de Navarra en 1949 por legado, con el compromiso de conservarla, y se convirtió en parque natural en 1984. Su jardín histórico, con ejemplares de ginkgo y arce, figura entre los atractivos otoñales de la comarca.
La gastronomía del valle refleja el peso histórico de la ganadería en su economía: el cordero, los quesos de oveja y la cuajada están entre las elaboraciones más extendidas, a las que octubre suma las setas recolectadas en los bosques cercanos. El talo, una torta de harina de maíz que durante generaciones sustituyó al pan en los hogares del Baztán, se sigue preparando con métodos tradicionales y suele servirse con chistorra o queso; el molino de Etxaide permite conocer el proceso de molienda del cereal.
Para el cierre dulce, la Pastelería Malkorra elabora el urrakin egina, hecho con chocolate con leche y avellanas enteras tostadas, uno de los productos más conocidos del pueblo y uno de los establecimientos históricos que la revista recomienda visitar.
