La relación de Verstappen con Ford ha ganado protagonismo tras la colaboración de la marca estadounidense con Red Bull. El piloto ha conducido el Ford Mustang GTD, un deportivo con motor V8 sobrealimentado de 5,2 litros y 815 CV, cuyo precio de referencia ronda los 325.000 euros según el mercado y la configuración. Es una pieza que combina músculo americano, aerodinámica de competición y tecnología derivada de los circuitos.
Pese a competir contra la escudería italiana en la parrilla, Verstappen no renuncia a los deportivos de Maranello. Entre las piezas más exclusivas que se le atribuyen figura el Ferrari Monza SP2, una barchetta de producción limitada con un V12 atmosférico de 6,5 litros y unos 810 CV, valorada en torno a 1,6 millones de euros, aunque su cotización en el mercado de coleccionistas puede ser superior. Sin parabrisas convencional y con una estética inspirada en los coches clásicos de competición, es una auténtica rareza.
A ese Ferrari se suman el SF90 Stradale, un híbrido enchufable que combina un V8 biturbo con tres motores eléctricos hasta alcanzar 1.000 CV y que rondaba los 500.000 euros en su versión nueva, y el 488 Pista, con un V8 biturbo de 720 CV y un precio de referencia cercano a los 300.000 euros. Ambos modelos representan el lado más radical de la producción italiana, con puestas a punto pensadas para el circuito antes que para la carretera abierta.
El garaje también incluye un Porsche 911 GT3 RS, deportivo concebido para las tandas en pista cuya generación más reciente alcanza los 525 CV frente a los 520 CV de la anterior. El precio de referencia de las versiones antiguas rondaba los 200.000 euros, aunque las unidades especiales lo superan ampliamente. Verstappen compró una unidad tras su primera victoria en el Gran Premio de España, disputado en Barcelona en 2016, un triunfo que diez años después contrasta con su segundo puesto en el estreno de la prueba en su nueva sede madrileña.
No todos los vehículos vinculados al piloto son biplazas de competición. El Audi RS6 ABT Legacy Edition, del que se fabricaron solo 200 unidades, combina carrocería familiar con un V8 biturbo de aproximadamente 760 CV y 980 Nm de par, con un precio estimado de entre 250.000 y 300.000 euros según la configuración.
El Valkyrie, la pieza más espectacular
El Aston Martin Valkyrie es probablemente el coche más espectacular de la colección. Este hiperdeportivo híbrido, desarrollado con aportaciones de ingeniería procedentes de la competición, supera los 1.000 CV y tuvo un precio de referencia de alrededor de 3 millones de euros en el momento de su lanzamiento. Junto a él figura el Aston Martin DB11 AMR, de filosofía más orientada al confort, con un V12 biturbo de 5,2 litros y 639 CV y un precio nuevo cercano a los 250.000 euros.
La colección, con piezas que van de los 200.000 euros a los 3 millones, retrata a un piloto cuya pasión por los coches de altas prestaciones trasciende la actividad en el Mundial de Fórmula 1. Esta temporada del motor también ha dejado su pulso en motociclismo, donde Bezzecchi ganó en Indonesia y Martín recuperó el liderato del Mundial por dos puntos.