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Murió en Medellín el compositor Héctor Ochoa Cárdenas a los 91 años

El maestro antioqueño falleció a tres días de cumplir 92. Dejó himnos como El camino de la vida y Muy antioqueño y dirigió por más de una década Antioquia le canta a Colombia.

Por Redacción de El Hemiciclo· Bogotá·
3 min de lectura
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El compositor antioqueño Héctor Ochoa Cárdenas murió este miércoles 22 de julio de 2026 en Medellín, a tres días de cumplir 92 años, según se conoció en la capital antioqueña. Autor de piezas como El camino de la vida, Muy antioqueño, Aprendiendo a vivir y El amor no acaba, Ochoa fue director durante más de una década del festival Antioquia le canta a Colombia y, en 2015, se convirtió en el primer colombiano incluido en el Pabellón de la Fama de los Compositores Latinos.

La noticia de su fallecimiento llega apenas un año después de que el propio maestro concediera una entrevista en agosto de 2025, con motivo del homenaje que le rindieron varios músicos tras cumplir 91 años y en el marco del aniversario número 50 de Antioquia le canta a Colombia, la cita que él mismo dirigió durante más de una década y que se ha consolidado como uno de los espacios más longevos dedicados a la música tradicional del país.

En esa conversación, Ochoa recordó con orgullo su ingreso en 2015 al Pabellón de la Fama de los Compositores Latinos, un reconocimiento que lo situó junto a figuras como Armando Manzanero, Myriam Hernández y Rubén Blades. "Voy a empezar chicaniando con este ingreso al Salón de la Fama de los compositores con grandes nombres como Myriam Hernández, Rubén Blades", dijo entonces entre risas, mientras mostraba una revista de la época que documentaba la distinción.

El compositor relató también que en ese momento era "el menos famoso" del grupo de homenajeados, aunque dos de sus canciones habían sido grabadas para una telenovela mexicana sin que él mismo lo supiera: "se sabían dos canciones mías que habían grabado en una novela en México y yo ni sabía", contó. Ese carácter jocoso fue confirmado por Alberto Velásquez Martínez, columnista y fundador de Antioquia le canta a Colombia, quien lo describió como una persona con "un humor negro maravilloso" que "le ponía a la vida mucha chispa".

La pasión de Héctor Ochoa por la música tuvo un origen familiar que se remonta más de cien años atrás, a la creación de la Lira Antioqueña, agrupación pionera en la interpretación de bambucos, pasillos y danzas que llegó a ser una de las más importantes de su época en la región. En una fotografía histórica del grupo aparece de pie don Eusebio Ochoa, padre del compositor, a quien Héctor señaló siempre como el origen de su vocación.

Paradójicamente, según contó el propio maestro, don Eusebio nunca quiso que ninguno de sus veinte hijos siguiera sus pasos en la música. Ese retrato del padre permaneció durante años en el estudio de composición de Ochoa, considerado uno de los autores más influyentes de la música popular colombiana y latinoamericana del siglo XX.

El aprendizaje musical comenzó, según sus propias palabras, a escondidas: tomaba la guitarra de su padre para interpretar canciones del trío mexicano Los Panchos, que había memorizado únicamente observando el movimiento de los dedos de los músicos sobre las cuerdas. A los 15 años fundó el Trío de Oro, agrupación en la que escribió sus primeras composiciones, que él mismo describió con humor como "feas, horrorosas y muy montañeras".

Su primer gran salto profesional llegó en 1962, cuando el tenor Víctor Hugo Ayala le pidió permiso para grabar Bendito amor, tras escucharlo interpretar el tema en un encuentro entre amigos. Esa grabación marcó el inicio de una carrera que se extendió por más de seis décadas y que incluyó incursiones en géneros cercanos al jazz y a la música romántica antes de que Ochoa se consolidara como referente de la música andina colombiana.

La cantante Niyireth Alarcón, una de las voces más reconocidas de las músicas andinas, participó en el homenaje realizado en 2025 y calificó entonces su presencia como "un verdadero orgullo", al compartir escenario, dijo, con "agrupaciones y artistas tan talentosos y queridos" en honor a la obra del maestro antioqueño.

El legado de Ochoa se inscribe en una tradición musical antioqueña que combina la herencia de agrupaciones pioneras como la Lira Antioqueña con la consolidación de géneros populares que, a lo largo del siglo XX, definieron parte de la identidad cultural de la región. Canciones como El camino de la vida y Muy antioqueño se convirtieron con el tiempo en piezas de referencia en actos culturales y celebraciones populares en distintas zonas del país.

Hasta el momento no se han conocido detalles oficiales sobre las exequias del compositor ni sobre posibles homenajes institucionales en Medellín o en el departamento de Antioquia. En los próximos días se prevé que gremios musicales, alcaldías y entidades culturales que trabajaron con Ochoa a lo largo de su carrera manifiesten reconocimientos a su trayectoria.

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