El presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, respondió a través de su cuenta en la red social X. «Qué tristeza haber tenido un presidente tan desubicado de la realidad durante estos cuatro años. Así como entró a gobernar en medio de la incertidumbre, así está saliendo», escribió, y agregó que a Petro «le convendría una clase básica de economía para aprender que exportar es diferente a importar».
Cabal enumeró además una serie de asuntos que, a su juicio, quedaron sin cumplir durante el cuatrienio: «Colombia no produce ni exporta carros eléctricos, presidente. Tampoco existe la Paz Total, ni siquiera la parcial. No hay puentes que unan Buenaventura con Barranquilla. No hay un aeropuerto internacional en la Alta Guajira. Lo que sí hay es desorden, inflación, informalidad, corrupción, inseguridad y violencia», concluyó.
La Andi se sumó al reclamo por medio de su presidente, Bruce Mac Master, quien afirmó que las declaraciones del mandatario carecían de sentido y de datos coherentes. «Colombia no es un exportador de carros eléctricos, es un gran importador de los mismos», señaló, y contrastó la situación nacional con la de países que sí atrajeron inversión en el segmento.
Mac Master puso como referencia el caso de México: «Ojalá se hubieran creado las condiciones para que Colombia fuera el destino de instalaciones, como las que se han llevado a cabo en México, de vehículos eléctricos, que producen cantidades inmensas», dijo el dirigente gremial.
El presidente de la Andi reconoció que el Gobierno expidió un decreto con incentivos para el sector, pero sostuvo que no se generó la confianza suficiente entre el Gobierno nacional y los inversionistas, lo que —según indicó— provocó que no se concretaran inversiones previstas para el país. «Digamos la verdad, el actual Gobierno hizo todos sus esfuerzos para hacer de Colombia un destino indeseable para la inversión», afirmó.
Un mercado que crece por importación
La distinción que reclaman los gremios —entre importar y producir— es el eje técnico del desencuentro. En Colombia, la matrícula de vehículos eléctricos e híbridos se ha nutrido principalmente de modelos fabricados en el exterior, sin que exista una planta que ensamble automóviles eléctricos completos con vocación exportadora operando a escala comercial. La política pública de electromovilidad se ha apoyado en instrumentos de estímulo a la demanda y a la importación de componentes, más que en la instalación de capacidad fabril propia.
El marco normativo de referencia es la Ley 1964 de 2019, que fijó incentivos para promover el uso de vehículos eléctricos —descuentos en impuestos de circulación, límites arancelarios y beneficios en revisión técnico-mecánica—, así como los decretos posteriores del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con rebajas arancelarias para la importación de vehículos y partes. Ese andamiaje buscaba abaratar la entrada de unidades al mercado local, no necesariamente crear una industria de ensamblaje orientada a la exportación.
Cuatro años de fricción con el sector privado
El cruce se produce a pocas semanas del final del mandato de Petro, quien llegó a la Casa de Nariño en agosto de 2022 tras ganar las elecciones de ese año como el primer presidente de izquierda de la historia reciente del país. El discurso del 20 de julio, fecha de instalación del Congreso, es uno de los últimos espacios formales en que un jefe de Estado saliente rinde cuentas ante el legislativo.
La relación entre el Gobierno y los gremios empresariales estuvo marcada por desencuentros recurrentes desde el inicio del cuatrienio, cuando el mandatario impulsó una agenda de reformas —tributaria, pensional, laboral y de salud— que enfrentó oposición o modificaciones sustanciales en su trámite por el Congreso. Fenalco y la Andi, dos de las agremiaciones con mayor peso en la interlocución con el Ejecutivo, expresaron en distintos momentos reparos a esa agenda.
Episodios de tensión entre la Presidencia y el empresariado no son inéditos en la historia reciente. Durante el paro nacional de 2021, bajo el gobierno de Iván Duque, los gremios y las centrales obreras sostuvieron un pulso prolongado con el Ejecutivo por la reforma tributaria, que terminó retirada. La discusión sobre el papel del sector privado en el modelo económico ha atravesado gobiernos de distinto signo desde la apertura de los años noventa.
Hasta el momento, ni la Presidencia de la República ni el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo se han pronunciado sobre las declaraciones de Cabal y Mac Master, por lo que la versión oficial sobre las cifras de producción y exportación de vehículos eléctricos permanece sin aclaración pública. El balance de la gestión económica del Gobierno saliente seguirá siendo objeto de debate en el Congreso y en los sectores productivos en las próximas semanas, en la antesala del relevo presidencial previsto para agosto.
