De acuerdo con el boletín divulgado por el SGC a través de sus canales oficiales, el epicentro del sismo de este martes se localizó a aproximadamente 8 kilómetros de Dabeiba, municipio que la entidad tomó como referencia geográfica más cercana al punto de origen del movimiento. La profundidad superficial, inferior a los 30 kilómetros, explicaría que el temblor haya sido perceptible en localidades relativamente alejadas del epicentro, según la información de la entidad.
El nuevo temblor llega dos semanas después de que Colombia registrara, el pasado 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7.4 que dejó afectaciones en Buenaventura, Manizales, Pereira, Cali y el departamento del Chocó. Aquel evento, de mayor magnitud e impacto, obligó a activar protocolos de emergencia en varias zonas del país y mantiene aún procesos de evaluación de daños y recuperación en las regiones más golpeadas.
El SGC, adscrito al Ministerio de Minas y Energía, es la entidad encargada de monitorear, analizar y divulgar la información sísmica en el territorio nacional. Su red de sismógrafos permite detectar movimientos telúricos en tiempo real y establecer parámetros como magnitud, profundidad, hora y localización, datos que publica de manera sistemática a través de reportes técnicos y de sus cuentas oficiales. La entidad ha reiterado su llamado a la ciudadanía para que reporte la percepción de los sismos mediante su plataforma en línea, herramienta con la que complementa los datos instrumentales con información sobre la intensidad percibida en distintas zonas del país.
Colombia se ubica en una zona de alta complejidad tectónica, en la confluencia de las placas de Nazca, Suramericana y del Caribe, lo que explica la frecuencia con la que se registran sismos de distinta magnitud en diferentes puntos del territorio. Departamentos como Chocó, Antioquia, Valle del Cauca, Cauca y Nariño figuran entre las zonas de mayor actividad sísmica histórica del país.
De Armenia 1999 a la actual gestión del riesgo
El terremoto del 10 de agosto, por su magnitud y la extensión del área afectada, se cuenta entre los eventos sísmicos más significativos registrados en Colombia en las últimas décadas, en una línea comparable al que sacudió a Armenia y el Eje Cafetero en enero de 1999, que dejó más de mil víctimas mortales y transformó los protocolos de gestión del riesgo en el país. A raíz de aquel desastre, Colombia adoptó un marco normativo más estricto para la construcción sismorresistente, plasmado en la Norma Sismo Resistente (NSR), y fortaleció la institucionalidad encargada de la gestión del riesgo, hoy liderada por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Tras el sismo de magnitud 7.4 de este mes, las autoridades locales de los municipios afectados, junto con la UNGRD y los organismos de socorro, habrían adelantado labores de evaluación estructural en viviendas, vías y equipamientos públicos en Buenaventura, Manizales, Pereira, Cali y varios municipios del Chocó. Un balance oficial consolidado y definitivo de los daños no ha sido divulgado hasta el momento por las entidades competentes.
El SGC ha insistido en que los sismos de baja magnitud, como el registrado este martes en Antioquia, forman parte de la actividad natural de reacomodación de las placas tectónicas y no necesariamente constituyen réplicas directas del terremoto de agosto, aunque la entidad continúa realizando el seguimiento correspondiente a la sismicidad de la región tras el evento mayor.
En el plano institucional, el Gobierno nacional ha mantenido activos los protocolos de atención en las zonas afectadas por el terremoto de agosto, en coordinación con las alcaldías municipales y las gobernaciones de los departamentos comprometidos, mientras continúan las labores de verificación de infraestructura crítica como hospitales, colegios y puentes.
De cara a los próximos días, el SGC mantendrá el monitoreo permanente de la actividad sísmica en Antioquia y en las demás zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto, sin que hasta el momento existan elementos técnicos que permitan anticipar la ocurrencia de nuevos movimientos de magnitud significativa. La entidad ha señalado que continuará divulgando de manera oportuna cualquier evento relevante que se registre en el territorio nacional.
