El Departamento de Salud de Nueva York había registrado 178 casos durante 2026 hasta el 24 de octubre, de los cuales 170 correspondían a zonas por fuera de la ciudad de Nueva York y ocho a la metrópoli. El condado de Lewis, donde se produjo la muerte, acumulaba 15 contagios confirmados.
El aumento sostenido de infecciones llevó a la gobernadora Kathy Hochul a declarar una emergencia por desastre estatal el pasado 5 de octubre, una figura jurídica que permite agilizar la respuesta sanitaria y liberar recursos adicionales para contener la propagación del virus. La declaratoria se adoptó semanas antes de confirmarse el fallecimiento en Lewis.
Entre las disposiciones figura la ampliación del grupo de profesionales autorizados para aplicar vacunas, que ahora incluye a paramédicos, farmacéuticos y parteras. También se habilitó a profesionales de enfermería para ordenar pruebas diagnósticas, con el objetivo de acelerar la detección de nuevos casos en zonas con menor cobertura médica.
El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas que existen y puede derivar en complicaciones graves, sobre todo en niños pequeños y en personas sin protección vacunal. El Departamento de Salud neoyorquino reiteró el llamado a revisar los esquemas de inmunización contra el sarampión, las paperas y la rubéola, conocidos bajo la sigla MMR o vacuna triple viral.
El esquema recomendado contempla dos dosis: la primera entre los 12 y los 15 meses de edad, y la segunda entre los cuatro y los seis años. Según las autoridades sanitarias estadounidenses, dos dosis ofrecen una protección cercana al 97 % frente al sarampión, mientras que una sola dosis reduce esa cobertura a aproximadamente el 93 %.
El organismo sanitario insistió en que las personas con fiebre y erupciones cutáneas se comuniquen con un profesional de salud antes de acudir presencialmente a un centro médico, una recomendación dirigida en particular a quienes hayan podido estar expuestos al virus en las zonas con brotes activos, para evitar contagios en salas de espera y consultorios.
Estados Unidos había declarado eliminado el sarampión en el año 2000, gracias a campañas sostenidas de inmunización que durante décadas mantuvieron la enfermedad bajo control. El repunte actual, concentrado en comunidades con tasas de vacunación por debajo del umbral necesario para la inmunidad de rebaño, ha devuelto el virus a la agenda sanitaria del país y motiva ahora el llamado de las autoridades neoyorquinas a revisar los esquemas de protección.