El plazo que la administración distrital había dado a los usuarios para demostrar una reducción sostenida en el consumo se cumplió sin el resultado esperado. La meta buscaba sustentar técnicamente el levantamiento de los cortes nocturnos que EPM había establecido en 10 circuitos de la ciudad, una medida adoptada ante la caída de caudales y la disminución de lluvias en la región.
El caso más crítico sigue siendo Piedras Blancas, el sistema que encendió las alarmas de la crisis. Sus fuentes tienen una disponibilidad limitada y abastecen zonas ubicadas en cotas altas del Valle de Aburrá, lo que dificulta compensar el déficit trasladando agua desde otros sistemas de la red metropolitana. La meta de reducir 92 litros diarios por hogar o local buscaba, precisamente, aliviar la presión sobre ese sistema sin recurrir a nuevas restricciones.
El panorama no mejora al revisar los demás sistemas. En Riogrande, que junto con La Fe sostiene buena parte del servicio para Medellín y otros municipios del área metropolitana, el consumo no solo no bajó sino que aumentó en un litro diario por vivienda o local, frente a una meta de reducción de 70 litros. El sistema La Fe, por su parte, no registró ningún ahorro en el último balance reportado. "El alcalde señaló que los sistemas de La Fe y Riogrande no registraron ahorro frente a las metas establecidas", según su pronunciamiento.
Estos datos alteran el diagnóstico inicial. La apuesta de la alcaldía era que el ahorro se convirtiera en un esfuerzo colectivo de toda la ciudad, no solo de los sectores que ya venían soportando los cortes nocturnos. Al no lograrse en sistemas como Riogrande y La Fe —que no habían sido intervenidos con restricciones—, el problema deja de ser atribuible exclusivamente a la zona de Piedras Blancas y se extiende a la gestión general del recurso hídrico en el área metropolitana.
Gutiérrez reconoció que la ciudad está "lejos de cumplir la meta de ahorro de agua en Medellín" y confirmó que la administración distrital, junto con EPM, evalúa qué decisiones adoptar frente al comportamiento del consumo. La respuesta definitiva, señaló, se conocería este lunes, una vez se revisen de manera integral los datos de las últimas semanas y el estado de las fuentes que surten a Medellín y a los municipios vecinos.
Entre los escenarios que las autoridades han planteado está el retorno de las interrupciones programadas en los sectores que dependen de Piedras Blancas, en condiciones iguales o similares a las que rigieron antes de la pausa. Sin embargo, el deterioro registrado en Riogrande y La Fe abre la puerta a que las restricciones no se limiten a esa zona, sino que se amplíen a otros circuitos si el consumo no mejora en los próximos días.
EPM ha explicado que las decisiones sobre las interrupciones dependerán de variables técnicas como la evolución de los caudales, el régimen de lluvias, los niveles de los embalses y, de manera determinante, el comportamiento de los usuarios. La empresa, que presta el acueducto en Medellín y buena parte del Valle de Aburrá, ha precisado que las interrupciones pueden mantenerse, modificarse o ampliarse a nuevos circuitos según la evolución de esas condiciones.
Una crisis que arrastra los ríos de Antioquia
La situación se agravó por la combinación de menores lluvias, reducción de los caudales y aumento del consumo, condiciones que llevaron a EPM a establecer inicialmente los cortes nocturnos en 10 circuitos de la ciudad. El episodio se enmarca en una caída de los niveles de fuentes hídricas de Antioquia, entre ellas los ríos Cauca y Magdalena, que ha reducido la disponibilidad de agua cruda para los sistemas de tratamiento que abastecen a la ciudad y su área metropolitana.
El antecedente más cercano en la memoria reciente de la ciudad es el racionamiento derivado del fenómeno de El Niño, que en distintas oportunidades ha llevado a Medellín y a otras regiones del país a restringir el servicio de acueducto ante la disminución de caudales en época de sequía. La diferencia, en esta ocasión, es que la administración distrital había optado por dar un margen de tiempo a los usuarios para demostrar capacidad de ahorro voluntario antes de reactivar los cortes obligatorios, una apuesta que, según los datos conocidos, no rindió los resultados esperados.
El anuncio que se espera este lunes por parte del Distrito y de EPM definirá no solo si regresan los cortes, sino también su alcance: si se limitan a los circuitos que dependen de Piedras Blancas o si se amplían a sectores abastecidos por Riogrande y La Fe. La decisión deberá precisar además los horarios de las eventuales interrupciones y su duración estimada, aspectos que hasta el momento no han sido confirmados por las autoridades.
Para los hogares y comercios de Medellín, la incertidumbre se traduce en la posibilidad de que se repitan los cortes nocturnos vigentes en los meses anteriores, con las afectaciones que ello implica para las actividades cotidianas y los sectores productivos que dependen del suministro continuo. El desenlace dependerá, en buena medida, de si las lluvias recientes en la región recuperan los niveles de los embalses que alimentan Piedras Blancas, Riogrande y La Fe. Mientras tanto, la ciudad queda a la espera del anuncio oficial que definirá si vuelve a convivir con los cortes que había logrado suspender temporalmente.
