La tasa representativa del mercado (TRM) se ubicó en $3.062,96 el viernes 21 de agosto, frente a los $3.128,65 registrados apenas una semana antes, entre el lunes 17 y el sábado 15 de agosto. La diferencia de más de $65 en pocos días ilustra la magnitud de los movimientos que ha experimentado la divisa en el mercado local. El miércoles 19 de agosto la TRM llegó a alcanzar los $3.098,79, según los valores diarios de la última semana, en una trayectoria descendente sostenida durante los días hábiles posteriores.
El dólar cumple un papel estructural en la economía colombiana que trasciende a quienes viajan o compran en el exterior. Al ser la moneda de referencia para el comercio internacional, su cotización incide directamente en el precio de los alimentos importados, en el costo de la gasolina y en el valor de la deuda pública y privada denominada en moneda extranjera. También determina los ingresos que recibe el país por sus principales productos de exportación, como el petróleo y el café, dos renglones que aportan una porción significativa de las divisas que entran al país.
Un informe del Grupo Cibest advirtió que el comportamiento del dólar en los próximos meses estará determinado por tres frentes: la incertidumbre en los mercados globales, las preocupaciones fiscales dentro del país y los mensajes que emita el nuevo Gobierno sobre cómo piensa enfrentar los retos estructurales de la economía colombiana. Ese último punto ha cobrado relevancia en momentos en que el Ministerio de Hacienda y el Congreso de la República discuten el rumbo del Presupuesto General de la Nación y las metas de la regla fiscal.
Un mercado fragmentado ciudad por ciudad
El mercado de casas de cambio, que opera de manera paralela al sistema bancario formal, muestra variaciones notables entre ciudades. En Bogotá, el precio de compra se ubicó en $3.140 y el de venta en $3.203, con un margen o spread de $60. En Cali la diferencia entre lo que se paga y lo que se cobra por el billete verde llegó a $150, muy por encima del promedio nacional, con una compra de $3.200 y una venta de $3.350. Cúcuta, ciudad fronteriza con Venezuela y con una dinámica cambiaria propia, registró valores de $3.125 en compra y $3.180 en venta.
Medellín presentó uno de los márgenes más amplios, con $144 de diferencia entre los $3.039 de compra y los $3.185 de venta. Estas disparidades reflejan la fragmentación del mercado de divisas, donde cada establecimiento fija sus propios márgenes de intermediación en función de la oferta y la demanda local. Por establecimiento, Smart Exchange reportó el spread más alto de la muestra, con $90 de diferencia entre compra ($3.100) y venta ($3.190), mientras que Cambios Kapital mantuvo el margen más ajustado, de apenas $20, con una compra de $3.170 y una venta de $3.190. Amerikan Cash y Latin Cambios se ubicaron en un punto intermedio, con diferenciales de $60 y $80 respectivamente.
La volatilidad del dólar no es un fenómeno nuevo en la historia económica colombiana. El país atravesó episodios de fuerte presión cambiaria en momentos de incertidumbre, como durante la crisis de fin de siglo de 1999, cuando el Banco de la República abandonó el sistema de banda cambiaria para adoptar un régimen de flotación, el mismo que rige hasta hoy. Desde entonces, la tasa de cambio se determina por la oferta y la demanda en el mercado, sin intervención directa y sostenida del banco central salvo en episodios excepcionales de alta volatilidad.
El Banco de la República, como autoridad monetaria y cambiaria, mantiene la facultad de intervenir en el mercado de divisas mediante subastas de compra o venta de dólares cuando lo considera necesario para moderar fluctuaciones extremas, aunque en los últimos años ha privilegiado una postura de no intervención directa. Esa política ha sido defendida por su Junta Directiva como una forma de preservar las reservas internacionales del país y evitar distorsiones de largo plazo en la economía.
La trayectoria del dólar en lo que resta de 2026 dependerá en buena medida de las señales que emita el Gobierno nacional sobre el manejo de las finanzas públicas, en particular frente al cumplimiento de la regla fiscal establecida por la Ley 2155 de 2021 y vigilada por el Comité Consultivo para la Regla Fiscal. Cualquier señal de desviación frente a las metas de déficit fiscal suele traducirse en presiones adicionales sobre la tasa de cambio, en la medida en que los inversionistas extranjeros ajustan sus expectativas sobre el riesgo país.
El comportamiento del billete verde también está ligado a decisiones de política monetaria en EE. UU., donde la Reserva Federal define las tasas de interés que influyen en los flujos de capital hacia economías emergentes como la colombiana. Un ciclo de tasas altas en ese país tiende a fortalecer al dólar frente a monedas como el peso, mientras que recortes en las tasas suelen aliviar la presión cambiaria sobre naciones latinoamericanas dependientes de capital externo.
Para los hogares, la fluctuación del dólar tiene efectos directos sobre el costo de vida. Un dólar más caro encarece los insumos importados que utiliza la industria nacional, lo que a mediano plazo puede trasladarse a los precios al consumidor y afectar la meta de inflación que fija el Banco de la República en un rango de entre el 2 % y el 4 %. De igual manera, quienes tienen deudas en dólares o planean viajar al exterior sienten de forma inmediata cualquier variación en la cotización.
El Ministerio de Hacienda no se ha pronunciado de manera oficial sobre el comportamiento reciente de la divisa. Del lado del sector financiero, el informe del Grupo Cibest sostiene que los mensajes del Gobierno sobre los retos estructurales de la economía figuran entre los factores que moverán la cotización en los próximos meses, junto con la incertidumbre global y las preocupaciones fiscales locales.
De cara a las próximas semanas, el mercado estará atento a la publicación de nuevos indicadores por parte del DANE, así como a las decisiones que tome la Junta Directiva del Banco de la República en su próxima reunión de política monetaria. También pesará el calendario legislativo en el Congreso de la República, donde el debate sobre el Presupuesto General de la Nación para la vigencia 2027 podría convertirse en un nuevo factor de presión o de alivio sobre la cotización del dólar, según cómo se resuelvan las discusiones sobre el monto del déficit y las fuentes de financiamiento.
