El artista situó el origen de esa querencia en su infancia y en sus primeras adquisiciones junto a su mujer, María del Olvido Gara, conocida como Alaska. «Yo venía de pequeño a los cines de Gran Vía y pasaba aquí el sábado. Antes no estaba tan globalizada y yo decía que quería tener un piso ahí. El primer piso me lo compré con Alaska y ahora tengo seis», relató en la conversación con Martín Berrocal.
Entre esas propiedades destaca la conocida como «casita rosa», un inmueble situado en un edificio histórico del siglo XIX próximo a la plaza de Callao, de fachada recargada y estilo maximalista, en el que Vaquerizo cuenta además con un segundo piso. Su plan, según explicó, pasa por conservar esa vivienda y convertir el resto del edificio en un hotel.
«Cuando tenga 80 años no voy a seguir con las Nancys Rubias; tengo que pensar en otras cosas. Es por la tranquilidad del futuro», afirmó Mario Vaquerizo, cantante de Nancys Rubias.
El cantante se definió como defensor del ladrillo frente a otras fórmulas financieras habituales entre grandes patrimonios. «Creo en el ladrillo. No creo en los fondos de inversión, ni en los bonos. Eso siempre va a valer dinero. Soy muy hormiguita, pero también gasto», sostuvo en la misma conversación.
El patrimonio del artista está valorado en más de cinco millones de euros, según las cifras difundidas con motivo de la entrevista. Además de los pisos y dos locales comerciales destinados al alquiler en el centro de Madrid, Vaquerizo y Alaska adquirieron un chalet en Boadilla del Monte, con una parcela cercana a los 2.000 metros cuadrados y valorado en 1,5 millones de euros. Su actividad musical, televisiva y de representación se canaliza a través de sociedades como Vaquermusic S.L. y Prensa y Representación.
Las declaraciones se producen en un momento de intenso debate público sobre el acceso a la vivienda y las políticas orientadas a contener la especulación inmobiliaria, un marco en el que el cantante reivindicó abiertamente su estrategia de inversión personal. No es la primera vez que una figura del pop español vincula su proyección pública a la gestión patrimonial: Alaska y Vaquerizo llevan años exhibiendo su vida doméstica en formatos televisivos que han convertido sus propiedades en parte del relato.
En Cultura, las palabras que circulan atribuidas a personajes célebres son terreno resbaladizo, como ilustra el caso de una frase sobre el amor atribuida a Beauvoir. En el caso de Vaquerizo, en cambio, las frases proceden de su propia voz en el pódcast, donde fijó el horizonte de su proyecto: quedarse con «la casita rosa y que el resto sea un hotel».