La imagen fue compartida por Petro el mismo día del traspaso de mando, con el que se cerró un periodo presidencial de cuatro años iniciado en agosto de 2022. Con el mensaje que acompañó la fotografía, el exmandatario invocó la figura de Bolívar como referente de su propia trayectoria política.
Cabal respondió en su cuenta de X: «No, Petro, en la foto lo que se ve es al libertador Simón Bolívar y a un exguerrillero del M-19». La senadora buscó así establecer una distancia entre la figura histórica del libertador y el pasado de Petro como integrante de esa organización guerrillera, que se desmovilizó en 1990 mediante un acuerdo de paz suscrito con el gobierno de Virgilio Barco.
La congresista cerró su intervención con una comparación directa: «El uno independizó a Colombia, el otro la destruyó», una valoración que sintetiza la posición crítica sostenida por sectores de la oposición frente a la gestión del gobierno saliente.
Petro, primer mandatario de izquierda elegido en la historia del país, gobernó entre 2022 y 2026 en medio de tensiones permanentes con el Congreso, donde buena parte de sus iniciativas de reforma —en materia de salud, pensiones y trabajo— enfrentaron modificaciones sustanciales o quedaron frenadas en el trámite legislativo, entre comisiones y plenarias.
El pasado de Petro como miembro del M-19 ha sido un elemento recurrente del debate político colombiano. Esa organización protagonizó episodios como la toma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985 antes de desmovilizarse y transformarse en partido político, con dirigentes que posteriormente ocuparon curules en el Congreso y cargos de elección popular. El propio Petro fue alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015, tras una trayectoria en el Congreso.
La invocación de Bolívar por parte de Petro fue frecuente a lo largo de su mandato: en distintos discursos el hoy expresidente apeló a la figura del libertador para enmarcar su proyecto político dentro de una lectura histórica de la independencia latinoamericana, un uso simbólico que ha sido objeto de controversia entre corrientes que interpretan de manera distinta el legado bolivariano.
Cabal ha sido una de las figuras de oposición más activas durante el cuatrienio, con intervenciones frecuentes en debates de control político y pronunciamientos públicos sobre el orden público, la política exterior y el Presupuesto General de la Nación. Su cuenta en X se ha consolidado como una de las plataformas de mayor alcance del sector uribista en la confrontación con el gobierno saliente.
El intercambio se produce en plena transición institucional, con el traspaso de mando que en Colombia se realiza cada 7 de agosto, fecha que conmemora la batalla de Boyacá de 1819, hito de la independencia nacional. El procedimiento de posesión presidencial está regulado por la Constitución Política, que fija la duración del periodo en cuatro años y prohíbe la reelección inmediata desde la reforma aprobada en 2015.
Ni la Casa de Nariño ni el entorno de comunicaciones de Petro emitieron, tras la publicación de la senadora, una respuesta adicional a sus señalamientos. Tampoco se registró un pronunciamiento del Centro Democrático como colectividad más allá del mensaje individual de Cabal, de modo que el episodio se mantiene, por ahora, como una confrontación entre ambas figuras.
El cruce ilustra la persistencia de una disputa de fondo en la política colombiana sobre cómo se interpreta y se apropia el legado de Bolívar por parte de distintas corrientes ideológicas, un debate que previsiblemente seguirá marcando el pulso entre el petrismo y la oposición en la etapa que se abre tras el fin del gobierno de Gustavo Petro.

