Según relató Cabal, no hubo una propuesta formal que ella rechazara, sino una lectura de las señales del presidente en la conformación de su equipo. "Que si me propusieron o no… no, no quisieron que yo estuviera en el gabinete y él mandó un mensaje que yo entendí. No quiere que sus ministros hagan política, Eva, y yo no quiero dejar de hacer política, porque yo quiero construir mi movimiento político", afirmó la exsenadora. Añadió que lleva quince años en la vida pública y se describió como "la figura pública con más reconocimiento nacional de Colombia, de la derecha", con la meta explícita de "ser presidenta en el 2030".
La exsenadora, que ocupó una curul en el Senado de la República y se consolidó como una de las voceras del Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, planteó que esa aspiración resulta incompatible con las restricciones que impone un cargo en el gabinete. "No me dejaron hace cuatro años, no me dejaron ahora competir. Quiero seguir porque soy coherente y tengo la razón", sostuvo, en alusión al proceso de selección de candidaturas de la derecha previo a las elecciones de 2022, cuando otros nombres representaron a ese sector en la contienda presidencial.
En el plano institucional, la Constitución Política no impide que un ministro tenga afiliación partidista, pero el ordenamiento colombiano prohíbe a los servidores públicos utilizar recursos y cargos oficiales con fines electorales, materia vigilada por el Consejo Nacional Electoral y la Procuraduría General de la Nación. La costumbre de mantener a los ministros al margen de la controversia partidista ha operado más como práctica de gobernabilidad que como exigencia normativa estricta, y distintos gobiernos han enfrentado dilemas similares al armar sus equipos.
Cabal valoró la llegada de De la Espriella al poder pese a su ausencia en el gabinete. "Yo quiero que le vaya bien a Abelardo. Hizo una campaña outsider magistral, usando el espacio que Uribe sí, erráticamente, le dejó", declaró, y agregó que el gabinete le parece "bueno" y que no tiene "quejas". Sus palabras se inscriben en el debate sobre el liderazgo del uribismo tras la recomposición de la derecha colombiana, un sector con tensiones internas desde que Uribe dejó la primera línea electoral.
La excongresista advirtió que el mayor desafío del nuevo gobierno será la relación entre el poder ejecutivo y el Congreso de la República. "Quiero que le vaya bien, su gabinete es bueno, no tengo quejas. La dificultad más grande que va a tener es el manejo del Congreso… que no es fácil, para ninguno ha sido fácil", dijo. Recomendó al presidente poner "toda la energía y fuerza" en el trato con el legislativo, "por más que le parezcan corruptos", porque "son el poder legislativo y le frenan".
Petro como advertencia sobre el trámite legislativo
Esa observación remite a un patrón reciente. El propio expresidente Gustavo Petro, que gobernó entre 2022 y 2026, enfrentó dificultades sostenidas para conseguir mayorías favorables a su programa de reformas, que atravesaron múltiples modificaciones y hundimientos parciales en el trámite parlamentario. Cabal empleó ese antecedente como advertencia directa: "Así como le pasó a Petro, que llegó con sus maletines y al final no logró la destrucción de Colombia", afirmó, y añadió que el Congreso frena los proyectos "así sean proyectos necesarios, porque tiene una dinámica propia, hay que saberla manejar".
La conformación de gabinetes en Colombia ha sido tradicionalmente un ejercicio de equilibrios entre cuotas políticas, perfiles técnicos y equipos de confianza del presidente. La ausencia de una figura con el peso electoral y mediático de Cabal alimenta la especulación sobre las tensiones dentro del espectro de la derecha, particularmente entre el movimiento que llevó a De la Espriella a la Presidencia y el Centro Democrático, del que la exsenadora ha sido una de las voceras más influyentes.
La propia excongresista deslizó esa fricción. "El problema aquí va a ser la disputa entre el partido de Abelardo y el Centro Democrático, porque ellos sienten que los van a desgranar", concluyó, sugiriendo el temor de esa colectividad a perder relevancia frente a la nueva fuerza gobernante. Las tensiones entre partidos de una misma coalición ideológica no son inéditas en la historia reciente colombiana, donde alianzas de conveniencia electoral han derivado en competencias internas una vez alcanzado el poder.
Ni la Casa de Nariño ni el Ministerio del Interior, encargado habitualmente de la interlocución con las bancadas del Congreso, se han pronunciado públicamente sobre las declaraciones de Cabal ni sobre los criterios empleados para la conformación del actual gabinete. Tampoco el Centro Democrático ha fijado una posición oficial sobre la disputa interna mencionada por la exsenadora ni De la Espriella ha respondido a la interpretación que ella hizo del mensaje sobre la actividad política de sus ministros.
De cara a los próximos meses, el nuevo gobierno deberá surtir el trámite habitual de presentación de su agenda legislativa ante el Congreso, un proceso en el que se medirá la capacidad real del ejecutivo para construir mayorías estables en las plenarias de Senado y Cámara de Representantes. La suerte de esas negociaciones y el papel que Cabal decida jugar desde fuera del gabinete serán elementos a seguir en la configuración del mapa político rumbo a las elecciones de 2030, horizonte en el que la exsenadora ha situado abiertamente su proyecto presidencial.
