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Marc Márquez reivindica su filosofía del riesgo a los 33 años

El piloto de Cervera, siete veces campeón del mundo, sostiene que «si no arriesgas, no ganas» mientras compite en la temporada 2026 de MotoGP.

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
4 min de lectura
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Marc Márquez, piloto de Cervera (Lleida) y siete veces campeón del mundo entre las categorías de 125cc, Moto2 y MotoGP, ha reiterado su filosofía de carrera en unas declaraciones en las que insiste en una idea que le acompaña desde sus inicios: «Si no arriesgas, no ganas. Hay que entrenar al límite… si no, quédate en casa».

La trayectoria de Márquez ilustra esa máxima. Empezó a destacar muy joven en categorías inferiores con un pilotaje agresivo que llamó la atención de equipos y aficionados. En 2010 se proclamó campeón del mundo de 125cc y dos años después, en 2012, conquistó el título de Moto2, dos peldaños que recorrió con una velocidad que anticipaba lo que estaba por llegar.

Su desembarco en MotoGP en 2013 confirmó las expectativas. Con Honda ganó el campeonato en su primera temporada en la categoría reina y se convirtió en el campeón más joven de la historia de la máxima cilindrada hasta ese momento. Aquel primer título abrió una etapa de dominio que se prolongó con seis campeonatos de MotoGP y siete mundiales en total sumando todas las categorías, un balance que lo sitúa entre los pilotos más laureados de la historia del motociclismo.

Un estilo forjado en el límite

El pilotaje de Márquez se caracterizó desde el principio por frenadas al límite, recuperaciones de caídas aparentemente imposibles y una disposición a asumir riesgos que otros pilotos de su generación evitaban. Esa manera de entender la competición, que él mismo ha resumido con frases como «no vine aquí a quedar segundo», derivó en episodios de tensión con rivales como Valentino Rossi, con quien mantuvo una rivalidad intensa durante varias temporadas.

La contrapartida de esa filosofía llegó en forma de lesiones. Los problemas en el brazo derecho se agravaron tras el accidente que sufrió en el Gran Premio de Jerez, que marcó el inicio de varios años especialmente complicados y puso a prueba una mentalidad que hasta entonces parecía inquebrantable. No todas las recuperaciones fueron sencillas ni inmediatas, pero el piloto nunca ha ocultado su rechazo a quedarse lamentándose por lo ocurrido.

Durante esa etapa recurrió a otra de sus frases más repetidas: «Si te caes, te levantas». Tras un proceso que no fue lineal, regresó a la primera línea de la competición y afrontó después un cambio de rumbo profesional que reflejó una nueva fase de su carrera y una forma distinta de gestionar el riesgo.

De la temeridad al cálculo

Ese tránsito coincidió con una evolución en su manera de competir. El propio piloto ha reconocido que su instinto ganador sigue intacto, pero que ha aprendido a matizarlo: «Antes me metía en el lío… ahora me lo pienso dos veces», declaró en referencia a cómo cambió su forma de afrontar las carreras. Según su propio relato, esa madurez no ha eliminado su ambición, pero sí ha añadido cierta prudencia en los momentos críticos.

El aprendizaje de Márquez enlaza con precedentes del propio motociclismo. Antes que él, campeones como el australiano Mick Doohan, que sufrió una grave lesión en una pierna en la década de 1990, o el propio Rossi, con una carrera de dos décadas en la élite, atravesaron procesos de adaptación tras contratiempos físicos o cambios de contexto sin renunciar a pelear por los primeros puestos. Esa tradición sitúa a Márquez entre los pilotos que han logrado prolongar carreras de éxito pese a etapas de fragilidad.

El funcionamiento del Mundial, regulado deportivamente por la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) y organizado por Dorna Sports, exige a los pilotos superar controles médicos antes de autorizar su regreso a la pista tras una lesión relevante, un procedimiento que Márquez ha atravesado en distintas ocasiones a lo largo de los últimos años.

A sus 33 años, Márquez sigue compitiendo en el calendario de MotoGP de 2026, en un momento en el que combina la ambición de sumar más títulos con la experiencia de más de una década en la categoría reina. Su exigencia de entrenar «al límite» continúa siendo el hilo conductor de una trayectoria marcada tanto por los éxitos como por las lesiones.

Queda por ver, de cara al resto de la temporada, hasta qué punto ese equilibrio entre riesgo y prudencia le permite seguir peleando por los puestos de cabeza sin nuevos contratiempos físicos, una incógnita que se despejará gran premio a gran premio conforme avance el calendario.

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