De acuerdo con Auteco, la duración de una llanta depende del tipo de moto, el estilo de conducción, las condiciones de las vías por las que transita, la presión de inflado y la calidad del propio neumático, variables que hacen imposible fijar un umbral único de kilometraje. La compañía subraya, en cambio, que sí hay indicadores claros de que llegó el momento de reemplazarlas.
El primero es el dibujo de la llanta, es decir, el diseño de surcos y bloques tallado en la banda de rodamiento. Todas las llantas cuentan con indicadores que muestran el mínimo permitido de ese relieve. Cuando la superficie alcanza ese nivel, disminuye la capacidad de evacuar el agua y aumenta el riesgo de perder adherencia, en particular bajo lluvia o en carreteras con curvas.
El segundo indicador es la aparición de grietas, que pueden presentarse en los costados o sobre la banda de rodamiento. Su presencia compromete la integridad del neumático. A ello se suman las deformaciones causadas por el impacto contra un hueco o un andén: según Auteco, ese tipo de golpes envejece el caucho y constituye una razón más para el cambio, aun cuando a simple vista la llanta conserve un aspecto aceptable.
Finalmente, la compañía advierte que la inestabilidad del vehículo durante una curva o un frenado es una de las señales más claras. En muchos casos, explica, el origen del problema no está en la suspensión ni en el sistema de frenos, sino en un desgaste irregular del neumático que altera su comportamiento sobre el asfalto.
La dificultad para el conductor promedio radica en que buena parte de estos deterioros no resulta evidente a simple vista. Una llanta puede parecer en buen estado y, sin embargo, haber perdido gran parte de su capacidad de agarre, un riesgo que se agrava, según la fuente, en situación de lluvia o cuando se recorren carreteras con curvas.
Hábitos que prolongan la vida útil del neumático
Auteco sostiene que la perduración de las llantas está directamente relacionada con el estilo de conducción, por lo que mantener hábitos permanentes ayuda a que duren más de lo normal. La primera recomendación es conservar siempre la presión de inflado indicada por el fabricante. A ella se suman evitar aceleraciones y frenadas bruscas y no sobrecargar la motocicleta más allá de su capacidad.
El listado se completa con revisar periódicamente la alineación cuando el tipo de vehículo lo permita, evitar circular de manera constante por terrenos para los cuales la llanta no fue diseñada y verificar el estado de la suspensión, dado que un sistema de amortiguación en mal estado, advierte la compañía, acelera el desgaste del neumático.
En Colombia, el marco normativo exige que todo vehículo automotor, incluidas las motocicletas, se someta a la revisión técnico-mecánica y de emisiones contaminantes periódica que regula el Ministerio de Transporte, un procedimiento en el que el estado de los neumáticos figura entre los ítems evaluados. El incumplimiento de las condiciones mínimas de seguridad puede derivar en comparendos impuestos por las autoridades de tránsito.
La recomendación de fondo que se desprende de estas orientaciones es incorporar la inspección visual de las llantas como rutina previa a cada trayecto largo, en particular antes de los puentes festivos, cuando el desplazamiento intermunicipal en motocicleta aumenta en las carreteras del país.
