La calle de Arriba, la del Medio y la de Abajo estructuran el trazado original de la villa, construida sobre un promontorio que condicionó su urbanismo desde la Edad Media. Entre ellas se abren los cantones que comunican las tres vías de este a oeste, un esquema que se ha mantenido prácticamente intacto desde la fundación. No todos los edificios que jalonan el recorrido son medievales: junto a las construcciones fundacionales conviven fachadas renacentistas y barrocas, además de edificaciones de los siglos XVIII y XIX, muchas de ellas con escudos heráldicos todavía visibles. La torre de la calle Correo figura entre las construcciones más antiguas conservadas.
La declaración como Conjunto Monumental Histórico de 1995 se enmarca en la Ley de Patrimonio Cultural del País Vasco, que otorga esa categoría a los núcleos urbanos con especial valor histórico, artístico y ambiental que deben preservarse como un todo. Bajo ese régimen, cualquier intervención en las tres calles queda sujeta a autorización específica para no alterar el trazado y la fisonomía originales.
Fuera del casco histórico, el Santuario de Nuestra Señora de la Encina data de 1498, según una inscripción conservada en el propio edificio. El templo, de tres naves, mezcla elementos góticos —bóvedas de crucería y arcos ojivales— con aportaciones renacentistas visibles en el coro y en la capilla del Cristo. En su interior destaca el retablo mayor, de estilo gótico hispano-flamenco, que alberga la imagen de la Virgen que da nombre al santuario.
Junto al edificio crece una encina de más de 500 años catalogada como árbol singular, vinculada según la tradición local a la aparición de la Virgen en ese mismo punto. La pieza forma parte del recorrido habitual de quienes visitan la villa, que puede completarse con una parada en el Museo Etnográfico de Artziniega, cuyas diecisiete salas ocupan un edificio histórico rehabilitado y recorren oficios, costumbres y ambientes domésticos de la comarca.
Rodajes de 'Gernika' y 'La pequeña Suiza'
El valor patrimonial de Artziniega ha atraído también al cine. La villa acogió rodajes de 'Gernika', película estrenada en 2016 ambientada durante la Guerra Civil y relacionada con el bombardeo de la localidad vizcaína, que aprovechó distintos puntos del municipio para recrear sus escenas. También sirvió de localización para 'La pequeña Suiza', dirigida por Kepa Sojo y estrenada en 2019. A este patrimonio audiovisual se suma la obra del escultor Xabier Santxotena, que trabaja en la localidad y tiene piezas repartidas por varios puntos del municipio.
No es el único enclave que la cultura ha convertido en reclamo estos meses: el pulso por el patrimonio y su proyección late también en asuntos como los conciertos de El País y la cultura subvencionada. En el caso de Artziniega, septiembre añade un aliciente adicional: a principios de mes se celebran las fiestas patronales de la Virgen de la Encina, y el primer domingo tiene lugar el Mercado de Antaño, jornada en la que el casco viejo recrea los mercados del siglo XV con vecinos vestidos de época y oficios tradicionales recuperados.
Desde Bilbao, Artziniega se alcanza en aproximadamente media hora en coche, mientras que desde Vitoria-Gasteiz el trayecto ronda los 50 minutos, lo que sitúa a la villa como destino de escapadas de un día. Los caminos y pistas de los montes cercanos permiten prolongar la visita a pie o en bicicleta, en un casco histórico de apenas tres calles que conserva buena parte de sus más de siete siglos de historia.

