Los marcos regulan la fertilización de los océanos, la alcalinización oceánica y el hundimiento de biomasa, tres técnicas que han despertado interés entre investigadores y empresas por su potencial para mitigar el cambio climático mediante la captura de carbono. La OMI advirtió que persisten vacíos de conocimiento sobre las consecuencias de estas prácticas para la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas marinos.
La fertilización de los océanos consiste en incorporar nutrientes al agua de mar para estimular el crecimiento del fitoplancton, organismo microscópico que absorbe dióxido de carbono mediante la fotosíntesis. La alcalinización oceánica añade sustancias alcalinas al agua para incrementar su capacidad de absorber CO₂ atmosférico y contrarrestar la acidificación. El hundimiento de biomasa introduce deliberadamente vegetación marina o terrestre en el océano para almacenar carbono durante periodos prolongados.
Los marcos aprobados establecen un procedimiento que comprende la selección inicial de las propuestas, la evaluación ambiental, la gestión de riesgos, la toma de decisiones y la revisión posterior a la ejecución de los proyectos. Las iniciativas deberán demostrar objetivos científicos legítimos, presentar evaluaciones exhaustivas de los posibles impactos y someterse a consultas con las partes interesadas, revisión por pares y mecanismos transparentes de seguimiento.
La organización precisó que estas evaluaciones podrán revisarse conforme surjan nuevos conocimientos científicos, bajo un enfoque de precaución que exige mayor evidencia antes de que estas actividades superen la fase experimental. La adopción de los marcos no representa, según la OMI, una autorización general para ejecutar proyectos comerciales de geoingeniería marina, sino el establecimiento de criterios para examinar las investigaciones propuestas caso por caso.
"En un momento en el que la geoingeniería marina está suscitando un interés cada vez mayor por parte de la comunidad científica, el sector empresarial y el público, estos marcos proporcionan a los responsables de la reglamentación y a los investigadores herramientas rigurosas y transparentes para evaluar las actividades propuestas y proteger el medio marino", señaló Arsenio Domínguez, secretario general de la OMI.
Buques de fibra de vidrio y biodiversidad marina
Durante las mismas sesiones se aprobaron orientaciones para gestionar el final de la vida útil de los buques construidos con plástico reforzado con fibra de vidrio, incluyendo alternativas a su hundimiento en el mar, elaboradas en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Las partes también acordaron continuar los trabajos para examinar la relación entre el Convenio y el Protocolo de Londres y el Acuerdo sobre la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional.
Domínguez dirige la OMI desde enero de 2024, cuando asumió como el primer latinoamericano al frente del organismo, con sede en Londres y encargado de la regulación del transporte marítimo mundial. Su gestión coincide con una mayor presencia de Panamá en foros multilaterales, mientras en el plano interno el país atraviesa su propia agenda de fiscalización, como la que rodea las cinco declaratorias de emergencia acumuladas por el Órgano Ejecutivo y los $360 millones en contratos sin licitar.
La cuadragésima octava Reunión Consultiva del Convenio de Londres y la vigésima primera Reunión de las Partes del Protocolo de Londres se desarrollaron bajo la presidencia de Radia Razack, de Sudáfrica, en la sede de la OMI entre el 5 y el 9 de octubre.

