La tesis que recorre el largometraje la resume el propio Giner en una frase sobre el modo en que se tejen y se deshacen hoy las relaciones.
«En esta sociedad tan adicta a todo, hemos desarrollado la adicción de crear vínculos personales de usar y tirar», afirma Javier Giner, director de 'Esta soledad'.
La película se presenta como un ejercicio de cine frágil sobre la fragilidad, una propuesta que no rehúye la vulnerabilidad de sus personajes y que conecta con el recorrido previo del realizador en televisión, donde 'Yo, adicto' abordó el consumo problemático desde una óptica íntima y poco complaciente. 'Esta soledad' mantiene esa continuidad temática, pero con una aproximación formal más cercana al cine de autor que al relato serializado.
El salto de la pequeña a la gran pantalla no es un movimiento aislado dentro del audiovisual español, donde series y largometrajes comparten cada vez con más frecuencia equipos creativos y temáticas. La precariedad laboral, la soledad urbana y la dificultad para sostener vínculos duraderos llevan años ocupando un espacio relevante en el cine y la televisión de autor en España, desde propuestas de bajo presupuesto hasta producciones de plataformas internacionales.
Giner recurre a la adicción como metáfora central para describir un fenómeno social más amplio: la dificultad para mantener relaciones estables en un contexto de hiperconectividad y oferta constante de alternativas. La idea no es ajena a debates ya instalados en la sociología contemporánea sobre el llamado capitalismo emocional, donde el vínculo afectivo se analiza con las mismas categorías de oferta, demanda y obsolescencia que otros bienes de consumo.
El cine español ha retratado la soledad como síntoma de época en distintas etapas, desde la posguerra hasta las ficciones sobre la crisis económica de 2008. 'Esta soledad' se suma a esa tradición, actualizada a un escenario marcado por la precariedad laboral crónica y lo que distintos análisis culturales han descrito como una crisis permanente, sin un punto de resolución claro.
Las propuestas de autor como la de Giner se sitúan a menudo en el límite entre el reconocimiento crítico y la respuesta en taquilla, una tensión que atraviesa también la recepción de este debut. Un reciente análisis de 10.000 películas que desmonta el mito del crítico desconectado del público cuestiona precisamente la idea de que la crítica especializada esté alejada de los gustos del público.
El debut llega en un momento en que buena parte de los directores españoles con proyección internacional combinan el formato serial y el largometraje, aprovechando la experiencia narrativa televisiva para construir propuestas cinematográficas más arriesgadas. Giner incorpora a ese tránsito una mirada que, según plantea, no busca ofrecer soluciones sino retratar con crudeza la fragilidad de los vínculos en la España actual.