El capítulo 10 de ese libro arranca con un dicho griego sobre la hospitalidad, que aconseja no ser ni hombre de muchos huéspedes ni uno sin ninguno. Aristóteles traslada esa misma medida a la amistad y se pregunta si conviene tener tantos amigos como sea posible. Según la traducción de W. D. Ross que reproduce el archivo de clásicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), su conclusión es tajante.
«Quienes tienen muchos amigos y tratan íntimamente con todos ellos, se considera que no son amigos de nadie, salvo en el sentido propio de los conciudadanos» (Aristóteles, 'Ética a Nicómaco', libro IX, traducción de W. D. Ross, MIT).
A esas personas, añade el filósofo, también se las llama obsequiosas. Para Aristóteles, un buen ciudadano puede tratar como amigos a muchos de sus vecinos, pero la amistad basada en la virtud solo se da con unos pocos. De ahí que los afectos más intensos se dirijan a un grupo reducido y que las amistades célebres de ese tipo, escribe, se den siempre entre dos personas.
Los libros VIII y IX de la obra están dedicados a este asunto. Según la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, el término griego philia abarca también los lazos familiares y las relaciones voluntarias. Sobre esa base, el pensador distingue tres clases de afecto: la utilidad, el placer y la bondad del otro. Las dos primeras generan vínculos imperfectos, con poca confianza y disputas frecuentes, que pueden romperse de forma abrupta; la tercera, fundada en el carácter, es la que valora por encima de todas.
Ese tipo de amistad exige tiempo y actividades compartidas, por lo que el número de amigos de carácter que alguien puede tener es muy pequeño, apenas «un puñado». El argumento central del filósofo para defender a los amigos cercanos es que cada uno es «otro yo».
Aristóteles compara ese límite con el tamaño de una ciudad, que no puede formarse con diez hombres y deja de serlo con cien mil. Del mismo modo, el número adecuado de amigos es «el mayor con el que uno puede convivir». Para los vínculos por placer, en cambio, bastan unos pocos, igual que basta un poco de condimento en la comida.
Nacido en el 384 a. C. en Estagira, en la región de Macedonia, Aristóteles se trasladó hacia los 17 años a Atenas para estudiar en la Academia de Platón, a la que siguió vinculado hasta la muerte de su maestro en el 347 a. C. En el 343 a. C., a petición de Filipo II de Macedonia, fue tutor del futuro Alejandro Magno, y en el 335 a. C. regresó a Atenas para fundar su propia escuela, el Liceo.
Tras la muerte de Alejandro, en el 323 a. C., abandonó Atenas, según se cuenta, por temor a la hostilidad antimacedonia, y murió un año después en Calcis, en la isla de Eubea. De los quizá 200 tratados que escribió se conservan unos 31. El título de la 'Ética a Nicómaco' alude, probablemente, a su hijo Nicómaco.