El mecanismo de cálculo explica buena parte de la volatilidad que el euro exhibe frente al peso colombiano en comparación con el dólar. Mientras la TRM se fija todos los días hábiles a partir de las transacciones reales registradas en el mercado spot interbancario colombiano, el valor del euro en pesos depende de dos variables simultáneas: lo que ocurra en el mercado de divisas europeo y estadounidense, y lo que ocurra, por separado, en el mercado cambiario colombiano.
Esa doble dependencia hace que un fortalecimiento del dólar frente al euro en los mercados globales —por ejemplo, ante expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal— se traslade de forma casi automática a una caída del euro frente al peso, incluso si la moneda colombiana no se ha movido de manera significativa frente al dólar. Según analistas del mercado cambiario, este fenómeno de triangulación puede amplificar movimientos que en el mercado europeo original parecen moderados.
Por qué el euro llegó a su mínimo desde 2020
La última vez que el euro cotizó en niveles similares en Colombia fue en febrero de 2020, semanas antes de que la pandemia del covid-19 desatara una ola de incertidumbre en los mercados globales. Desde entonces, la divisa europea ha atravesado ciclos marcados por la guerra en Ucrania, el diferencial de tasas de interés entre el Banco Central Europeo y la Reserva Federal, y las tensiones comerciales entre bloques económicos.
La coyuntura reciente se explica por ese diferencial de política monetaria entre EE. UU. y la eurozona. Cuando la Reserva Federal mantiene tasas de interés elevadas en comparación con las del Banco Central Europeo, los flujos de capital tienden a favorecer activos denominados en dólares, lo que presiona al euro a la baja frente a la divisa estadounidense y, en consecuencia, frente al peso colombiano a través del cálculo triangulado.
El Banco de la República, autoridad monetaria encargada de velar por la estabilidad de precios y el buen funcionamiento del sistema de pagos según el artículo 371 de la Constitución Política, no interviene de manera directa en la fijación del valor del euro. No obstante, sus decisiones de política monetaria —y en particular el nivel de la tasa de interés de referencia— sí influyen en el comportamiento del peso frente al dólar y, por esa vía, en el precio final del euro en el mercado local.
Un factor adicional detrás del mínimo sería el comportamiento del peso colombiano frente al dólar, que se habría mantenido en niveles relativamente estables en las últimas semanas, sostenido en parte por el ingreso de divisas asociado a exportaciones tradicionales como el petróleo y el carbón, y por flujos de inversión extranjera de portafolio atraídos por el diferencial de tasas de interés que ofrece Colombia frente a otras economías de la región. La combinación de un peso firme frente al dólar y un euro debilitado frente a esa misma moneda produce, de manera mecánica, la caída del euro en pesos.
Para los colombianos que viajan a la eurozona, estudian en universidades europeas o realizan compras en línea facturadas en euros, la caída representa en principio una ventaja de poder adquisitivo, siempre que la operación se liquide mientras la cotización se mantenga en esos niveles. El fenómeno inverso afecta a quienes reciben ingresos en euros —remesas de connacionales residentes en España, Alemania, Francia u otros países de la eurozona— y deben convertirlos a pesos, pues recibirían una cantidad menor por cada euro remitido.
El comportamiento del euro no es ajeno a la economía real del país. Colombia mantiene relaciones comerciales con la Unión Europea en el marco del Acuerdo de Libre Comercio suscrito en 2012, que rige el intercambio de bienes como café, flores, banano y productos agroindustriales hacia el bloque europeo, y maquinaria, productos químicos y farmacéuticos en sentido inverso. Una moneda europea débil frente al dólar puede, en teoría, encarecer relativamente las exportaciones colombianas facturadas en euros y abaratar las importaciones provenientes de esa región.
Como antecedente comparable de la volatilidad cambiaria colombiana, el país vivió un episodio de fuerte presión sobre el peso entre 2014 y 2016 con el desplome del precio internacional del crudo, cuando el dólar llegó a cotizarse por encima de los $3.400 y el euro registró máximos en pesos por la combinación de un dólar fuerte a nivel global y un peso debilitado por la caída de los ingresos petroleros del país.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) no publica de forma directa estadísticas sobre la cotización del euro, pero sí realiza seguimiento del índice de precios al consumidor, en el cual los bienes importados denominados en euros —vehículos, maquinaria, insumos industriales de origen europeo— tienen un peso específico que puede verse afectado por movimientos prolongados de esta magnitud en la tasa de cambio.
De cara a los próximos días, el mercado cambiario colombiano estará atento a las decisiones de política monetaria tanto de la Reserva Federal como del Banco Central Europeo, así como a la evolución del precio internacional del petróleo, que sigue siendo uno de los principales determinantes del comportamiento del peso frente al dólar. La Junta Directiva del Banco de la República, por su parte, continúa evaluando el panorama inflacionario local antes de sus próximas decisiones sobre la tasa de interés de referencia, un factor que también incidirá de manera indirecta sobre el nivel en que termine cotizando el euro en las próximas semanas.
