La historia de Flandes está estrechamente ligada a la de Girardot, el municipio cundinamarqués que durante buena parte del siglo XX funcionó como el principal puerto sobre el río Magdalena en el centro del país. Según la Gobernación del Tolima, hacia 1906 existía ya un asentamiento en el lado sur del río, en el sitio denominado «Paso de Flandes», que entonces pertenecía a la jurisdicción del municipio de El Espinal. La consolidación de ese caserío en un municipio independiente tomó casi medio siglo, hasta su fundación oficial el 5 de enero de 1954.
Ese vínculo con Girardot explica en buena medida el desarrollo económico posterior de Flandes, que se benefició de la actividad portuaria y comercial de su vecino cundinamarqués. El río Magdalena, la arteria fluvial más importante de Colombia y un eje histórico de comunicación entre el interior andino y la costa Caribe desde la época colonial, sigue siendo el rasgo geográfico que define la identidad del municipio.
El apodo de «puerta de oro del Tolima» responde a esa condición de acceso al departamento para quienes llegan desde Cundinamarca y el centro del país. La entrada a Flandes marca, en términos prácticos, el ingreso a la región Andina tolimense, uno de los territorios de mayor tradición agrícola y ganadera del centro de Colombia.
La economía de Flandes se apoya principalmente en el turismo, de acuerdo con la Gobernación departamental. A esa actividad se suman la agroindustria y la producción pecuaria, con cultivos representativos de maíz, ajonjolí, sorgo y algodón, que mantienen vigente la vocación agrícola de la región del alto Magdalena. En el plano gastronómico, el municipio tiene en el viudo de capaz su plato más representativo, una preparación que refleja la cultura ribereña ligada al río y a la pesca artesanal que históricamente ha sostenido a buena parte de la población local.
Un calendario festivo y un patrimonio ribereño
La vida cultural de Flandes gira en torno a dos celebraciones principales. La más destacada es el Reinado y Festival del Alto Magdalena, que se celebra en enero y reúne a distintos municipios de la región en torno a esta cuenca fluvial. En diciembre se realiza el Reinado de la Simpatía, otro evento tradicional del calendario festivo local. Entre los atractivos turísticos sobresale el Monumento al Pescador, una escultura declarada símbolo local y patrimonio cultural de la población, que rinde homenaje a la actividad pesquera artesanal practicada durante generaciones en las riberas del Magdalena.
El puente metálico sobre el río Magdalena constituye, según la Gobernación del Tolima, el símbolo más reconocible de Flandes y de la entrada al departamento. Inaugurado el 1.° de enero de 1930, es el más antiguo de los puentes que aún están en funcionamiento en la zona, y su mirador se ha convertido en un punto de referencia para quienes visitan el municipio. Bajo el puente, el río permite actividades como la navegación de contemplación, la pesca artesanal y el uso recreativo en balnearios naturales, según describe la entidad departamental, lo que refuerza el papel del Magdalena como principal atractivo natural e histórico de la zona.
La tradición aeronáutica del aeropuerto Santiago Vila
Uno de los elementos más singulares de Flandes es el aeropuerto Santiago Vila, construido a finales de la década de 1940. En sus instalaciones se desarrollan actividades de parapente, vuelo con cometas y recorridos aéreos por la región, además de alojar lo que la Gobernación del Tolima describe como la primera escuela de paracaidismo del país, con más de 25 años de trayectoria y hangar propio para sus saltos. Esa combinación de infraestructura aérea, tradición fluvial y patrimonio histórico ha llevado a las autoridades departamentales a promover el municipio como un destino que trasciende el paso obligado hacia el resto del Tolima.
El municipio, que durante décadas fue visto principalmente como una extensión funcional de Girardot, ha ido consolidando una identidad propia apoyada en su río, su puente centenario y su vocación turística. La proximidad con Girardot y con el eje vacacional del alto Magdalena —que incluye a municipios como Melgar, tradicional destino de descanso para viajeros de Bogotá— ha favorecido ese posicionamiento.
Para el Tolima, un departamento cuya economía combina agricultura, ganadería y un creciente sector turístico en municipios como Ibagué, Melgar o el propio Flandes, la promoción de estos destinos locales forma parte de una estrategia más amplia de diversificación económica regional, en un contexto nacional donde el turismo interno ha ganado peso como fuente de ingresos para las economías municipales del centro del país.
La Gobernación del Tolima, como entidad que impulsa la reseña y la promoción del municipio, es la voz que sostiene la caracterización de Flandes como «puerta de oro» y su vocación turística. El material disponible no recoge posiciones contrapuestas de otras autoridades ni de gremios locales sobre esa estrategia de promoción.
De cara a los próximos meses, el calendario del municipio marca sus dos hitos habituales: el Reinado y Festival del Alto Magdalena, en enero, y el Reinado de la Simpatía, en diciembre, las citas que concentran la actividad turística y cultural de Flandes y que servirán de termómetro para medir el peso creciente que las autoridades departamentales atribuyen al turismo interno en la economía local.
