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El gas natural sube a 91 €/MWh, máximo desde diciembre de 2022, antes del invierno

El TTF holandés acumula un 220% de revalorización en el año y las reservas europeas están al 75% de su capacidad a las puertas de noviembre.

Por Redacción de El Hemiciclo·
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El precio del gas natural en el mercado europeo rebasó este jueves los 91 euros por megavatio hora en el TTF holandés, el nivel más alto desde el 23 de diciembre de 2022, en plena crisis energética. El contrato, referencia para todo el continente, cotizaba a las 15:18 horas a 91,416 euros/MWh, un 4,8% por encima del cierre del miércoles, antes de moderar el avance hasta 90,885 euros tres horas después, aún con un alza del 4,46%.

La escalada no se limita al gas. El Brent se mueve en paralelo por encima de los 112 dólares el barril, en una coincidencia que complica cualquier previsión de alivio en las facturas domésticas durante los próximos meses. El Ibex también acusó el impacto del crudo al perder los 19.200 puntos, en una sesión que combinó el batacazo bancario con la tensión energética.

En el acumulado del año, el precio del gas en Europa se dispara más de un 220%, y desde el estallido del conflicto en Oriente Medio la revalorización supera el 185%. Fuentes de XTB atribuyen el movimiento al «aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y las preocupaciones sobre la disponibilidad de suministro durante el invierno», en un contexto en el que la temporada de calefacción arranca con las reservas europeas ajustadas. El contrato se negocia en ICE Endex y sirve de referencia a todos los suministradores del continente, incluidos los españoles.

El dato que sostiene la subida es el nivel de inventarios. Los analistas de XTB sitúan las reservas europeas en torno al 75% de su capacidad a finales de octubre, un porcentaje que califican de «excepcionalmente bajo» para estas fechas y que puede seguirse país por país en la plataforma AGSI de Gas Infrastructure Europe. La cifra marca una diferencia sustancial frente a los dos ejercicios anteriores, cuando los almacenes llegaban a la temporada de frío con un colchón mayor.

Hay un tercer factor que explica por qué el TTF rebota con tanta facilidad y que rara vez aparece en los titulares: la competencia con Asia por el gas natural licuado. La búsqueda de suministro a largo plazo por parte de los compradores asiáticos desplaza buques y encarece cada carga spot que Europa necesita para completar sus almacenes antes de que arranque la temporada de extracción.

El gas europeo ha pasado de ser un mercado de excedente incómodo a uno que cotiza cada riesgo geopolítico con prima incluida, una transformación que arrancó con la invasión rusa de Ucrania en 2022 y que la tensión en Oriente Medio ha vuelto a activar. La sensibilidad ante cualquier interrupción de los flujos procedentes del Golfo Pérsico es hoy mayor que en primavera: cada noticia sobre infraestructura, tránsito marítimo o sanciones se traduce en prima de riesgo.

La posición española frente al TTF

España observa ese mercado desde una posición particular. Con seis plantas regasificadoras, el sistema español dispone de una capacidad de descarga difícil de igualar en el continente, una infraestructura que históricamente ha amortiguado los sustos de suministro físico. No amortigua, sin embargo, el precio: el gas que llega se paga a la referencia internacional, y el MIBGAS traslada ese coste al mercado ibérico sin margen de maniobra adicional.

El traslado al recibo doméstico no es inmediato, pero tampoco lejano. La tarifa de último recurso del gas (TUR) se revisa cada trimestre con referencia al mercado mayorista, de modo que un TTF instalado por encima de 90 euros durante semanas acaba apareciendo en la resolución que fija los precios del periodo siguiente. La próxima cita relevante es la revisión que entrará en vigor el 1 de enero de 2027.

Las comercializadoras trabajan con desfases distintos según el tipo de contrato, la antigüedad y la cobertura que hayan cerrado. Los hogares con tarifa regulada absorben el golpe con el retardo del trimestre; los que están en mercado libre lo notan en la renovación anual. Quien calienta con gasóleo, en cambio, mira al Brent y no al TTF, de modo que el calendario de cada contrato determina el momento del impacto.

El detalle importa porque el consumo de gas en España es mucho más estacional que el eléctrico. La calefacción concentra la demanda entre noviembre y febrero, de forma que un invierno frío convierte una subida mayorista en un problema de presupuesto doméstico en pocas semanas, mientras que un invierno suave diluye el mismo precio sin que llegue a notarse con la misma intensidad.

El gas también presiona la electricidad por la vía del mercado marginalista. Las centrales de ciclo combinado fijan el precio del pool en las horas en que las renovables no alcanzan a cubrir la demanda, de modo que un TTF por encima de 90 euros termina apareciendo en el recibo de la luz de millones de hogares que no tienen ni una tubería de gas en casa.

Lejos de los 300 euros de 2022

La distancia con 2022 ayuda a dimensionar el episodio. Entonces el TTF llegó a pagarse por encima de los 300 euros por megavatio hora, en el pico de la crisis energética que siguió a la invasión de Ucrania; hoy, con 91 euros, el mercado está lejos de aquel pánico, pero acumula un 220% de subida en un solo ejercicio. Es la trayectoria lo que inquieta, no el nivel absoluto, porque un precio que se duplica en un año altera decisiones de consumo, de inversión industrial y de política energética.

La contradicción de fondo es conocida entre los analistas del sector. Europa construyó en tres años una capacidad de regasificación considerable, hasta el punto de que el cuello de botella ya no está en las plantas ni en los buques, sino en el precio que el continente puede pagar frente a los compradores asiáticos. El almacenamiento al 75% reduce el colchón justo cuando la demanda de GNL a largo plazo vuelve a apretar, en un escenario que recuerda la dependencia estructural que quedó al descubierto en el invierno de 2022.

El calendario regulatorio europeo añade presión adicional. Las normas comunitarias exigen niveles mínimos de llenado antes de que arranque la temporada de extracción, y cumplirlos con gas a estos precios supone una decisión financiera muy distinta a la que afrontaron las comercializadoras con el gas barato de 2023 y 2024. Llenar un depósito caro para venderlo barato en primavera no es, según el mercado, un negocio que nadie haga por vocación.

Entre los factores que podrían revertir el movimiento figuran una tregua en Oriente Medio, un invierno más templado de lo esperado o una respuesta coordinada de la Unión Europea en materia de compras conjuntas de gas, mecanismo que Bruselas activó durante la crisis de 2022 y que volvería a estar sobre la mesa si la escalada del TTF se prolonga más allá de las próximas semanas.

Fuentes

  1. Merca2merca2.es

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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