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El bar Pesquero de Palma logra mayoría en Centro Histórico pero no la unanimidad

El proyecto obtiene cuatro votos a favor, dos en contra y cuatro abstenciones; ARCA y la arquitecta Joana Roca rechazan un diseño que dañaría el entorno de Sa Llotja

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
4 min de lectura
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La Comisión de Centro Histórico de Palma dio en julio de 2026 el visto bueno al proyecto del nuevo bar Pesquero, ubicado en el puerto de la capital balear, en una votación con cuatro votos a favor, dos en contra —de la asociación en defensa del patrimonio ARCA y de la arquitecta Joana Roca— y cuatro abstenciones.

Un proyecto que ya había sido tumbado por unanimidad

El proyecto está vinculado a una concesión otorgada por la Autoridad Portuaria de Balears (APB) tras un concurso público. Según el relato de ARCA, la propuesta inicial ganadora del concurso fue rechazada por unanimidad por la propia Comisión de Centro Histórico meses atrás, al entender que su impacto sobre el entorno patrimonial era negativo. Semanas después, el mismo órgano ha aprobado una versión que, según los promotores, no presenta cambios significativos respecto a la original.

La incongruencia que denuncia ARCA

Ese es el argumento central de la entidad: si el proyecto aprobado ahora carece de cambios significativos respecto al que fue tumbado por unanimidad, la decisión resulta contradictoria. ARCA calificó de «totalmente incongruente» que la Comisión rechazara antes la propuesta «por afectación negativa del entorno patrimonial de Sa Llotja y que unas semanas más tarde se apruebe una propuesta que reconoce que no tiene cambios significativos porque si los hubiera podrían impugnar la concesión», según su comunicado. «Es pura incongruencia», sostuvo la entidad, que tiene voz y voto en el organismo municipal.

El chantaje procedimental de la concesión portuaria

Ese matiz no es menor. Según ARCA, el representante de los promotores advirtió durante el proceso de que solo una de las tres propuestas alternativas presentadas —la más parecida a la inicial— permitía mantener la concesión ganada en el concurso de la APB. De optar por soluciones más alejadas del diseño original, la empresa «podría impugnar la decisión del concurso de APB por el Pesquero», según el relato de la entidad. Es decir, el diseño se aprobó sin apenas variaciones precisamente para blindar la concesión frente a un recurso.

Una votación dividida y sin proyecto completo

El desglose revela un respaldo lejos de la unanimidad: cuatro votos a favor, entre ellos los de representantes políticos municipales; dos en contra, de ARCA y de la arquitecta Joana Roca; y cuatro abstenciones. Según el comunicado, la mayoría de quienes se abstuvieron lo hicieron porque entendían que el proyecto debía regresar a la Comisión una vez estuviera más desarrollado, no porque avalaran el diseño.

El equipo técnico del organismo precisó, según ARCA, que la votación tenía carácter definitivo y que no habría una nueva revisión, extremo que ha generado malestar entre quienes esperaban una segunda oportunidad. La entidad subraya además una circunstancia procedimental relevante: la propuesta llegó a la Comisión «con una imagen idealizada sin proyecto básico, memoria, alzados, planos, cálculos de superficies», por lo que a su juicio «no reunía la documentación necesaria para que se pronuncie la Comisión».

El enclave más sensible del patrimonio palmesano

El nuevo bar se ubicaría en uno de los enclaves más sensibles del patrimonio histórico de Palma: el entorno de Sa Llotja, la Catedral, el Consolat de Mar y el Passeig Sagrera, la imagen más reconocible de la fachada marítima de la ciudad hacia la bahía. Según ARCA, los propios promotores admitieron que la edificación «perjudica la imagen del conjunto histórico de Palma en su lugar más sensible», reconocimiento que la entidad interpreta como argumento adicional para exigir la retirada del diseño.

La protección de este entorno no es nueva. El casco antiguo de Palma cuenta con figuras de protección patrimonial que obligan a que cualquier intervención en el entorno de bienes catalogados pase por el filtro de comisiones técnicas como la de Centro Histórico. Sa Llotja, obra gótica del siglo XV proyectada por Guillem Sagrera, es uno de los referentes arquitectónicos civiles del gótico mediterráneo y ejerce de eje simbólico de ese frente marítimo protegido.

Las alternativas descartadas

Antes de la propuesta finalmente votada, ARCA sostiene haber recibido, por escrito y con imágenes, hasta tres propuestas alternativas al diseño inicial ya rechazado. De esas tres, los promotores descartaron avanzar con las dos más alejadas del proyecto original, alegando que solo la tercera —la más similar a la versión tumbada— garantizaba la continuidad de la concesión sin riesgo legal frente a la APB.

El Ayuntamiento de Palma, la Comisión de Centro Histórico y la Autoridad Portuaria de Balears no han hecho, por el momento, declaraciones públicas adicionales sobre esta votación ni sobre las críticas planteadas, por lo que sus posiciones oficiales quedan pendientes de conocerse.

Décadas de fricción entre puerto y patrimonio

La polémica del Pesquero se inscribe en una tensión recurrente en Palma entre la modernización de sus infraestructuras portuarias y comerciales y la preservación de un centro histórico protegido. Desde la Transición, la ciudad ha vivido episodios similares en los que proyectos de renovación en el entorno del puerto o del casco antiguo han topado con la oposición de asociaciones patrimoniales, obligando a rediseños o incluso a la paralización de obras autorizadas.

ARCA, activa en la defensa del patrimonio balear desde hace décadas, ha sido protagonista en varios de esos episodios, actuando tanto desde la interlocución institucional —cuenta con voz y voto en la propia Comisión de Centro Histórico— como, cuando lo ha considerado necesario, mediante recursos administrativos o judiciales contra actuaciones que estimaba lesivas para el patrimonio protegido.

Qué puede ocurrir a partir de ahora

Con la votación calificada de «definitiva» por el equipo técnico, el siguiente paso previsible es que el proyecto avance hacia las fases de tramitación municipal y portuaria necesarias para su ejecución. ARCA, por su parte, exigió al Ayuntamiento de Palma que «rectifique y rechace definitivamente ese proyecto del Pesquero» y ha dejado clara su intención de mantener la presión pública, aunque no ha detallado si emprenderá acciones legales adicionales.

La ausencia de un proyecto básico completo en el momento de la votación —memoria, alzados, planos y cálculos de superficies, según denuncia la entidad— podría convertirse en un argumento de peso si ARCA decide impugnar el proceso por defecto de forma, al margen del debate sobre el fondo patrimonial. El desenlace, que involucra al Ayuntamiento, a la APB y a los promotores, seguirá pendiente de las posiciones oficiales que las administraciones implicadas hagan públicas en las próximas semanas.

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