Las protestas comenzaron hacia las 8:30 de la mañana y se extendieron de forma intermitente hasta la tarde, con el cierre sucesivo de varias estaciones de TransMilenio en uno de los corredores con mayor flujo de pasajeros de la capital. La afectación se sumó a un año marcado por quejas reiteradas de los obreros vinculados a las obras de la primera línea del metro de Bogotá, cuyo reclamo por los pagos no sería un episodio aislado sino una tensión que se ha repetido a lo largo de 2026.
Los trabajadores no emitieron un comunicado oficial que explicara sus exigencias, pero según la información difundida por ML1, la movilización buscaba presionar por el desembolso anticipado tanto de los salarios corrientes como de las liquidaciones pendientes. La concesionaria precisó que la responsabilidad directa del pago recae en los subcontratistas vinculados al proyecto, aunque estos operan bajo un contrato suscrito con la alcaldía de Bogotá para la ejecución de las obras.
En su comunicado, ML1 buscó despejar dudas sobre el estado de las obligaciones laborales sin asumir directamente su administración.
«De acuerdo con la información suministrada por los subcontratistas a ML1, el pago de la nómina y la liquidación se encuentra en los tiempos establecidos, lo cual está siendo validado por el Concesionario», respondió la entidad a través del comunicado.
La empresa aclaró que esa afirmación de los subcontratistas se encuentra todavía en proceso de verificación interna. Este esquema de subcontratación, común en grandes obras de infraestructura pública en Colombia, ha sido históricamente un punto de fricción: en la construcción del metro de Medellín, inaugurado en 1995 tras años de retrasos, la cadena de responsabilidades entre el contratante y las firmas ejecutoras fue fuente recurrente de reclamos, un patrón que reaparece cuando el pago laboral queda a cargo de varios eslabones.
Sobre el impacto en la movilidad, la concesionaria fue explícita al diferenciar el derecho a la protesta de las consecuencias que generó sobre el transporte público.
«ML1 respeta el derecho a la manifestación, pero rechaza las acciones que afectan la movilidad de la ciudad y la prestación del servicio de transporte público», señaló la empresa en el comunicado.
La concesionaria anunció que reiterará a sus subcontratistas la importancia de mantener canales de diálogo permanentes con los trabajadores, con el propósito de atender sus inquietudes antes de que deriven en nuevas afectaciones a los usuarios de TransMilenio. El episodio se produce en un contexto de escrutinio creciente sobre las condiciones fiscales del país, en momentos en que firmas como Oxford Economics han advertido que Colombia enfrenta el mayor ajuste fiscal de América Latina a 2030, un escenario en el que la ejecución de obras públicas como el metro de Bogotá queda bajo mayor presión presupuestal.