La columna, titulada «El imperio gringo y el sionismo cristiano», plantea una reflexión sobre la convergencia entre la política exterior estadounidense y la teología evangélica. Según el planteamiento del autor, sectores del cristianismo protestante en EUA sostendrían una lectura bíblica que asocia el respaldo al Estado de Israel con el cumplimiento de profecías religiosas, un marco que, en su argumento, habría influido en decisiones de sucesivas administraciones en Washington.
El texto abre con una escena hipotética y de lenguaje gráfico: un Dios que consiente que las FDI arrojen «cientos de toneladas de explosivos» sobre la población palestina de Gaza, con un saldo de cuerpos desmembrados, mujeres heridas a medio parir y menores mutilados. Con esa imagen el columnista interpela al lector sobre la compatibilidad entre esa violencia y cualquier justificación de orden religioso. La pieza pertenece al género de opinión y no aporta cifras oficiales de víctimas ni fuentes institucionales.
El concepto de sionismo cristiano remite a una corriente dentro del protestantismo evangélico que interpreta el regreso del pueblo judío a Palestina como paso hacia el cumplimiento de profecías bíblicas. Es una lectura que ha tenido arraigo en segmentos conservadores del electorado estadounidense, aunque la columna no cita estudios ni encuestas que cuantifiquen ese peso, ni precisa tratados, fechas o montos de la cooperación entre ambos países.
En El Salvador, el debate sobre el conflicto en Gaza ha tenido escasa presencia en la agenda pública, confinado a columnas de opinión como esta. El país no mantiene una posición oficial reciente y ampliamente difundida sobre el conflicto entre Israel y los grupos armados palestinos, de modo que el texto se mueve en el terreno del análisis individual del autor y no de la postura de ninguna institución nacional.
El pronunciamiento internacional por vía de la opinión no es nuevo en la prensa salvadoreña: desde la posguerra, las páginas editoriales del país han servido de tribuna para posiciones sobre conflictos lejanos, un espacio distinto al de la cobertura cultural y de espectáculos que hoy domina la agenda mediática local, como la gira de Ricardo Montaner o la programación del Teatro Nacional.
La entrega que ahora circula cierra una serie de varias partes sobre el mismo tema, según el propio medio que la publicó. El autor concentra su argumento en la última de ellas, donde la relación entre la fe evangélica estadounidense y el respaldo a Israel ocupa el centro del texto.