Akraminia subrayó en la entrevista que las fuerzas armadas iraníes mantienen un estado de preparación permanente, sin precisar objetivos ni plazos concretos para una eventual acción militar. El vocero no se refirió a ninguna amenaza específica detectada por el aparato de inteligencia militar iraní en este momento.
«En caso necesario, el país llevará a cabo operaciones militares preventivas para evitar cualquier agresión del enemigo», declaró Mohammad Akraminia, portavoz del Ejército de Irán, en entrevista con la agencia Fars.
La postura se inscribe en la doctrina de disuasión que Teherán sostiene públicamente desde hace años, en la cual reivindica el derecho a actuar antes de recibir un ataque si lo considera inminente. Irán ha mantenido una relación de tensión con Israel y Estados Unidos desde la revolución de 1979, con episodios de confrontación directa e indirecta que incluyen el apoyo iraní a grupos armados en Líbano, Siria, Irak y Yemen, así como ataques atribuidos a Israel contra instalaciones nucleares y figuras militares iraníes en los últimos años.
La región del golfo Pérsico concentra buena parte de las rutas de exportación petrolera mundial, en particular el estrecho de Ormuz, por donde transita una porción significativa del crudo que se comercializa globalmente. Cualquier escalada militar en la zona tiene capacidad de afectar los mercados energéticos internacionales, un factor que condiciona tanto las decisiones de Teherán como las de las potencias occidentales con intereses en la zona.
El anuncio coincide con un momento de recomposiciones diplomáticas. Esta misma semana, Xi Jinping y Trump acordaron en la Casa Blanca construir una relación de estabilidad estratégica, un gesto que no incluye referencias directas a Irán pero que refleja el reacomodo de prioridades entre las grandes potencias ante múltiples focos de tensión simultáneos, desde Medio Oriente hasta Asia-Pacífico.
Teherán ha defendido en foros internacionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas, que su programa militar y nuclear responde a fines defensivos y de disuasión, mientras Washington e Israel han insistido en que el desarrollo armamentístico iraní representa una amenaza directa para la estabilidad regional. Ninguna de las partes ha alterado sustancialmente esa posición pública en los últimos meses.
La formulación de Akraminia se mantiene dentro del lenguaje que Teherán emplea para reafirmar su capacidad de respuesta ante cualquier escenario de agresión externa, sin que ello implique necesariamente una acción inmediata.

