De acuerdo con la reconstrucción de los hechos difundida por la FGR, Bustillo Espinal ingresó a una vivienda de la urbanización El Molino, en San Miguel, donde amenazó con un arma de fuego a la persona que se encontraba en el inmueble y le despojó de un teléfono celular y dinero en efectivo.
Tras huir del lugar, el imputado interceptó a un trabajador que realizaba labores para una empresa embotelladora. Según las investigaciones, utilizó nuevamente el arma para intimidar a la víctima y sustraerle dinero en efectivo que pertenecía a la empresa para la que prestaba servicios.
Las pesquisas de la FGR permitieron establecer la participación de Bustillo Espinal en ambos hechos delictivos. Durante su captura, las autoridades le decomisaron el arma de fuego que, según la investigación, utilizó para cometer los dos robos.
Al cargo por los dos robos con arma de fuego se sumó una condena por portación ilegal de arma de fuego, delito contemplado en la legislación penal salvadoreña para quienes poseen o utilizan armamento sin la autorización correspondiente. Esa pena se acumuló a las impuestas por los hechos contra las dos víctimas, lo que elevó la condena total a más de 36 años de prisión.
El arma decomisada al momento de la captura figuró entre las pruebas recabadas durante la etapa de investigación. Con la resolución judicial, Bustillo Espinal deberá cumplir una pena superior a 36 años de prisión por los delitos establecidos durante el proceso, según la Fiscalía General de la República.

